Maravillosa Eternidad is the Spanish translation of Endlessly Beautiful by Jamie McGuire. Any reproduction of this copyrighted material may NOT be shared in whole or in part. This is a work of fiction and any similarities to places or people are purely coincidental. Copyright © Jamie McGuire 2015.  Translation by Niky Moliviatis.  Cover design by Nina M

Maravillosa Eternidad is the Spanish translation of Endlessly Beautiful by Jamie McGuire.

Any reproduction of this copyrighted material may NOT be shared in whole or in part. This is a work of fiction and any similarities to places or people are purely coincidental.

Copyright © Jamie McGuire 2015. 

Translation by Niky Moliviatis. 

Cover design by Nina M

Continuación de Maravilloso Desastre sin verificación. Por favor, tomen nota que esto es por diversión, así que puede que la línea de tiempo no coincida con las demás novelas publicadas.

Maravilloso Desastre tiene derechos de autor 2011 Jamie McGuire

Maravillosa Eternidad tiene derechos de autor 2016 Jamie McGuire

Todos los derechos reservados.

Visita mi sitio web para más información: www.jamiemcguire.com

Diseño de portada Nina M.

Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida en cualquier forma o cualquier medio, electrónico, físico, fotocopias, audio o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación sin el permiso escrito del autor, excepto para el uso de frases para reseñas de libros. Este libro es un trabajo de ficción. Nombres, personajes, lugares, y los incidentes son producto de la imaginación del autor o son utilizados ficticiamente. Cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia.

 

Episode One: Newlyweds

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Recién Casados

::Abby::

 

Travis se levantó por encima de la cama y el equipaje, separando tranquilamente la ropa sucia. Sostuvo mi vestido de bodas delante de él, después de varios segundos, lo coloca con cuidado sobre el edredón. El satén y el tul estaban un poco arrugados y alborotados, en parte por el viaje, pero sobre todo por nuestra noche de bodas. Travis me sostuvo como si le perteneciera; todos sus miedos finalmente se desvanecieron. Ahora, solos en nuestro apartamento, estaba mucho más relajado que en el aeropuerto de Las Vegas. Habíamos regresado a la realidad, todavía casados, todavía juntos.

Levanté mi mano izquierda, mirando el anillo de la misma manera que Travis había venerado mi vestido de novia momentos atrás. Moví mis dedos, notando a Travis entrar en foco más allá de mi mano. Uno de los lados de su boca se convirtió en una medio sonrisa, riendo.

¿Estás bien? preguntó por tercera vez desde que llegamos a casa.

Sigo siendo la señora Maddox dije, acercándome a él para envolver mis brazos alrededor de su cuello. Recostándome sobre él, deje que cargara con todo mi peso, cerrando mis ojos al tiempo que sus suaves labios rozaban los míos . Quisiera que tuviéramos más tiempo antes que reanudaran las clases. 

Podríamos saltarnos un par de días murmuro contra mi boca. 

Me examinaba con sus cálidos ojos marrones, y barba de todo un día. Todavía me quitaba el aliento como el día que lo conocí, su piel tatuada cubría sus impecables músculos. Sus tatuajes iban de lo artístico a lo tribal, pero ninguno tan perfecto para él como mi apodo en letra cursiva tatuado en su muñeca, o la frase en Hebreo en sus costillas, que abarca desde debajo del brazo hasta la ingle. Se leía “Pertenezco a mi amada y mi amada es mía” y así era. Oficialmente. Incluso me hice un nuevo tatuaje en Vegas: Sra. Maddox. Para alguien que nunca considero tener un tatuaje antes, no podía dejar de verlo… o a mi nuevo esposo. 

Lo solté poniéndome de píe.

Tengo estadística este semestre. No es una clase que quiera perder.

Vas a estar bien dijo, dándose la vuelta para terminar de desempacar , tu resuelves los problemas de la misma manera que yo lanzo puños.

No respondí a su comentario . Nada es tan maravilloso como eso.

Me vio por encima de su hombro, viéndome con un millón de emociones pasando por su cara, estableciéndose finalmente en la adoración. 

Mi esposa lo es.

Eché un vistazo alrededor de la habitación, posando una mano en mis caderas, soplando un mechón de pelo de la cara. La ropa sucia estaba acumulada en cuatro grandes pilas alrededor de la habitación. Me pregunto cómo fuimos capaces de acumular tanta ropa en tan pocos días. De las paredes cuelgan marcos con fotografías en blanco y negro de todas nuestras facetas: amigos, enemigos y amantes. En cada toma estábamos sonriendo, y Travis me estaba tocando de alguna manera. Había extrañado nuestra habitación, pero la última vez que estuvimos aquí le estaba proponiendo a Travis mientras su rostro estaba manchado de hollín por el incendio. Una pista de humo aún permanece en el aire. 

Shepley y America se marcharon a Morgan Hall después de dejarnos en la casa del padre de Travis para dar la noticia a Jim de que nos habíamos escapado. America recogería mis cosas, para darnos tiempo a Travis y a mí para desempacar y establecer todo. A pesar que el apartamento era el mismo que cuando nos fuimos, todo se sentía diferente. Recogí una de las pilas de ropa en mis brazos y me giré hacía la puerta, preguntándome si Travis se sentía tan contento pero fuera de lugar como lo hacía yo.

¿A dónde vas? preguntó Travis.

Hice un gesto, girando la parte superior de mi cuerpo señalando al vestíbulo.

Lavandería hizo una cara y yo me reí estaré al final del pasillo, amor.

Asintió, pero podía decir que seguía preocupado que nuestro matrimonio se pudiera borrar de alguna manera, como si realmente no hubiera pasado, como si fuera a despertar en cualquier momento solo en cama.

Pasé por la puerta de entrada a la sala de estar, deteniéndome a menos de dos pies después de empujar la puerta plegable a la derecha, revelando la lavadora y secadora. La unidad era ruidosa, estaba teñida de amarillo y era mucho más vieja que yo, pero funcionaria bien. Solo metí la mitad de la ropa que llevaba conmigo, sabiendo que el pequeño tambor no podía manejar más que eso. No fue hasta que vertí el detergente, giré el mando y cerré la tapa que alguien llamo a la puerta.

Dejé caer el resto de ropa al suelo esquivando la pila para correr a través de la sala de estar. Miré a través de la mirilla tragando, tomándome un momento de reunir todos mis pensamientos antes de abrir la puerta.

Hola dije, tratando de sonar sorprendida.

Los policías iban con ropa casual lo que quería decir que eran detectives y ellos no parecían estar sorprendidos de verme.

¿Señorita Abernathy? el que estaba a la izquierda preguntó. Era gordo, su panza le colgaba por encima del cinturón y su chaqueta de tweed estaba un poco pequeña. En la insignia arriba de su bolsillo se leía Gable. Su pareja, Williams, iba bien vestido con camisa de botones morada y una corbata a juego. Se cruzó de brazos, su suave tez oscura era todo lo contrario a Gable con su piel rosada con pecas.

¿Sí? dije, sabiendo que Gable estaba confirmando, no preguntando.

Estamos buscando a Travis Maddox.

Está aquí, en el baño esperaba que Travis no pudiera escucharnos por el sonido de la lavadora. Sería mucho más sencillo cubrirlo si se quedaba escondido en la habitación. Necesitaba prepararlo. No era tan buen mentiroso como lo era yo, él jamás había que tenido que serlo. No podía siquiera recordar una vez en los siete meses que tengo de conocerlo que me dijera una.

¿Podemos pasar por un momento? Necesitamos hablar con él dijo Williams.

¿Es por el incendio? pregunté.

Los detectives intercambiaron una mirada, como si estuvieran un paso adelante.

respondió Gable ¿Qué me puede decir al respecto?

Lo vi en las noticias. En cuanto termináramos de desempacar, iríamos a la fraternidad. Él perdió algunos de sus hermanos. Está destrozado respondí, sabiendo que esa parte no era mentira. 

¿Tú eres su novia? una vez más, Gable afirmo la pregunta en lugar de hacerla.

Esposa corregí.

Los hombres se dieron otra mirada. Williams cambio su peso, viendo sus notas.

¿Esposa?

Sí, nos escapamos este fin de semana. A Las Vegas. Regresamos antes a casa a causa del incendio.

Gable entrecerró los ojos.

Tenemos ciertos testigos que afirman que Travis estaba en el edificio a la hora del incendio. Han hecho aclaraciones que era un oponente regular en el… uh revisa sus anotaciones , en el anillo de lucha pronuncio cada palabra como si estuviera hablando alguna lengua extranjera. 

Es decir… creo que es ilegal mentirles digo, recostándome en el marco de la puerta. Los hombres se acercaron, esperando a que diera mi confesión . Hemos ido a algunas. No hay mucho que hacer en Eakins solté un bufido, pretendiendo estar incomoda y avergonzada cuando no encontraron graciosa mi broma.

Gable se inclinó, notando algo detrás de mí.

¿Señor Maddox? Me giré para ver a Travis congelado en el pasillo.

Hola, amor dije . A estos oficiales se les dijo que estabas en la pelea este fin de semana. Están haciendo preguntas.

¿Podemos pasar? preguntó Williams

Por supuesto Travis pasó por encima de la pila de ropa que había dejado tirada en el suelo. Limpiándose los dedos en el pantalón para ofrecerles un firme apretón de manos, primero a Williams y luego a Gable al tiempo que se presentaban como detectives.

Travis Maddox.

Un placer conocerlo, señor Gable agitó su mano en reacción a la presión que había puesto Travis en el apretón de manos. Entró, pasándome por completo, notablemente atento a hombre al que se estaba enfrentando.

Ya conocieron a mi esposa dijo Travis al tiempo que yo cerraba la puerta detrás de los detectives.

Los oficiales asintieron. Williams soltó un bufido.

 ¿Manejaron o volaron a Vegas?

Volamos dijimos al unísono, nos vimos sonriendo. Travis tomó mi mano y nos sentamos en el sofá.
Williams eligió el sillón reclinable. Gable ocupaba la mayor parte del sofá de dos plazas.


¿Realmente están diciendo que él estuvo ahí? pregunté.

Que los dos estuvieron ahí, en realidad dijo Gable escribiendo algo en su cuaderno ¿Aún tienen sus pasajes de abordar?

respondí poniéndome de pie. Hice mi camino hasta la habitación, buscando entre mi bolsa los pasajes de abordar y el recibo del hotel. Quiero tenerlos a la mano para cuando los investigadores lleguen a la pregunta del paradero de Travis. Tomé mi vestido de novia al salir. No quería dejar a Travis solo con los detectives más de lo necesario.

Eso fue rápido dijo Williams con sospecha.

Recién llegamos digo . Estaba todo en mi bolsa. Aquí esta entregándole los pasajes de abordar y el recibo del hotel.

Ese es tu, uh… Gable comenzó a hacer un gesto a mi vestido.

levanté el vestido con una sonrisa llena de orgullo ¡Oh! digo viendo a Travis. Corrí de regreso a la habitación, colocando mi vestido sobre la cama regresando a la sala de estar con el DVD en mano ¿Les gustaría ver la ceremonia? antes que cualquiera pueda responder, lo pongo en el reproductor tomando el control remoto.

Me senté junto a Travis, acurrucándome junto a él mientras lo veíamos estar parado al lado del oficiante, inquieto. Besé su mejilla, después él giro su cabeza para presionar sus labios contra los míos.

Okay dijo Williams de pie. Su teléfono sonó, y él lo tomó contra su oído . Williams. ¿Qué? ¿Cuándo? Eso es una mierda y lo sabes.

Travis me lanzó una mirada rápida, pero yo apreté su mano manteniendo la sonrisa en mi cara. Observando la televisión. La grabación ayudo a que fingiera que no estaba poniendo atención a cada palabra de Williams.

Gable articulo un “¿Qué?” a su compañero.

Williams negó con la cabeza

Sí, señor. Estamos aquí ahora. Lo entiendo, señor suspiró poniendo su teléfono lejos, viendo a Travis con una expresión molesta . La Oficina Federal de Investigaciones está hablando sobre el caso. Estoy seguro que tendrán más preguntas para ustedes.

¿El FBI? preguntó Travis.

Williams observó a su aturdido compañero.

Eso parece. Que tengan un buen día, señor Maddox y felicidades.

Travis se puso de pie, llevándome con él. Observamos cómo se iban los detectives. Luego Travis se puso inquieto.

Trav intenté alcanzarlo pero no se detuvo para que lo hiciera Travis, detente. Todo va a estar ben. Lo prometo.

Se sentó en el sofá, recostando sus codos en las rodillas, cubriéndose la nariz y la boca con las manos. Sus rodillas rebotaban y respiraba con dificultad. Yo me preparaba para que él estallara.

Me senté junto a él, tocando su hombro.

Estábamos en Vegas, casándonos. Eso es lo que pasó, y es lo que seguiremos diciendo. Tú no hiciste nada malo. Es una cosa horrible lo que pasó, pero no voy a dejar que te vayas abajo por esto.

Abby Travis hablo a través de sus manos. Cerró los ojos tomando una respiración profunda ¿Sabías que esto iba a pasar?

Besé su hombro.

¿A qué te refieres?

Qué iba a necesitar una coartada.

Mi corazón comenzó a acelerarse, golpeando contra mi caja torácica.

¿De qué estás hablando?

Se giró hacia mí con temor en los ojos, arrepintiéndose de la pregunta que estaba a punto de hacer.

Dime la verdad.

Okay… dije tragando con fuerza.

¿Te casaste conmigo para solo para mantenerme fuera de la cárcel?

Suspiré. Por primera vez tenía miedo que mi famosa cara de póker no pudiera salvarme. Sí admitía haber creado una coartada, jamás me creería que también me casé con el porque lo amo y quiero ser su esposa. No creería que la única razón por la que estaría de acuerdo a ser su esposa en primer año de Universidad con tan solo diecinueve añosfue casusa de este amor. No podía decirle la verdad, y no quería comenzar nuestro matrimonio con una mentira tan grande como esta.

Abrí mi boca para hablar, no sabiendo cuál elegir hasta que las palabras salieron.

 

 


 

Episode Two: White Lie

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Mentira Piadosa

Abby

 

Travis toqué su rodilla , me case contigo porque me enamore.

¿Esa es la única razón? preguntó, preparándose para cualquier respuesta que le pudiera dar.

No.

Su pecho pesaba como si todo el aire hubiera sido eliminado. Una hora atrás, él estaba empezando a aceptar que este fin de semana no era solo un sueño. Un mes atrás, hubiera destrozado el apartamento completo. Podía verlo luchar contra el impulso de arremeter contra todo, incluso debajo del dolor que estaba sintiendo. Ver el conflicto en él me hizo amarlo más.

Travis se quedó viendo el suelo mientras hablaba.

Abby, cuando digo que te amo… no sabía hasta este momento que quería más para ti que que fueras solo mi esposa su respiración titubeó aclarándose la voz temblorosa . Solo quiero que seas feliz. No tenías que hacer esto.

Soy feliz. Hoy, soy la persona más feliz. Mañana, seré aún más feliz. Pero, tu felicidad es tan importante para mí, Travis, y… dude por un segundo. No importaba de cuantas maneras intentara explicarle, Travis nunca lo entendería. Huir a Vegas para salvarlo de ir a prisión significaba más para mí que para él. Quizá no era la propuesta impulsiva romántica que Travis hubiera querido, pero puse la acción detrás de los sentimientos. Para mí, era prueba que mi amor por él trasciende todo lo que es importante para mí, pero Travis no lo vería de ese modo. Podía verlo en sus ojos.

Solo dilo, Pidge. Necesito escuchar que lo digas. Necesito saber la verdad dijo derrotado.

Tomé su mentón, rozando mis labios en su oído.

Te pertenezco susurre, frunciendo el ceño , y tú eres mío.

Se giró, tocando mi mejilla con sus dedos, observando mis ojos buscando alguna pista de que no estaba siendo completamente honesta.

Le ofrecí una pequeña sonrisa, manteniendo todos mis miedos escondidos muy dentro de mí. Las palabras que salían de mi boca eran verdad, pero las protegía como si fueran mentira. Travis no tenía que saber que quería salvarlo. Solo tenía que saber por qué.

Asintió, respirando al tiempo que sus músculos se relajaban.

¿Alguna vez has querido algo tanto, fuera de tu alcance, algo imposible, una vez que pasa tienes miedo de creerlo?

susurre, besando sus labios , pero soy tu esposa y nada va a cambiar eso.

No lo sé dijo negando con la cabeza , veinte años en prisión podrían cambiar eso.

¿Cómo puedes pensar que no tienes control sobre lo que pasa con nosotros? Me enamoré tanto que te propuse matrimonio a los diecinueve años Mi comentario lo hizo sonreír ¿Alguna vez te has puesto a pensar que quizá yo sea la que tiene miedo de perderte?

¿A dónde voy a ir? preguntó, colocándome en su regazo . Tú eres mi ancla. No hay nada que quiera que me lleve lejos de ti las comisuras de sus labios se levantaron por una fracción de segundo . Estoy siendo investigado por el FBI, Pidge. ¿Qué pasa si me arrestan? ¿Qué pasa si me voy por mucho tiempo?

Eso no va a pasar. No estabas ahí. Estábamos en Vegas casándonos levanté mi mano moviendo mis dedos para que la luz se reflejara en mi diamante. Su expresión hizo que mis ojos no pasaran desapercibidos, envolví mis brazos alrededor de él, sosteniéndolo con fuerzas, colocando mi mentón en la curva de su cuello. No tenía por qué ocultar que tenía miedo . No voy a dejar que te alejen de mí.

Alguien tiene que pagar por lo que paso.

Mis ojos viajaron por todo nuestro apartamento, a las velas que compre en ese pequeño centro comercial en Eakins, y el cenicero que Travis mantenía cerca de la puerta para tomarlo antes de salir a fumar. Pensé en su espátula favorita junto a mi cuchara favorita de servir dentro del gabinete, sus vasos pequeños para shots junto a mí taza de café, sus calcetines sucios del gimnasio mezclado con mi ropa interior de Victoria´s Secret. Pensé en el campus del estado de Eastern y sentirme mareada cuando Travis me encontró en un mar de doce mil estudiantes, y la vez que comenzó a cantar aquella canción en medio de la cafetería solo para desviar la atención de mí. Me mude de Kansas a Illinois para escapar de mi pasado, y aterricé justo enfrente de la última persona con la que hubiera querido mezclarme que resulta ser la única persona, hasta el momento, que me ama con intensidad e incondicionalmente. Travis Maddox me hace sonreír, me hace avanzar cada día. No había Abby sin Travis.

No, tu no elegiste el edificio. No colgaste las linternas. El fuego fue un accidente, Trav. Un horrible accidente, pero si alguien es el culpable, no eres tú.

¿Cómo voy a explicarle esto a papá, Pidge? ¿Cómo les digo a mis hermanos que fui parte de esto? Algunos hermanos de la fraternidad murieron en ese incendio ¡Mierda! dijo, sobando su cabello corto . Trenton casi muere.

Pero no lo hizo ¿Travis? sacudí mi cabeza . No puedes decirles. No puedes decirle a Shep o a Mare. No puedes decirle a tu padre. Sí les decimos y ellos no te entregan, ellos estarán en problemas tambien.

Lo pensó por un momento, y luego asintió.

Pero… ¿Qué pasa si arrestan a Adam?

Mire hacia abajo, pensando en cómo manejaría ese pequeño detalle. Adam podía acceder a testificar contra Travis con tal de obtener menos tiempo en prisión. Sí una persona más admitía que Travis había estado en ese sótano durante la pelea, la coartada no valdría de nada. Observe la preocupación a través de sus iris rojizos. 

Vamos a tomar esto paso por paso. Primero nuestro matrimonio. Nosotros vamos primero, siempre dije, tocando su pecho con mis dedos . Somos nosotros, luego la familia, luego el mundo.

Él asintió, tomando mi mandíbula para plantarme un beso.

Te amo, carajo susurro, juntando su frente con la mía.

La perilla de la puerta comenzó a agitarse, Shepley y America entraron por la puerta, sosteniendo ambos unas bolsas abultadas color marrón y hablando de hummus de cilantro y jalapeño. Pararon justo detrás del sofá donde los dos estábamos a medio abrazo.

¿Qué mierdas, Shep? ¡Toca la puerta! dijo Travis.

Shepley se encogió de hombros, moviendo el saco al mismo tiempo.

¡Tambien vivo aquí!

Estoy casado, eres un mal tercio. ¡Uno que toca la puerta!

America le arrebató las llaves a Shepley, moviéndolas en frente de Travis para que pudiera verlas.

No si el mal tercio tiene llave le soltó . Por cierto, Shep logró que Brazil nos prestara su vehículo para terminar de mover las cosas de Abby. De nada.

 Mare se dio vuelta a la cocina, haciéndole señas a Shepley que la siguiera. Ella seguía enojada por no haberle dicho de nuestra escapada, no entendiendo que escaparnos en la noche, sin decirle a nadie, era la única opción que teníamos. Ellos abrieron los gabinetes, sacando todo de las bolsas, llenando las estanterías vacías con latas, bolsas y cajas.

Yo ayudodije, empujando a Travis. Él me jaló de regreso a su regazo, sobando mi cuello.

Oh, no America gruño . Ahora estas casada, deja que el mal tercio ponga los doscientos dólares que gastamos en el supre mercado.

¡Bien hecho, Shep! dijo Travis, girando su cabeza en dirección a la cocina para ver a Shepley lanzarle un giño.

Yo compro, tu cocinas. Eso no cambia ¿Verdad, Trav? preguntó Shepley.

Así es Travis alzo los pulgares al aire en señal de aprobación.

Vas a tener que enseñarme dije un poco avergonzada.

¿A cocinar? preguntó Travis. Asentí para confirmar su pregunta.

Pero si te enseño, no podre cocinarte tan seguido.

Exacto. Quiero ayudar me sonrió, provocando que sus hoyuelos se formaran en sus mejillas.

Entonces la respuesta es no tomé un pedazo de su piel debajo de su brazo, pellizcando al tiempo que reía mientras Travis gritó.

America pasó por el sofá doble donde el control remoto estaba enterrado en medio de los dos cojines. Pensé en advertirle acerca del gran detective que había estado calentando el sillón como gallina sentada en su nido, pero antes que pudiera advertirle, America tiró del control remoto hasta que lo libero. Lo apuntó a la televisión, hasta que la pantalla se prendió, mostrando las noticias locales. Seguían hablando del incendio, los reporteros parados enfrente de Keaton, las ventanas estaban manchadas de negro mientas las letras amarillas se desplazaban en la parte inferior de la pantalla.

Toque mi garganta, tragando, recordando cómo me ahogaba por el humo, y lo horrible que fue ver llamas tan cerca. Estaba confundida, perdida, sintiendo que la muerte podía venir en cualquier momento, hasta que escuche la voz de Travis en medio del llanto y gritos del salón principal.

America se sentó con cuidado en el sillón doble, dejando que su mano y el control remoto descansaran sobre su pierna.

Emily Heathington murió en el incendio. Ella estaba en mi clase de acuaérobics dijo America riendo sin ningún humor . Ella odiaba el agua. Decía que pensar en sumergirse dentro del agua sin tener nada de por medio más que un respiro la hacía sentir claustrofóbica. Asi que tomo la clase de acuaérobics para enfrentar sus miedos. El que haya muerto de ese modo… es una broma de mal gusto.

Mare advertí al ver la expresión de Travis.

Estoy tan agradecida que no estuvieran ahí dijo America, limpiando su mejilla . No sé qué hubiera hecho si algo les hubiera pasado a cualquiera de ustedes se puso de pie, arrojando el control a Travis . Incluso a ti, idiota.

Travis agarro el fino triángulo negro con una mano, girando en dirección a la cocina. No podía ver por la espalda del sofá, aun así gritó en dirección a su primo.

¿Deberíamos ir a Sig Tau?

Acabo de regresar dijo Shepley. Está muy callado por ahí. Muchos chicos sentados en círculo mirando el piso.

Estaban hablando de recaudar fondos dijo America.

Travis asintió.

Sí, definitivamente deberíamos hacer eso.

Travis dijo Shepley ¿Cómo vamos a pagar la renta? Lo que regularmente utilizamos para verano no es suficiente. No tenemos más ingresos.

Vamos a conseguir un puto trabajo dijo Travis recostándose.

¿Haciendo qué? Todo lo que sabes hacer es tirar puños y yo hacer llamadas telefónicas ¿Vamos a aplicar a Burger King? le fruncí el ceño a America pero ella solo se encogió de hombros.

Ya pensaran en algo dije . Vi un anuncio en el corcho saliendo de clases para tutorías de cálculo. Iré a ver eso.

¡Ah, Sí! dijo Shepley con un suspiro . Vamos a dividir la renta y las facturas en tre ahora. Eso facilitara las cosas.

Tus padres pagan tus facturas Tavis gruño . No sé de qué te quejas.

Era bueno no tener que pedírselos dijo Shepley.

Shep empezó Travis , sabes que te amo, primo. Pero uno de los dos va a tener que mudarse.

¿De qué diablos estás hablando? America tomo la almohada y se la tiro a Shepley.

¡Cállate! No actúes como si no supieras que esto estaba por venir desde que te enteraste de su boda.

Lo siento, quería evitar eso lo más que pudiera.

Dos líneas se formaron en el ceño de Travis. Shepley no sabía que Travis ya se sentía lo suficientemente mal, por muchas más cosas. Travis soltó el aire, agitando su cabeza.

No vamos a encontrar algo que pague tan bien como eso, te lo garantizo.

Como les dije le sobé la espalda . Ahora tenemos dos ingresos. Está bien que hagas menos dinero, incluso la mitad.

Pero voy a extrañar ese dinero dijo con curiosidad . Tenía muchos planes para nosotros.

¿Cómo un carro? pregunté.

Él ahogo una sonrisa.

No te preocupes por eso le lance un puño en broma.

¿Qué quieres decir?

Quiero decir que eso ya lo tengo cubierto.

¿Nos compraste un auto? sentándome. Nunca había tenido un carro antes.

El único transporte de Travis era una Harley Night Rod, aunque se veía condenadamente sexy manejándola, era un poco destapada en invierno, habíamos estado confiando en Shepley para quenos llevara o nos prestara su auto, pero ahora que estábamos casados, eso cambiaria. Todo cambiaría. No éramos chicos universitarios que podían depender que alguien los llevara. Éramos una pareja de recién casados y había cierta expectativa sobre todo en nosotros mismos de ser responsables y autosuficientes.

El matrimonio era mucho más que una ceremonia y promesas. Nunca pensé dos veces acerca de Travis teniendo un compañero de cuarto cuando éramos novios pero el matrimonio lo hacía ver todo diferente. Así como no tener auto era diferente, o trabajo, o… la realidad empezó a pesarme, y me hundí de nuevo en el sillón.

Travis frunció el ceño ante mi reacción.

¿Qué pasa, amor? Preguntó.

Shepley se rio.

¿Ahora realmente no les queda dinero?

Ahora en verdad no necesitamos que vivas aquí Travis gruño.

Shepley arrugo la nariz, como si acabara de oler algo repugnante.

Eso fue grosero.

Travis se removió en el sillón, tacleando a su primo en el suelo de la cocina. Shepley gruñó cuando su rodilla golpeó la puerta del armario inferior, y luego gritó cuando Travis agarró la entrepierna.

Deja de pelear sucio, idiota Shepley gritó, America se movió hacia atrás, perdiendo las rápidas piernas de Travis. Me paré junto a ella, cruzándome de brazos.

¿Estas segura que sabes a lo que te metiste? preguntó . Estas en esto, lo sabes. Esto es tuyo.

Tú sigues dije tirando de su brazo.

¡Oh, no! Solo porque tú te casaste en primer año no significa que el resto de nosotros estemos locos me miro confundida . Aun no entiendo porque lo hiciste. Travis sabía que la pelea más grande del año se acercaba, Adam consigue a alguien de último momento para que remplace a Trav, el incendio comienza y ustedes dos resultan estarse esca…

Vi el reconocimiento en sus ojos. Trav se quedó estático, los dos chicos vieron a America, respirando con fuerza.

Abby dijo America con sospecha.

Mare, no dije . No lo digas. No lo pienses.

Pero estoy en lo cierto ¿Verdad? preguntó.

No contesté . Estábamos en camino a Vegas cuando el fuego empezó ¿Qué clase de personas seríamos si hiciéramos algo así?

Inteligentes respondió Shepley parándose. Se pasó las manos en los pantalones, aun intentando recuperar la respiración. Sus mejillas estaban rojas por el intento fallido de pelea contra su primo más fuerte. Travis se puso de pie también, deslizo sus manos en mi cadera. Los cuatro intercambiando mirada, indecisos de que decir después, pero en ese momento supe que Travis sabía la verdad.

 

Episode Three: Silver

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Plateado

Abby

 

Platos, ollas y cubiertos chocaban y golpeaban juntos, amortiguada por el agua que salía de la grifo. Vapor salía desde la cuenca del lavadero mientras America y yo limpiábamos los restos la receta especial del Pollo Cajun con pasta de Travis antes de meterlos al lavaplatos. Ninguno dijo mucho durante la cena, por una parte porque Travis era un cocinero espectacular, pero sobretodo porque no sabíamos cómo hablar la de la verdad sin incriminar a todos en la habitación.

¿Era realmente la única opción?  preguntó America dándome un tazón.

No puedo hablar de eso dije . Es mejor que no lo sepan. Pero si te preguntabas… sí, lo amo, sí, estoy feliz de ser su esposa.

Eso es todo lo que necesito saber, Abby. No volveré a preguntar.

Por eso es que eres mi mejor amiga por siempre.

Eso es verdad. Tienes tanta suerte de tenerme.

Sonreí.

Claro que lo soy.

America giró el comando y la lavadora comenzó a funcionar. Ella se secó las manos y se paró detrás de mí, tomando mis hombros para pegarme a su pecho. Recostó su cabeza en la curva de mi cuello y beso mi mejilla susurrando.

Todo va a estar bien. Lo prometo.

Lo sé dije, aun viendo el lavadero.

Deje caer un poco de jabón azul en la palma de mi mano, sobando mi piel ya arrugada. Había percibido que nuestros problemas eran serios en un pasado, ahora estábamos en un verdadero problema, los dos porque si Travis se venía abajo, todos nos vendríamos a bajo. Acababa de mentirle a unos detectives, obstruido la justicia, ser cómplice, sin mencionar ser un accesorio complaciente antes, en el proceso y después de los hechos. Pero aceptaría las consecuencias cualquiera que fueransi significaban que Travis tenía una oportunidad de no ir a prisión.

Observé por encima de mi hombro a mi esposo. Estaba parado con sus voluminosos brazos tatuados, cruzados a la altura del pecho, hablando con su primo. Le había dado vuelta a su gorra de baseball, cambiando de peso de una pierna a la otra como si no pudiera quedarse quieto. Shepley tenía un efecto calmante en Travis, hablándole desde la cornisa en que Travis estaba parado. Sonreí viendo mis manos debajo del agua, lavando los restos de espuma, deseando que mis manos estuvieran realmente limpias.

El sol estaba comenzando a ocultarse,  dejando un resplandor caliente a través del cristal de la ventana que estaba encima del lavadero.  Mi vista consistía en el parqueo, los apartamentos que quedaban un poco más abajo y las partes de arriba de los edificios el campus que se perdían con los arboles a unas millas de distancia. El cielo seguía brumoso por el humo que salió de Keaton Hall unos días atrás. El incendio había sido una de mis experiencias más aterradoras, pero había vivido. El miedo que era solo una memoria para mí era lo que había consumido a muchos de nuestros compañeros de clase. Sus gritos aun retumban en mis oídos, cerrando mis ojos, intentando hacer que se detuvieran.

Me sequé las manos y giré, abriéndome camino por el pasillo. Cambie en dirección de la lavandería, agregando más y llevándome la sesta de caliente y limpia ropa a la habitación para colocarla en su lugar. Mantenerse ocupada es bueno.

Travis entró, haciendo que la canasta se balanceara cuando se dejó caer en la cama boca abajo. Tomó un par de respiraciones profundas antes de darse la vuelta boca arriba y colocar sus brazos detrás de su cabeza. Él se quedó mirando el techo mientras yo caminaba alrededor de la cama en dirección a mi vestido de bodas que colgaba de las cortinas. Las ramas desnudas se balanceaban al compás del tiempo. He visto casi todas las temporadas pasar a través de la ventana de Travis, ahora era nuestra ventana.

Recuérdame de llevar esto a la tintorería y hacer que lo conserven dije alisando la falda.

¿Conserven? ¿Qué diablos significa eso? preguntó con una sonrisa en el rostro.

Para que no se ponga amarillento. Para mantenerlo fresco.

¿Para qué?

Para siempre respondí regresando a la cama . Como nosotros.

Travis me observó por un momento, viéndome regresar a la cama, junto a él con una sonrisa apreciativa.

Retomé la tediosa pero complaciente tarea de doblar nuestra ropa de Vegas y las toallas que usamos después de bañarnos para quitarnos el humo y el hollín de encima. Travis cruzó sus brazos arriba de su cabeza y suspiró.

No tengo miedo de ir a prisión, Pidge. He sentido tanto desde la primera vez que te vi que… no lo sé. Se escucha perfectamente normal en mi cabeza, pero si lo digo en voz alta…

Solo dilo.

Existo por ti, Abby. Eso es. He hecho todo lo que tenía que hacer para no perderte. ¿Qué hago si no vuelvo a verte? ¿O volver a tocar tu cabello? Ver como se ven tus ojos en la luz del día, sentir tu cabello en mi brazo cuando me quedo dormido en la noche. Nunca he sentido miedo de nada, pero eso me asusta hasta la muerte.

No iras a ningún lado dije manteniendo la calma aunque todo lo que había dicho era aterrador.

Alineé sus calcetines y los doblé de afuera hacia adentro. Eso éramos Travis y yo, un gran manojo, aunque estuviéramos separados, existíamos juntos.

No puedes arreglar esto, Abby dijo Travis . No voy a mentir. Si no me equivoco merezco…

¡Basta! dije tirando los calcetines a su cara. Él lo agarro antes que le pegaran . Soy tu esposa, tu deber es estar aquí conmigo, para protegerme, para amarme. Me lo prometiste. Siempre vamos a pelear, una batalla a la vez. Esta no es diferente.

Él asintió, manteniendo sus ojos al techo.

Suspiro poniéndose de pie repentinamente.

No puedo pasar el tiempo aquí. Me está volviendo loco. Vamos.

¿A dónde? pregunté

A Pinkertons.

¿Al distribuidor de autos? No dije moviendo mi cabeza. Travis sonrió

Esta pagado. Solo escoge un color levanté una ceja.

No juegues conmigo Maddox.

Se cambió a una camisa de mangas largas y unos vaqueros limpios, se agacho a amarrar sus botas.

Vamos a ir me advirtió

No busque mi ropa en la ropa limpia, pero Travis paso a mi lado, dándome un golpe en la cadera antes de tomar una de mis camisetas del perchero. En menos de un minuto habíamos terminado y guardado la ropa. Me cruce de brazos observando la ropa, pretendiendo no estar impresionada por mi decisión.

Solo un suéter y vaqueros, amor. Esta hermosa. No tienes que tratar siquiera.

Me ruboricé viendo el suelo. Travis era mi esposo, pero él aun podía hacerme sentir como si lo acabara de conocer.

¿No cierran en poco?

¿Qué? ¿No querías un auto? Let´s go! Pon tu trasero en movimiento, señora Maddox.

Me reí, tomando el primer par de vaqueros y suéter que toqué, vistiéndome de prisa para encontrarme con Travis en la sala de estar. Tenía las llaves de Shepley en las manos, su rostro se ilumino cuando me vio haciéndome un gesto para que pasara primero.

Haces eso solo porque te gusta verme el trasero ¿No es así? pregunté

Así es, tienes toda la maldita razón dijo Travis, cerrando la puerta detrás de él. Bajamos las escaleras, tomados de las manos. Tomé un respiró profundo.

Huele a lluvia.

Qué bueno que vamos a tomar el Charger abriendo la puerta del lado del pasajero. Espero para que me subiera antes de rodear el auto por la parte de adelante para subirse en el lado del piloto. Una vez dentro tomó el volante y movió la cabeza.

¿Qué? pregunté ¿Se te olvido algo?

Cada cinco minutos más o menos me hago de la idea, aun no puedo creerlo se acercó a mí, tomando mis mejillas en sus manos antes de tocar mis labios con sus suaves labios. Él se alejó, girando la llave para encender el auto y llenar el ambiente con la calefacción. Él hizo una cara cuando la estación de música country comenzó a sonar, rápido giro la perilla cambiando a cualquier estación en la que estaban pasando a los Dexy´s Midnight Runners. Él doblo la cabeza y yo me reí al tiempo que decía “C´mon Eileen”

Puso el engranaje marcha, para salir del parqueo. Puso su mano en mi rodilla, aun cantando y agitando su cabeza al ritmo de la música. Él se sabía cada palabra. Era algo impresionante. En ciertas ocasiones me volteaba a ver y murmuraba las canciones con mucho entusiasmo, yo no pude hacer nada más que cantar con él. Para el momento en que llegamosa Pinkerton´s, estábamos prácticamente gritando el coro de la canción, Los Dukes de Hazzard. Yo no me sabía toda la letra, pero Travis sí, y las cantaba como si estuviera entreteniendo a un estadio completo de personas. Estaba feliz que él insistiera en salir del apartamento. No me había dado cuenta de lo atrapada que me sentía, o lo mucho que necesitaba reír.

Travis estaciono el auto y salió de él. Cerré la puerta del copiloto viendo a Travis avanzar delante de mí, alcanzándolo lo tomé con los dos brazos hasta que entrelace mis dedos en los de él. Envolvió mis brazos alrededor de él, parando frente a una línea de Toyotas Camrys.

Un señor de edad avanzada caminó hacia nosotros, ajustando su corbata y peinando su cabello gris, preparando su discurso tras limpiar su garganta ofreciendo la sonrisa más encantadora. Travis era aún mejor.

Para mi sorpresa, saludó a Travis por nombre. Travis me soltó para saludar al hombre.

Me preguntaba cuando ibas a aparecer por aquí ¿Esta es Abby? tomó mi mano saludando . Richard. Un placer finalmente conocerte.

Estiré el cuello en dirección a Travis, pero el solo se encogió de hombros.

Ya te lo dije. Escoge un color.

Ahogue una risa.

¿Estás hablando en serio?

Levantó sus manos dejándolas caer en sus muslos.

¿Alguna vez te he mentido?

Lentamente envolví mis brazos alrededor de su cuello, sintiendo sus músculos relajarse. Me pare de puntillas para darle una mirada disimulada a Richard que en mi periferia intentaba no observar.

Nunca observe la línea de Camrys. Richard señalo.

Negro Actitud, Rojo Barcelona, Plateado Clásico, Azul Clearwater, Gris Cósmico, Arena Metálico. No tenemos el Perlado o Gris Magnético en stock.

Pero lo puede conseguir agregó Travis.

Sí, por supuesto.

Míralos por dentro. Todos tienen un interior diferente.

Camine hasta el auto color plata, abriendo el lado del conductor.

¿Qué es eso? ¿Una televisión?

Richard se acercó un poco.

Ese es uh… el sistema de navegación y la radio Éste continuó diciendo las varias características al tiempo que Travis me alentaba a sentarme en el lado del conductor. El interior era gris pálido, y los botones alrededor de la pantalla me recordaban a los paneles de control de la NASA. No podía imaginar estar familiarizada con todos ellos.

No puedo creer que esto sea para mí dije, recorriendo mis dedos en el volante . Nunca había tenido mi propio auto.

Travis se agachó junto a mí, reposando la mano en la orilla de la puerta abierta.

Haría cualquier cosa por ti, Pidge. Voy a darte todo lo que siempre has querido.

Toqué su mejilla.

Ya me lo has dado Travis se inclinó contra mi mano, de pronto tomó mi mano, entusiasmado.

¿Qué te parece?

¡Éste!

¿El plateado? preguntó

El plateado respondí.

Travis movió su cabeza a un lado, manteniendo su vista en mí.

Ya escuchaste a mi esposa, Richard. Quiere este.

¡Perfecto! dijo Richard . Lo tendré listo.

Me abalance sobre Travis, empujándolo sobre su espalda. Él se río, luego me acuno en el asfalto, besando mis labios como la tormenta resonando en la distancia y la lluvia empezando a caer desde el cielo.

¿Eres feliz, Pidge? preguntó.

La más feliz respondí contra sus sonrientes labios. 

 

Episode Four: What's Left of Right

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Lo Que Queda De Correcto

Travis

 

La mano de Abby se sintió pequeña pero relajada en la mía mientras caminábamos por la acera mojada pasando la cinta amarilla que rodeaba Keaton Hall. El edificio y el suelo fangoso bordeando las cuatro esquinas de ladrillo y piedra eran ahora una escena del crimen. Los policías y ahora el FBI estaban investigando la muerte de treinta y siete estudiantes universitarios, la mayoría no tenían la edad suficiente para comprarse una cerveza. Me había estado preguntando durante tres días cuando debería decirle a papá, cómo se tomaría la noticia de que su hijo menor había estado involucrado en el evento más trágico en la historia del estado de Eastern, y lo que diría. Me imaginaba la decepción en sus ojos, la preocupación y el estrés que le daría, incluso después de que la policía me arrastrara a la cárcel.

Los ladrillos sobre cada ventana del edificio que Adam había puesto en escena para mi última pelea estaban negras por el humo. Los gritos de unas noches atrás aun resonaban en mis oídos, y yo recordaba el terror que sentía cuando buscaba desesperadamente en el laberinto de pasillos en el oscuro sótano por Abby. El miedo abrumador que sentí cuando me di cuenta que Trenton no estaba afuera con el resto de sobrevivientes aún era fresco. Los pelos de la nuca se me erizaron solo de pensarlo. Aun, nada de eso había tocado el corazón roto de tantos padres estaban sintiendo desde que la historia del fuego había salido en las noticias. Aun cuando Abby nunca perdía la oportunidad de decirme que no era mi culpa, me sentía responsable.

Me detuve frente a un monumento improvisado para las víctimas: una pila de notas, cintas, flores y animales de peluche. Abby tiró de mi cabeza, tirando de mí hacia adelante sin decir una palabra. Ella sabía que yo me estaba culpando a mí mismo, pero ella no sabía que yo estaba luchando con la urgencia de entregarme. La única cosa que me mantenía de no hacerlo era pensar en dejar a mi nueva esposa sola.

Camine junto a ella al edificio donde tenía su primera clase, después de besarla de una manera que le diera a entender a todos los que lo vieron que ella era mi esposa, la vi subir las escaleras y desaparecer en la puerta doble de vidrio.

Shepley me dio una palmada en la espalda.

Crecen tan rápido.

Me quité de su agarre.

Cierra la boca, aliento de pene.

Shepley se rio.

Una de las hermanas de Sig Cap le pregunto a América si los rumores eran ciertos.

Pude sentir mi ceño fruncirse.

¿Qué rumor?

Shepley se me quedo viendo como si fuera un imbécil.

El rumor que te casaste con Abby.

Ajuste mi mochila y comencé a caminar bajo el gran cielo gris, sintiendo el aire matutino infiltrarse en mis mangas largas. Shepley luchaba para mantener mi ritmo, aunque por momentos hacia trotes cortos. No hablamos hasta que alcanzamos el edificio de arte liberal, donde ambos teníamos clases. Tomé dos escalones a la vez haciendo que Shepley se quejara.

¡Carajo, Travis! ¿Dónde está el fuego?

Pare dando la vuelta para enfrentar a mi primo, apretando los dientes

¿Qué pasa contigo?

Shepley se puso pálido.

Lo siento, mala elección de palabras. No vamos tarde, aún tenemos diez minutos ¿Cuál es la prisa?

Tengo mucho en la mente dije abriendo la puerta.

El pasillo estaba lleno de estudiantes que iban y venían, que fluyen uno al lado del otro hasta que se separan lo suficiente para evitar un obstáculo en el centro del corredor: una caja de cristal que se sienta encima de un podio. Dentro hay un busto de Gerald P. Stymie, el ex presidente del Estado de Eastern, y ex miembro de Sig Tau. El Sr. Stymie fue miembro Sig Tau con mi padre y el tío Jack, y yo lo recordaba llegar a nuestra casa a menudo durante mis años de formación. Asistió a nuestras fiestas, y el entierro de mi madre. Murió cuatro años después de su retiro, lo cual fue seis años antes de mi primer año de universidad. Me preguntaba si estaría más decepcionado que yo había ayudado a orquestar el evento más trágico de Eastern, o que no estaba aceptando mi participación en él.

La energía era tan diferente de la semana antes de las vacaciones de primavera cuando todo el mundo estaba sonriendo y rebotando con ritmo al caminar. Ahora los pasillos eran tranquilos, el aire pesado y sombrío. Las chicas estaban secándose las lágrimas, y los chicos las sostenían de cerca reconociendo su mortalidad algunos por primera vez. 

¿Mucho en mente? preguntó Shepley deslizándose en el edificio detrás de mí ¿Cómo qué? Oh. ¿Te refieres a la cosa que se supone no se? ¿O te diste cuenta que el matrimonio es para siempre? Tomé a Shepley por la camisa con ambos puños, estampándolo contra la pared más cercana. Le saqué el aire, viéndome con los ojos muy abiertos y sus manos arriba¡Hey! dijo a través de sus dientes ¡Estoy de tu lado! 

Poco a poco perdí mi agarre, consiente de la mirada de los curiosos. Le di unos golpes en el hombro a Shepley en modo de disculpa, y luego tomé una respiración profunda.

Esto no es gracioso, Shepley. Nada de esto.

Shepley dio una mirada rápida a todo su alrededor, luego se acercó a mí, manteniendo su voz baja.

Tienes razón. Lo siento. Solo intentaba mejorar tu humor. Pero necesitas mantener un perfil bajo, Travis. No es el momento para atraer la atención a ti.

Mire sobre mi hombro a mis compañeros, niños, jóvenes y estúpidos como yo pero sin una esposa o cuentas que pagar o detectives tocando a sus puertas. Su única preocupación eran las notas y las cuentas en las tarjetas de crédito que le tenían que explicar a sus padres. Abby y yo teníamos esas preocupaciones días atrás. La boda me había ayudado a pretender que el incendio no había pasado, pero las secuelas ahora me estaban dando en la cara. El miedo de perder a Abby por culpa de Parker parecía toda una vida diferente. Ahora, podía perderla de verdad… para siempre.

Tienes razón dije alisando su camisa, luego le pegue en la mejilla, forzando una sonrisa tienes razón, Shep, lo siento.

Ve a clases, idiota dijo Shepley, reajustando su mochila antes de doblar en la esquina y subir las escaleras.

Camine al final del pasillo entrando a mi clase, pase asintiéndole a mi profesor de humanidades antes de tomar asiento. Varios estudiantes de la clase anterior aún estaban alrededor, haciendo preguntas de mitad de trimestre. Le di una mirada a mi reloj antes de sacar mi teléfono, sonriendo cuando la pantalla se ilumino. La hermosa sonrisa de Abby ocupaba la pantalla, riendo en tiempos más simples. 

.

Hola

Sonreí escribiendo una respuesta. Mierda. ¿Cómo es que ya te extraño?

Los tres puntos aparecieron la manifestación de la anticipación.

Igual

Me reí para mis adentros. Abby era un enigma. Sabía que me amaba mierda, era mi esposa pero sus cortas respuestas y su negativa de ponerse muy emocional en lugar de expresar su enojo o frustración me tenían adivinando la mayor parte del tiempo. Me gustaba eso de ella. Me gustaba lo obstinada y lo linda que era. Me gustaba lo demente que me hacía sentir, lo inseguro, lo miedoso. De seguro eso no era sano pero me importaba una mierda. Nadie se atrevió a hacerme sentir de esa manera antes al menos no apropósito.

Acabo de escribir Abby Maddox en mi cuaderno con corazones ¿Qué tan torpe soy?

Una gran sonrisa apareció en mi rostro. ¿Eso es raro?

Nop. Me tengo que ir <3

El profesor Halsey se paró de su asiento y camino enfrente del escritorio, recostando su trasero en la madera. Él era flaco, solo brazos, piernas y nariz, con su cabello negro y grasiento tirado hacia un lado para tapar la calva de la coronilla de su cabeza.  Desplego sus dedos juntando las yemas llevando sus dedos índices a los labios.

Estoy seguro que todos están al tanto, la escuela ha sufridouna terrible tragedia este fin de semana.

Un incómodo silencio se filtró en toda la clase, los estudiantes se movieron en sus asientos. Yo me hundí en mi escritorio, masticando el final de mi pluma. 

Halsey continúo.

Hemos sido instruidos para informarles acerca de los servicios de orientación que damos en el campus del estado de Eastern. Basándonos en los números, al menos un estudiante dentro de esta misma clase conocía a alguien que resulto herido, sobreviviente o una fue víctima en el sótano de Keaton. Esto puede ser aterrador y abrumador para cualquiera, ya fueran cercanos o no a las víctimas, asi que por favor… no ignoren ningún sentimiento que tengan que procesar. Estamos aquí para ayudar paro el tiempo suficiente para que sus palabras penetraran y luego continúo con la lección. Una o dos chicas sorbieron un par de veces, pero aparte de eso la clase se desarrolló con normalidad, tomando nota y haciendo preguntas.

En el momento en que despidió la clase, corrí a la puerta, trotando por el pasillo hasta la puerta de salida, corriendo todo el tiempo hasta donde Abby estaría dejando la clase. Ella estaba saliendo de la puerta, parando cuando me vio. Me deje caer en ella, dejando que me envolviera con sus brazos alrededor de mi cintura, me guio bajando las escaleras y alrededor del edificio.

¿Qué paso? preguntó, manteniendo su voz baja y calmada.

Mi pecho estaba pesado al tiempo que intentaba recuperar el aliento. Negué con la cabeza, incapaz de responder.

Travis, mírame dijo tomando mi barbilla y bajándola hasta que su mirada se cruzó con la mía . Háblame.

Están todos muertos. Mucha gente está caminando sin sus amigos, compañeros de cuarto… familiares señale a mi pecho . Yo hice eso.

No. No lo hiciste miró por encima de su hombro y luego regreso la vista a mí . Necesitas estar componerte, Maddox ¿Qué pasa si la gente te mira asi y le dice a la policía?

Quizá deberían. Quizá debería entregarme dije. Ninguna respiración era tan profunda, entre más aire respiraba, menos satisfecho me sentía.

¿De qué diablos estás hablando? dijo Abby. Por primera vez estaba peleando por retener su cara de póker . Travis más vale que me escuches me tomó de la camisa No vas a dejarme.

¿Crees que quiero? escupí nervioso.

Murieron, si, y fue espantoso, sí, pero tú no me puedes dejar. Vas a escogerme sobre todas las cosas; sobre tu culpa, sobre tu maldita moral, sobretodo sobre lo correcto. Si eso me hace egoísta o una mala persona, lo acepto. Pero ellos no van a entender que tú no querías que nada de esto pasara. A ellos no les interesa que tu no escogieras el edificio o puesto las linternas. Te van a arrestar, Trav. Te van a arrestar, te van a en grietar, y… alejarte de mí, y…. 

 

La arrastre hasta mi pecho, sosteniéndola mientras ella temblaba en mis brazos.

Bebe susurre, sorprendido. Nunca la había visto tan nerviosa.

Me alejo, manteniendo el agarre en mi camisa con sus puños.

No hagas nada estúpido, Travis. No se te ocurra frustrada, empuño su mano libre pegándome en el pecho lo suficientemente fuerte para marcar un punto. Sus ojos pasaron por alto . Eres la única familia que tengo.

Okay dije parpadeando. La acerqué una vez más, balanceándome un poco, tratando de reconfortarla de la mejor manera que podía. Bese su frente, maldiciéndome a mí mismo. Sabía que no podía dejarla, a pesar que era lo correcto. Solo quería que me digiera que no lo hiciera. Descargar algo en ella que no iba a hacer era algo idiota de mi parte . Tienes razón. No estaba… no quiero que me arresten. Solo necesitaba escucharte decirlo, supongo. 

¿Quieres que te convenza de que no lo hagas, para que luego me digas que lo hiciste por mí? preguntó, poniendo los ojos blanco. 

No, amor. Por el amor de Dios.

Ella levanto su barbilla.

Porque eso está bien. Tomo la culpa. Lo que sea necesario, Travis. Lo que sea necesario.

Me trague mis emociones, apretando los dientes. Ella me amaba al igual que yo la amaba a ella. No sabía que eso era posible.

Abby…

Ella presiono su frente en mi pecho, tomo una respiración profunda, y luego asintió. Le tomó un momento reponerse, viendo al suelo un momento al tiempo que tomaba la decisión de confiar que no arruinaría sus planes. Se secó los ojos, dio media vuelta en sus tacones, y camino en dirección de su próxima clase. El olor a humo aun permanecia en el ambiente al tiempo que ella caminaba fuera de mi vista, dejando las cenizas de mi conciencia en su caminar.

 

 

Episode Five: Truth

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Verdad

Travis

 

 

Mis botas hacen un sonido silbante contra los escalones húmedos que llevaron a mi apartamento. El cielo había estado orinándome encima todo el día, incluso entre clases. Me alegraba. Los terrenos alrededor de Keaton Hall aún estaban mojados por las mangueras contra incendios. La lluvia hizo que el resto de los alrededores del campus se mojaran, mezclando las saturadas aceras y grama de Keaton.

 

Mis llaves tintinearon en mis manos cuando las saqué para quitar llave de la puerta. En cuanto toque la manecilla, escuché pequeños rasguños en otro lado. Sonreí al tiempo que abría la puerta, inmediatamente agachándome para saludar a Toto.

 

Su pelaje negro cubrió mi cara al tiempo que me llenaba de besos de cachorro. Ya había crecido bastante, pero el ladró, se retorció y rebotó por todos lados, como lo hizo en su primer día en el apartamento. No se iba a calmar, así que finalmente lo levanté cargándolo contra mi pecho mientras bañaba mi cara con baba de perro. Levanté la barbilla para evitar terminar con la lengua de Toto dentro de mi boca.

 

Brazil uso la llave de repuesto después que nos fuéramos al aeropuerto, aun estando de acuerdo sin previo aviso y sin hacer preguntas, Abbi no estaba nada feliz cuando recogimos a Toto. Le dio un baño al llegar a casa para lavarle el aroma a cigarro y calcetines sucios. Después de secarlo y abrazarlo por todo el tiempo perdido, él se acurrucó en una pelotita en una esquina de nuestra cama y se durmió toda la noche.

 

Hermano, sabes que aprecio que pasaras a recoger a mi perro, pero si no querías cuidar de él, solo tenías que decirlo.

 

No le tomó mucho tiempo a Brazil contestar. ¿Qué quieres decir?

 

Huele a mierda ¿Fumaste alrededor de él? Yo no fumo alrededor de él. Estuvo comatoso por veinticuatro horas después que regresamos a casa.

 

Lo siento hermano. Tuve una fiesta. Mi chica me llevó afuera para pelear por una estupidez. Cuando regrese adentro, Derek lo había sacado de la habitación y estaba intentando alimentarlo con cerveza. Hice que Derek se fuera, pero juro que el perro no estaba lastimado ni nada, lo juro.

 

Recuérdame que no te pida más favores.

 

Lo siento, Travis. No pasará otra vez.

 

Puse a Toto en el suelo, escuchando sus garras contra el linóleo en la cocina, mientras yo abría una lata de su comida favorita. Arrugué la cara cuando me llegó el aroma rancio, pregúntame en nombre de Dios que criatura podía comerse esto tan asqueroso. Por supuesto, estábamos hablando de Toto, que disfruta lamerse el culo.

 

Puse la comida en el plato naranja con el nombre de Toto grabado que Abby mandó a traer por internet, agregué agua a su plato antes de regresar mi atención al teléfono celular. Busqué en todos los números hasta encontrar el de Brandon Kyle. Pasé mi pulgar en el icono del teléfono. Uno de mis hermanos de fraternidad me dio el contacto de Brandon. Él era el dueño de Iron E, uno de los tres gimnasios en el campus de Eakins. Dos de esos gimnasios eran de Brandon pero Iron E era su orgullo y alegría: un nuevo gimnasio en el eastside que era significativamente más popular que los otros por la cantidad de membresías. Me había anotado allí antes y desde entonces, hablamos con Brandon. Era buena persona, pero tenía una esposa embarazada y un montón de novias —no es alguien que tenga el valor de llamar amigo.

 

—Brandon Kyle — contestó. Qué fanfarrón. No soportaba el tipo de gente que contestaba con su nombre en lugar de un saludo.

 

—Hola. Soy Travis Maddox. Nos conocimos un par de veces en Iron E. Escuche que estabas buscando un entrenador de medio tiempo.

 

—¡Bueno saber de ti! Sí, me alegra que llamaras. Amigo… nos encantaría tenerte en el equipo. Te he visto antes. Conoces tus mierdas. Y Dios mío, traerías mujeres. Ven por la aplicación y te muestro los alrededores. Discutiremos los detalles y después decidimos si es algo que los dos seguimos queriendo.

 

—Uh… —no estaba esperando esa respuesta — ¿Cuándo quieres que llegue? Hoy es mi día que salgo temprano pero tengo que ir a traer a mi esposa y…

 

—¿Esposa? —Brandon se rio —¿Desde cuándo?  

 

—Desde el fin de semana pasado.

 

—Oh —dijo, con una voz apagada. Sonaba como si se hubiera puesto el puño en la boca de la manera en que solía hacerlo cuando se iba a burlar de alguien — ¡Maldición! ¿La noqueaste?

 

—¿Qué es lo que acabas de decirme? —pregunté, sintiendo que me hervía la sangre. Giré sobre mis talones, dándome cuenta que estaba empuñando mi mano libre.

 

—Nada… nada. ¡Sólo te estoy jodiendo, amigo! Pásate por aquí, te veré hasta entonces.

 

—¿Cuando sea?

 

—Esta es una semana bastante tranquila. Todos los gorditos tiraron su meta de año nuevo. Estoy abierto hasta el jueves.

 

Le dije gracias entre dientes, y después colgué. No había manera que trabajara para ese idiota. Lo atacaría en mi primer día.  

 

Toto terminó su comida, le puse el suéter verde de cuadros que Abby le había comprado. Con gran esfuerzo, le coloqué la correa mientras él intentaba lamer mi mano, después lo llevé afuera. Me crucé de brazos, agarrando la correa, quejándome a mis adentros por Brandon cuando un Porsche apareció, parqueándose detrás de mi Harley. Bajo la ventana, revelando a Parker con una gran sonrisa.

 

—¡Maddox! Escuche que estas en algunos problemas con las autoridades locales y no locales.

—Chúpame las bolas, Hayes— la expresión de Parker se volvió seria.

—¿Es verdad… acerca de Abby y tú?

—¿No te mando al diablo por mí? ¿Dos veces?

 

Parker frunció el ceño.

 

—¿Es verdad o no?

—Claro que es verdad. No creíste que tendrías una oportunidad con ella ¿O sí?

—No la mereces, Maddox. Tienes que saber eso.

—Quizá no. Pero Abby cree que sí. Esa es la única opinión que me importa… así que puedes comer mierda y morir, Parker, porque a nadie le importa lo que opines. Eres una distracción. Un comercial. Ella nunca iba a terminar contigo. Es patético que lo intentaras.

—No traté lo suficientemente fuerte. Si lo hubiera hecho, no estarías casado — bajé la barbilla, frunciendo el ceño.

 

—Baja de tu carro marica y ven a decírmelo a la cara —Parker tragó, subiendo la ventana a la mitad.

—¿Carro marica? ¿Qué dices de tu perro marica? ¡Bonito suéter!

—Este toma mierdas más grandes que tú.  

—Ella se va a dar cuenta, Travis. Abby se va a dar cuenta de lo que hizo, lo nuevo va a desaparecer, y ella te va a dejar. Me gustaría estar ahí para ver esa sonrisa arrogante desaparecer de tu cara cuando lo haga.

 

Di un paso adelante, mis músculos tensos y listos como se ponían antes de una pelea en el Círculo. Sabía que si le daba un puñetazo, no podría parar, pero en este momento matar a Parker era lo único que me haría sentir bien.

—Sal de tu puto auto. Ahora.

 

Parker se escondió detrás de la ventana polarizada y luego se marchó.

Me quedé parado con las manos en puños, mi cuerpo completo temblaba de enojo. Toto se sobó la nariz contra mis vaqueros y vi abajo. La adrenalina se absorbió dentro de mi sistema cuando mi mirada cayó a sus ojos. Estaba frío antes de hacer sus necesidades; ahora estaba temblando del mismo modo que yo. Olió y pateó la grama como si fuera el dueño del lugar.

 

Sonreí.                 

—Sí. ¿Tú también hubieras pateado su culo, huh? —lo levanté y llevé adentro. En el segundo que lo puse en el suelo, él trotó a mi habitación, probablemente se fue a acostar a la cama para su siesta de medio día.

 

Agarré mi billetera, teléfono celular y llaves. Caminé a la puerta y bajé las escaleras, metiéndome detrás del volante del Camry. Tomé el timón, viendo mis nudillos volverse blancos por la presión. La última clase de Abby no terminaba hasta  en una hora, y necesitaba sacar lo de Brandon y lo de Parker. Algo blanco en medio de los asientos captó mi atención. Me agaché, pescando el sobre que contenía la carta de mi madre para mi futura esposa… para Abby. La puse con cuidado en el asiento de la par, puse la palanca en retroceso sacando el automóvil camino a la casa de mi padre.

 

Manejando, pensé en decirle la verdad acerca del incendio. No estaba seguro si quería que me entregara o no. No importaba —no podía hacerlo. Se lo prometí a Abby. Decirle a papá era quitarme un peso de encima —y ponérselo a él. Tendría él que decidir si entregarme o no. Y no podía hacer eso tampoco.

 

Agarrando el volante del auto tomé mi camino a la casa donde crecí. La casa en la que tiré mi primer puño y recibí mi primer golpe en la boca. Donde Thomas solía detenerme para que mis hermanos no me patearan el culo porque yo no me daba por vencido, y donde Trenton rompería cualquier cosa por pararse en medio de él y yo… incluso los gemelos. Sonreí saliendo a la carretera, escuchando la grava debajo de los neumáticos.

 

Papá empujó la puerta de cedazo y descansó su mano en su panza, viéndome acercarme con una sonrisa apreciada.

 

—Bien, Bien —dijo —. Pensé que no te vería en un buen tiempo.

—Estoy a tres millas —dije subiendo las escaleras de madera que llevaban al pórtico. Papá me dio un golpe en el hombro, y yo lo jalé para un abrazo.

 

—Tu mamá y yo no abandonamos la casa en tres semanas después de casarnos.

—Papá —lo regañé. Haciendo una cara de asco, pasando a la par de él  en dirección al sillón de la sala. Papá se rio, cerrando la puerta detrás de nosotros.

 

—El clima es una hijo de perra —se quejó. Observó la ventana pequeña en la parte de arriba de la puerta, luego caminó en dirección de su sillón reclinable. Se sentó en la orilla, inclinándose adelante recostando sus codos en las rodillas —¿Qué tienes allí?  —señaló el sobre blanco en mi mano.

 

La levanté unos centímetros, sorprendido por lo nervioso que estaba. Papá no hablaba mucho acerca de mamá. No porque él no quisiera, pero aún podía ver el vacío en su mirada —la misma mirada que tendría yo si perdiera a Abby.

—Es una carta.

—La, uh… ¿la carta que mamá te dejo?

Asentí con la cabeza.

—Se la di a Abby antes de la boda.

—Estaba esperando a que lo recordaras.

—Lo hice.

—Muy bien —dijo aclarando su garganta —. Muy bien.

—¿Quieres leerla?

Negó con la cabeza.

—No es para mí.

Saqué el fino pedazo de papel del sobre, mis ojos siguiendo la delicada letra de mamá.

—Lo sé. Es como escuchar de ella de nuevo. Se lee de la misma manera como la recuerdo.

Papá se lo pensó un momento, después asintió, moviendo su mano frente a él.

—Está bien, tráela.

Salté de mi asiento, dándole el papel a papá antes de regresar al sofá. Papá parpadeo unas veces, tratando de enfocar, después, viendo sus palabras en papel, su labio inferior comenzó a temblar. Recostó su barbilla en su mano, intentando ocultar sus emociones, volvió a parpadear varias veces al tiempo que sus ojos se llenaban de lágrimas. Una sonrisa tocó sus labios, negó con la cabeza y rio una vez. Papá bajo la carta con una mano, luego secó sus ojos. Después de un minuto él aclaro su garganta regresando su mirada a mis ojos.

—Ha pasado tanto tiempo. Fue bueno escuchar su voz otra vez. Gracias, hijo.

Asentí.

—La extraño también. Todo el tiempo.

Él se rio de nuevo, secando otra lágrima resbaladiza.

—Yo también… todo el tiempo de todos los días. Por casi diecisiete años. La manera en que miras a Abby —suspiró —. Esa es la manera a en que veía a tu madre. Dios mío, vaya si no ame a esa mujer. Nunca había sentido esto antes… nunca desde entonces.

Fruncí el ceño.

—¿Crees que voy a perder a Abby, papá?

—¿Abby?

Asentí. Papá tocó sus labios con sus dedos, y luego observó el suelo. No podía moverme o respirar mientras esperaba una respuesta. Finalmente se acercó de nuevo, viéndome directo a los ojos.

—Travis… Odio tener que decirte esto… pero tú esposa. Ella es más fuerte que tú. Tú la dejarías a ella antes que ella te deje a ti.

Sus palabras me quitaron el aliento, cubrí mi rostro, dejando que el alivio se apoderara de mí. Papá nunca se equivocaba, le confiaba mi vida. Lo miro, sabiendo que él me estaba ofreciendo confianza, pero porque amaba a mi esposa, iba a mantener la verdad oculta de él.

 

Episode Six: Real Life Starts Now

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La Vida Real Empieza Ahora

Abby

 

El tablero de corcho junto a la salida de Reiger Hall estaba atestado de anuncios, con encabezados  para venta, En busca de, y se necesita ayuda, cada uno con los números en la parte inferior, cortados en tiras. Un anuncio en la parte superior tenía el membrete oficial de la escuela y una lista de temas. Entrecerré los ojos para leer la letra pequeña, corté un pedazo de papel con el número a donde comunicarme y lo guarde en mi bolsillo. La escuela estaba buscando tutores, y Cálculo fue uno de los temas. Ni siquiera una semana después de la última mitad del segundo semestre, y los libros y materiales en la mochila que carga pesaban bastante, cayendo en mis hombros.

 

Salté un poco dando mi primer paso hacia la salida, tratando de cambiar las correas para quitar un poco la tensión y darle un descanso a mi cuello. El aire de primavera golpeó mi cara al momento de salir. Abrigos de todos los estilos y colores decoraban las aceras, el establecimiento parecía un mosaico de estudiantes, aparte del gris en todo nuestro entorno. Miré hacia el cielo, sintiendo la niebla cubrir al instante mi cara. Había llovido a cántaros o briznado todo el día. La niebla matutina estaba empezando a desaparecer.

 

—¡Hey! —América gritó, medio trotando, medio corriendo hacia mí. Se movió, con su sonrisa brillante. Paro enfrente de mí, agarrando los tirantes de su busto, respirando con dificultad —Las chicas de la fraternidad se están volviendo locas. Me encanta.

—¿A qué te refieres?

—Acerca de Travis… y tú. Todos hablan de eso —sentí mis mejillas enrojecerse.

—Genial —Continúe caminando por la acera seguida por América.

—Ni siquiera la mitad lo creen.

Pare de repente.

—¿Creer qué? ¿Qué estamos casados? ¿O qué se casara conmigo?

América tragó saliva. 

—Ambas —cuando se dio cuenta de que estaba ofendida respondió —. Pero, Vamos. Mírate. Por supuesto que se casó contigo.

 

Miré a mi menos-que-especial camisa de franela a cuadros y un chaleco de color verde oliva, jeans ajustados y botas altas de color marrón. Mi cabello estaba aplastado y húmedo. No podía recordar si me había tomado la molestia de poner maquillaje antes de salir del apartamento o no. Miré a mí alrededor, notando la mirada persistente de las personas curiosas.

 

Alguien silbó, me di la vuelta para ver el mar de estudiantes apartarse, revelando a Travis caminando en mi dirección. Travis se pavoneaba como si fuera el centro de todo el lugar, sus manos metidas en los bolsillos del vaquero, llevaba puesto un sombrero de lana gris, una camisa de Ramones debajo de la camisa de botones y sus botas de cuero negro para agregar al estilo “No jodan conmigo, o los mato” incluso con un anillo de bodas en su dedo, los educadores pararon a ver. Travis era hermoso, todavía rezuma encanto, con o sin querer. Un lado de su boca se movió hacia arriba, su ceja derecha se levantó un poquito, y yo tragué, sintiendo mariposas en el estómago. 

 

Él paró enfrente de mí, con la misma mirada que tenía en Vegas cuando el oficiante anuncio que eramos marido y mujer. Travis no tenía que decir las palabras “te amo”  —podía verlo en la manera en que me veía, en que se movía, escuchar la manera en que hablaba— incluso si lo que hablaba no tenía nada que ver conmigo.

 

Soltó una risa notando mi expresión.

—¿Qué está pasando por tu cabeza?

Moví la cabeza tirando mis brazos alrededor de su cuello.

—Pidge ¿Qué pasa? ¿Todo está bien? ¿Tú estás bien?

—Estoy bien —dije con suavidad, presionando mi mejilla contra la de él. Sintiendo su barba contra mi cara, era reconfortante, como era el aroma de su colonia —. Yo sólo… —lo solté encogiéndome de hombros —. Te amo.

Me observó por un momento, una sonrisa se dibujó en su rostro.

—Escucharte decirlo jamás pasará de moda —alcanzó mi mano, tomándola para guiarme al estacionamiento.

 

Si las personas no estaban observándonos, pretendían no observarnos hasta que pasamos frente a ellos. Podía sentir los ojos de todos taladrarme la parte de atrás de la cabeza, escuchando los susurros del fuego, de la boda y el hecho que Travis y yo estuviéramos caminando después del escándalo cuando rompimos, era algo que sólo en un lugar tan pequeño como el campus de Estern le puede importar.

 

Paso a través del pasto, sus botas aplastando el lodo. Me fui saltando los charcos y surcos, agradecida cuando mi esposo finalmente me cargó sin que se le pidiera. Entrelacé mis dedos en su cuello, incapaz de dejar de sonreír al ver que Travis no dejaba de sonreír.

 

—¿Por qué estás tan feliz? —pregunté

—Por Tí.

—No. Es algo más ¿Qué has hecho hoy? ¿Recibiste buenas noticias?

Me bajó en el asfalto junto a nuestro auto, buscó en sus bolsillos hasta sacar las llaves. Me las tendió para que las tomara.

—Te toca manejar.

—¿Yo? No —dije moviendo la cabeza.

Travis resopló.

—Pigeon. Tienes que aprender en algún momento.

—Sé manejar. Simplemente no me gusta.

—¿Qué pasa si tengo que trabajar y tú tienes que ir a algún lado? —abrió la puerta del conductor haciéndome señas para que entrara.

 

Empujé la puerta para cerrarla.

 

—Entonces manejaré. Pero no estás en el trabajo, tu es… ¡Hey! ¿Encontraste trabajo?

—Aún no. Llamé a alguien. No creo que va a funcionar, al menos eso pienso.

 

La brisa se volvió en una lluvia más constante que crecía en cada segundo.

 

—¿Por qué no? —pregunté.

Travis abrió la puerta otra vez.

—Entra al auto, Pidge. Está lloviendo —levanté la ceja, y él suspiro —. Están contratando en Iron E.

—¿No te gustaba ese lugar?

—Bebe, entra al puto auto. Ya estás empapada.  

Comencé a caminar al frente del auto, pero él tomó mi brazo haciéndome parar.

 

—No voy a manejar en la lluvia, Trav. Vamos. Manejo mañana.

Frunció el ceño.

—Está bien —se metió detrás del volante estirándose para alcanzar la manecilla de mi puerta y abrirla, mientras yo corría al otro lado, subiéndome en el asiento del pasajero.

Me removí para prender la calefacción al máximo, luego Travis tomó mis dos manos, simultáneamente frotando y soplándolas. Un errante rizo de cabello frente a mis ojos, goteando. Travis no era feliz, dos líneas se formaron en su entrecejo.

 

—¿Qué tiene de malo el Iron E —pregunté.

—Me gusta el gimnasio. Es solo que me desagrada el dueño.

—¿Brandon? 

—Sí —dijo entre dientes —. Su esposa está embarazada… como de Lista-para-explotar. Él se está cogiendo a la recepcionista, dos entrenadoras, clientas...  

—¿Y?

—¿Y? Es un pedazo de mierda, Pidge. No quiero trabajar para él. Alardea de eso todo el tiempo. Se ganará un puño en la cara en la primera hora.

—¿Tienes alguna otra opción? Tenemos renta que pagar, amor.

Travis suspiró viendo la ventana rayada por la lluvia.

 

—No. Y lo hizo sonar como si solo tenía que llenar la aplicación y tendría el trabajo.

—¿Entonces qué estamos esperando? —pregunté con una risa sorprendida.

Travis se giró hacia mí, serio.

—Acabo de decírtelo, Pidge.

Me encogí de hombros.

—No vas a estar cerca de él todo el tiempo. Además es hasta que encuentres otro trabajo ¿Cierto?

—Pero hay mujeres. Muchas, muchas mujeres universitarias. Y aburridas amas de casa. y…

Lo observe.

—¿Estás diciendo que no puedo confiar en tí?

—Miera no, es solo que no quiero tratar con eso. Incluso Brandon lo dice… es un mercado de carne. Él no es mi “pimp”.

Me reí en voz alta.

—No es gracioso —Travis se quejó —. Prefiero tirar puños que tener que tratar con cougars que van al gimnasio.

—Confío en tí. Puedes hacerlo. Es dinero fácil —busqué en mi bolsillo sacando el pedazo de papel —. Creo que también tengo algo. Están buscando tutores de Cálculo.

Travis no parecía impresionado.

—Si hubiera peleado para Benny estaríamos…

—Separados —Travis miró al suelo, derrotado.  

—Quiero más para tí, Abby.

Toqué su cara.

—No quiero extrañar esto, Trav. Quiero el pequeño apartamento y cupones de ofertas, y vivir de Ramen hasta el día de pago. Quiero balancear la chequera juntos y hablar de nuestro presupuesto de la semana, y escoger un suéter en la tienda para colgarlo de regreso porque agarrar tu mano es mejor que llevar bolsas llenas de ropa. Me quiero sentir mareada por estar contigo en el cine una vez cada dos meses porque se ha vuelto algo especial en lugar de una costumbre. Quiero construir nuestro castillo un bloque a la vez… solo tú y yo. Sin salidas fáciles.
Su media sonrisa volvió a reaparecer, se inclinó contra mi mano.

—¿De verdad?

—Absolutamente.

—Hablando de estar quebrados… es noche de cerveza por moneda en “The Red”. Si ambos vamos a empezar a trabajar todas las noches, saquémoslo de nuestro sistema.

Sonreí.

—Estoy dentro —escribí un mensaje al grupo de Shepley y América, inmediatamente recibí la respuesta. Emocionada, me encogí de hombros —. Nos juntaremos a eso de las ocho y media con Shep y Mare.

Travis salió del estacionamiento, siguiendo su camino por la calle, subiéndole el volumen al radio y cantándome todo el camino a casa.  

 

 

Episode Seven: The New Normal

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La Vida Real Empieza Ahora

Abby

 

El tablero de corcho junto a la salida de Reiger Hall estaba atestado de anuncios, con encabezados  para venta, En busca de, y se necesita ayuda, cada uno con los números en la parte inferior, cortados en tiras. Un anuncio en la parte superior tenía el membrete oficial de la escuela y una lista de temas. Entrecerré los ojos para leer la letra pequeña, corté un pedazo de papel con el número a donde comunicarme y lo guarde en mi bolsillo. La escuela estaba buscando tutores, y Cálculo fue uno de los temas. Ni siquiera una semana después de la última mitad del segundo semestre, y los libros y materiales en la mochila que carga pesaban bastante, cayendo en mis hombros.

 

Salté un poco dando mi primer paso hacia la salida, tratando de cambiar las correas para quitar un poco la tensión y darle un descanso a mi cuello. El aire de primavera golpeó mi cara al momento de salir. Abrigos de todos los estilos y colores decoraban las aceras, el establecimiento parecía un mosaico de estudiantes, aparte del gris en todo nuestro entorno. Miré hacia el cielo, sintiendo la niebla cubrir al instante mi cara. Había llovido a cántaros o briznado todo el día. La niebla matutina estaba empezando a desaparecer.

 

—¡Hey! —América gritó, medio trotando, medio corriendo hacia mí. Se movió, con su sonrisa brillante. Paro enfrente de mí, agarrando los tirantes de su busto, respirando con dificultad —Las chicas de la fraternidad se están volviendo locas. Me encanta.

—¿A qué te refieres?

—Acerca de Travis… y tú. Todos hablan de eso —sentí mis mejillas enrojecerse.

—Genial —Continúe caminando por la acera seguida por América.

—Ni siquiera la mitad lo creen.

Pare de repente.

—¿Creer qué? ¿Qué estamos casados? ¿O qué se casara conmigo?

América tragó saliva. 

—Ambas —cuando se dio cuenta de que estaba ofendida respondió —. Pero, Vamos. Mírate. Por supuesto que se casó contigo.

 

Miré a mi menos-que-especial camisa de franela a cuadros y un chaleco de color verde oliva, jeans ajustados y botas altas de color marrón. Mi cabello estaba aplastado y húmedo. No podía recordar si me había tomado la molestia de poner maquillaje antes de salir del apartamento o no. Miré a mí alrededor, notando la mirada persistente de las personas curiosas.

 

Alguien silbó, me di la vuelta para ver el mar de estudiantes apartarse, revelando a Travis caminando en mi dirección. Travis se pavoneaba como si fuera el centro de todo el lugar, sus manos metidas en los bolsillos del vaquero, llevaba puesto un sombrero de lana gris, una camisa de Ramones debajo de la camisa de botones y sus botas de cuero negro para agregar al estilo “No jodan conmigo, o los mato” incluso con un anillo de bodas en su dedo, los educadores pararon a ver. Travis era hermoso, todavía rezuma encanto, con o sin querer. Un lado de su boca se movió hacia arriba, su ceja derecha se levantó un poquito, y yo tragué, sintiendo mariposas en el estómago. 

 

Él paró enfrente de mí, con la misma mirada que tenía en Vegas cuando el oficiante anuncio que eramos marido y mujer. Travis no tenía que decir las palabras “te amo”  —podía verlo en la manera en que me veía, en que se movía, escuchar la manera en que hablaba— incluso si lo que hablaba no tenía nada que ver conmigo.

 

Soltó una risa notando mi expresión.

—¿Qué está pasando por tu cabeza?

Moví la cabeza tirando mis brazos alrededor de su cuello.

—Pidge ¿Qué pasa? ¿Todo está bien? ¿Tú estás bien?

—Estoy bien —dije con suavidad, presionando mi mejilla contra la de él. Sintiendo su barba contra mi cara, era reconfortante, como era el aroma de su colonia —. Yo sólo… —lo solté encogiéndome de hombros —. Te amo.

Me observó por un momento, una sonrisa se dibujó en su rostro.

—Escucharte decirlo jamás pasará de moda —alcanzó mi mano, tomándola para guiarme al estacionamiento.

 

Si las personas no estaban observándonos, pretendían no observarnos hasta que pasamos frente a ellos. Podía sentir los ojos de todos taladrarme la parte de atrás de la cabeza, escuchando los susurros del fuego, de la boda y el hecho que Travis y yo estuviéramos caminando después del escándalo cuando rompimos, era algo que sólo en un lugar tan pequeño como el campus de Estern le puede importar.

 

Paso a través del pasto, sus botas aplastando el lodo. Me fui saltando los charcos y surcos, agradecida cuando mi esposo finalmente me cargó sin que se le pidiera. Entrelacé mis dedos en su cuello, incapaz de dejar de sonreír al ver que Travis no dejaba de sonreír.

 

—¿Por qué estás tan feliz? —pregunté

—Por Tí.

—No. Es algo más ¿Qué has hecho hoy? ¿Recibiste buenas noticias?

Me bajó en el asfalto junto a nuestro auto, buscó en sus bolsillos hasta sacar las llaves. Me las tendió para que las tomara.

—Te toca manejar.

—¿Yo? No —dije moviendo la cabeza.

Travis resopló.

—Pigeon. Tienes que aprender en algún momento.

—Sé manejar. Simplemente no me gusta.

—¿Qué pasa si tengo que trabajar y tú tienes que ir a algún lado? —abrió la puerta del conductor haciéndome señas para que entrara.

 

Empujé la puerta para cerrarla.

 

—Entonces manejaré. Pero no estás en el trabajo, tu es… ¡Hey! ¿Encontraste trabajo?

—Aún no. Llamé a alguien. No creo que va a funcionar, al menos eso pienso.

 

La brisa se volvió en una lluvia más constante que crecía en cada segundo.

 

—¿Por qué no? —pregunté.

Travis abrió la puerta otra vez.

—Entra al auto, Pidge. Está lloviendo —levanté la ceja, y él suspiro —. Están contratando en Iron E.

—¿No te gustaba ese lugar?

—Bebe, entra al puto auto. Ya estás empapada.  

Comencé a caminar al frente del auto, pero él tomó mi brazo haciéndome parar.

 

—No voy a manejar en la lluvia, Trav. Vamos. Manejo mañana.

Frunció el ceño.

—Está bien —se metió detrás del volante estirándose para alcanzar la manecilla de mi puerta y abrirla, mientras yo corría al otro lado, subiéndome en el asiento del pasajero.

Me removí para prender la calefacción al máximo, luego Travis tomó mis dos manos, simultáneamente frotando y soplándolas. Un errante rizo de cabello frente a mis ojos, goteando. Travis no era feliz, dos líneas se formaron en su entrecejo.

 

—¿Qué tiene de malo el Iron E —pregunté.

—Me gusta el gimnasio. Es solo que me desagrada el dueño.

—¿Brandon? 

—Sí —dijo entre dientes —. Su esposa está embarazada… como de Lista-para-explotar. Él se está cogiendo a la recepcionista, dos entrenadoras, clientas...  

—¿Y?

—¿Y? Es un pedazo de mierda, Pidge. No quiero trabajar para él. Alardea de eso todo el tiempo. Se ganará un puño en la cara en la primera hora.

—¿Tienes alguna otra opción? Tenemos renta que pagar, amor.

Travis suspiró viendo la ventana rayada por la lluvia.

 

—No. Y lo hizo sonar como si solo tenía que llenar la aplicación y tendría el trabajo.

—¿Entonces qué estamos esperando? —pregunté con una risa sorprendida.

Travis se giró hacia mí, serio.

—Acabo de decírtelo, Pidge.

Me encogí de hombros.

—No vas a estar cerca de él todo el tiempo. Además es hasta que encuentres otro trabajo ¿Cierto?

—Pero hay mujeres. Muchas, muchas mujeres universitarias. Y aburridas amas de casa. y…

Lo observe.

—¿Estás diciendo que no puedo confiar en tí?

—Miera no, es solo que no quiero tratar con eso. Incluso Brandon lo dice… es un mercado de carne. Él no es mi “pimp”.

Me reí en voz alta.

—No es gracioso —Travis se quejó —. Prefiero tirar puños que tener que tratar con cougars que van al gimnasio.

—Confío en tí. Puedes hacerlo. Es dinero fácil —busqué en mi bolsillo sacando el pedazo de papel —. Creo que también tengo algo. Están buscando tutores de Cálculo.

Travis no parecía impresionado.

—Si hubiera peleado para Benny estaríamos…

—Separados —Travis miró al suelo, derrotado.  

—Quiero más para tí, Abby.

Toqué su cara.

—No quiero extrañar esto, Trav. Quiero el pequeño apartamento y cupones de ofertas, y vivir de Ramen hasta el día de pago. Quiero balancear la chequera juntos y hablar de nuestro presupuesto de la semana, y escoger un suéter en la tienda para colgarlo de regreso porque agarrar tu mano es mejor que llevar bolsas llenas de ropa. Me quiero sentir mareada por estar contigo en el cine una vez cada dos meses porque se ha vuelto algo especial en lugar de una costumbre. Quiero construir nuestro castillo un bloque a la vez… solo tú y yo. Sin salidas fáciles.
Su media sonrisa volvió a reaparecer, se inclinó contra mi mano.

—¿De verdad?

—Absolutamente.

—Hablando de estar quebrados… es noche de cerveza por moneda en “The Red”. Si ambos vamos a empezar a trabajar todas las noches, saquémoslo de nuestro sistema.

Sonreí.

—Estoy dentro —escribí un mensaje al grupo de Shepley y América, inmediatamente recibí la respuesta. Emocionada, me encogí de hombros —. Nos juntaremos a eso de las ocho y media con Shep y Mare.

Travis salió del estacionamiento, siguiendo su camino por la calle, subiéndole el volumen al radio y cantándome todo el camino a casa.  

 

 

Episode Eight: Cake

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Pastel

Abby

 

Observe el contenido dentro de la caja de cristal. Mi boca se hacía agua, me preguntaba que pastel le gustaría más a Travis. Después de dos horas, había disminuido mi decisión a solo tres: pastel de vainilla con glaseado de chocolate, pastel Napolitano, también con glaseado de chocolate, o pastel de bodas. Travis había hecho un gran escándalo por nuestro pastel de Bodas en Vegas, así que estaba segura que le gustaría blanco con blanco.

—Jesús Abby, escoge uno de una vez —dijo América, aburrida. Saco un hilo de su goma de mascar rosada enrollándola en su dedo —. Odio pensar cuanto te tomara escoger un pastel de bodas si te tomo tanto tiempo escoger un pastel casual para la fiesta de cumpleaños de Travis.

No aparte la mirada del contenido dentro del exhibidor, que incluía pasteles escalonados, cupcakes, pasteles circulares y rectangulares, todos decorados con cualquier tipo de personalidad que se pudiera imaginar.

—Un pastel de bodas es para invitados. Esto es para Travis. Tiene que ser

América suspiro al tiempo que yo arrugaba la nariz.

—¿Cuál es tu problema, Mare? ¿Por qué estas de mal humor?

América mastico de regreso la goma de su dedo, luego se cruzó de brazos.

—No van a ceder.

—¿Quiénes no van a ceder qué?

—Mis padres. Dicen que si me voy a vivir con Shep no van a pagarme la universidad.

Estaba pasmada. Los padres de América no eran personas fáciles de convencer, pero tenían el punto de apoyar cualquier cosa que hiciera feliz a su hija. Sí América quería continuar atendiendo a la universidad, y no podía imaginar cual era la diferencia. América pasaba casi todas las noches con Shepley.

—Lo… lo siento. No tenía idea.

Se encogió de hombros.

—¿Cómo podrías?

Abrace a mi mejor amiga.

—No hay prisa ya sabes. Shepley te esperara.

—Se moverá a los dormitorios.

—¿Qué? ¿Cuándo?

—En otoño, pero… iré a Wichita en vacaciones de verano. Se está volviendo un poco loco. Y yo, también… y ya sé cómo suena eso ¿Esta bien? No soy el tipo de chica a la que le importa pasar tres meses lejos de un hombre. Normalmente seria como un respiro de aire fresco. Pero no quiero extrañarlo. Desde que cortamos… es diferente, ¿sabes? Realmente lo amo, Abby. 

Le di un apretón y luego la aparte suficiente para poder verla a los ojos.

—Quédate con nosotros, Mare. Lo haces de todos modos —sonreí —. Será divertido.

Ella negó con la cabeza.

—No van a dejarme.

—¿Por qué? —pregunté, frustrada.

—Papá dice que no quiere que nos pongamos muy serios tan rápido. Entiendo que están consternados, pero simplemente apesta.

—Aun puedes hacerlo, ya sabes. Conseguir un trabajo, y moveremos tus cosas.

Los ojos de América brillaron.

—Es fácil para ti decirlo. Tienes una beca o cinco. Ellos pagan mi matricula. Sí quiero que eso continúe, tengo que seguir sus reglas.

—Es justo. Pero puedes venir a visitarnos los fines de semana, ¿Verdad? Al menos tienen que dejarte venir a verme.

—Sí. Sí, por supuesto —se alejó de mí limpiándose la nariz. Sonrío y agitó la cabeza —. Dios. Esto es estúpido. Hay cosas peores pasando en el mundo. 

—No para ti, y no ahora. Está bien estar molesta por estar lejos de Shep por tres meses. Tienes razón. Apesta.

Sonrió.

—Gracias.

—¿Por qué?

—Por no hacerme sentir como una mierda.

Hice una cara.

—Eso no fue intencional. Sigues siendo una mierda. 

América me dio un pequeño golpe en el hombro al tiempo que una mujer se paraba atrás del mostrador frente a nosotros con una gran sonrisa. Presione mi dedo en el vidrio, señalando el pastel el pastel blanco.

—Tiene que decir, Feliz 20 años Travis.

—En realidad —dijo América —¿Podría hacer que diga, Feliz malditos 20 años Travis?

La mujer sonrió.

—Suena como una fiesta alegre.

Reflejé su expresión.

—Lo va a ser.

*****

 

—Decoración. Hielo. Vasos. Música. Pastel… —dije apuntando a varias estaciones —. Se nos está olvidando algo. Siento como si algo se nos estuviera olvidando.

América se cruzó de brazos, en ningún lugar cerca de mi estress.

—Si estas comparando con los años anteriores, se te están olvidando al menos dos docenas de zorras.

Le lance una mirada.

—Chistoso.

América resoplo, luego camino por la habitación, recogiendo un pequeño globo y tocándolo con sus labios. Sus mejillas se inflaron y su cara se puso roja. Observe mi reloj.

—En menos de una hora —eche un vistazo afuera —¿Por qué no ha venido nadie aun?

—Entreno de primavera —dijo América.

Murmure la palabra <<mierda>>, y luego me quede helada cuando escuche conmoción en la puerta de entrada. 

—¡Dije que no! ¡Para! ¡Mierda, para Travis! —dijo Shepley mientras caía hacia atrás a través de la puerta a la sala de estar.

Travis se paró en la entrada, respirando fuerte, una gran sonrisa en su rostro.

—¡Cariño, estoy en casa!

Mi mandíbula se desprendió de su lugar, sintiéndose todos en cámara lenta, grite la palabra ¡No!

—¿Por qué esta aquí? —preguntó América a su novio con voz acusatoria.

Shepley se paró, limpiándose, con la cara roja irritado.

—En el segundo que intente llevarlo a otro lado que no fuera casa, él sabía ¿Esta bien? ¡Hice lo mejor que pude!

Travis sonrió, pero su expresión se desvaneció cuando me vio.

—¿No podías simplemente pretender? ¿Tenías que venir aquí y arruinar todos mis planes? —lloriquee. No iba a pretender. No era justo.

—Bebe —Travis paso empujando a Shepley para acercarse a mí, con los brazos abiertos.

—No —dije empujándolo —, no me toques. ¡No! —hice un mohín —¿No sabes cuánto llevo planeando esto? ¡Yo no corrí y arruine mi fiesta sorpresa!

—No —respondió Travis, encapsulándome en sus brazos tatuados —. Parker lo arruino.

Fruncí el ceño, empujándolo.

—¡Pero estaba sorprendida! Tu seguiste con ella ¡Aléjate de mí!

Travis se acercó para besar mi mejilla.

—Quería venir a casa y ver a mi esposa, que sabía que estaba trabajando duro para hacer mi cumpleaños especial.

—¡Y arruinarlo! —gruñí, empujándolo. No sé porque intentaba…él nunca iba a ceder. 

América abrazo a Shepley, y después beso su mejilla.

—¿Alguna vez te cansas de que él te meta en problemas?

Shepley sobó su cabello, frunciendo el ceño.

—Iba a robar mi auto y dejarme en el estacionamiento sí no hubiera saltado en el lado del pasajero.

—¡Aw! —dijo América, sin poder parar de reírse.

Shepley se cruzó de brazos, tratando de alejarse, pero no lo suficientemente fuerte. Travis tomó mi barbilla, forzándome a que lo viera. Una vez nuestros ojos se encontraron, deje de luchar.

—Gracias —dijo, besando mis labios. Me dejo ir, dejándome desorientada por el beso y mi lucha inútil.

Alguien tocó a la puerta, y Jason Brazil abrió, entrando a la sala, parando de inmediato cuando vio a Travis parado en medio del apartamento decorado.

—Oh. No ¿Llegamos tarde?

—Sí —dije tirándole un globo a Travis —. Y él está en problemas.

—No, no estoy —respondió, medio en broma, medio irritado.

—¿Aun esta… ammm —dijo Brazil —. La uh… La fiesta en pie?

—Sí. No puedo precisamente cancelar diez minutos antes cuando cuarenta personas están por venir —me queje.

—¿Cuarenta? —preguntó Travis —¿Eso es todo?

—Quitamos a las zorras —explico América.

Travis no estaba sorprendido. Unas chicas entraron detrás de Brazil, con un bronceado excesivamente falso, una cantidad grande de maquillaje, y unos pechos doble D también falsos que resaltaban en sus camisas en cuello V.

—¡Día de los inocentes! —gritó América, viendo a nuestras no invitadas —. Las zorras llegaron.

Las chicas de la fraternidad le arrugaron la nariz a América, pero después de eso no le prestaron atención. Siguieron a Brazil cuando buscaba el grifo del barril, y luego rió cuando lo encontró, levantándolo alto.

—¡Lo encontré! —agitándolo como un niñito con juguete en el área de juegos.

Brazil y sus amigos terminaron de ayudar con la decoración, inflando globos y colocando serpentina. Más personas llegaron y se unieron. Entre más ayudaba Travis, más me decepcionaba. No de él—sí no de mí. Tenía una famosa cara de póker, podía hacer fraude a veteranos por millones, pero no podía montar una pequeña fiesta de sorpresa para el cumpleaños de mi esposo.

Al atardecer, los últimos invitados llegaron, Trenton y Camille. Trenton ayudo a su novia con su saco, luego se dio la vuelta para abrazar a su hermano pequeño.

—Feliz cumpleaños, idiota.

—Hola —dijo Camille abrazándome —. Te ves bien — se había hecho un arete en la nariz desde que la había visto la última vez, también tenía un mechón negro escondido. Entre más trabajaba para Skin Deep, más salvaje se veía, estaba segura que a Trenton le encantaba. Sonreí. Todos los tatuajes y maquillaje se veían bien en ella. Ella estaba enamorada y yo no podía ser más feliz por eso.

—¿Qué? —preguntó ella.

—Nada —respondí. Mi sonrisa se desvaneció —. Travis vino temprano a casa.

—Suena a él —dijo con una sonrisa apenada. Estaba en su uniforme de bartender, lo más seguro es que fuera a trabajar después de la fiesta de Travis. Ella le hizo un giño a Travis, dándole una botella de whiskey un lazo alrededor del cuello.

Travis beso su mejilla.

—¡Gracias!

—¡Hey! —Trenton frunció el ceño, dándole un golpe en el hombro a Travis —. Aparta tus labios de mi chica.

Travis levanto sus manos.

—Está bien, está bien. Solo estaba mostrando mi apreciación.

Introduje veinte candelas en el glaseado del pastel, luego busqué un encendedor en la cocina. Después de abrir un cajón tras otro, salí con las manos vacías. 

—Esto es ridículo —me queje —. Estoy casada con un fumador de un paquete diario ¿Y no tenemos encendedores? —Travis encendió el suyo sosteniendo la llama enfrente de mi cara. Pare, luego se lo arrebaté. 

—Gracias —dije demasiado bajo, regresando a donde todos se estaban aglomerando, con platos en las manos.

Prendiendo las velas, América apago las luces, y Travis se paró detrás del desayunador frente a su pastel, riendo ante las palabras hechas con glaseado sobre esté. Envolvió sus brazos en mi estómago, sobando mi cuello mientras yo encendía cada mecha.

—Lindo pastel —dijo él, susurrando las palabras escritas en el pastel <<Feliz malditos 20 años, Travis>>

—Me alegra que te gustara, la maldición es idea de América.

Travis levanto su mano, dándole los cinco a América.

—Bien hecho.

America solo asintió, de brazos cruzados, sosteniendo la mano de Shepley. Él estaba detrás de ella, balanceándose viéndonos a nosotros. Tenía la sonrisa más dulce en su rostro. No estaba segura que pensaba, pero de seguro involucraba a América.

Cantamos el feliz cumpleaños, luego Shepley subió el volumen. Bailamos, tomamos, y la policía solo apareció una vez. La mitad del equipo de futbol estaba presentes, como sus hermanos de Sig Tau. Jim, Thomas, Taylor y Tyler llamaron a diferentes horas, pero cada vez él salía a fumar y platicar con su familia. Bese a Travis cada vez que se iba, y cada vez que me recordaban mi cumpleaños, de lo dulce que fue en la noche, y lo mucho que trate de no enamorarme —así que nos besamos mucho, en un momento, Travis me llevo hasta el pasillo, colocando sus dedos detrás de mi cuello, situando su boca impaciente sobre la mía. Sabía a cerveza barata y azúcar, lo guie más profundo en mi boca.

Solo cuando pensé que me arrastraría hasta la habitación, el ritmo de su boca bajo. Se alejó, beso mi mejilla y susurro a mi oído.

—Me sorprende que no prepararas shots para mí, aun.

—No sabía que estabas mal de dinero

—Voy a estarlo si no consigo trabajo.

Solté una risa.

—Tienes el trabajo. Solo tienes que ir y aceptarlo.

Travis dio una mirada a la esquina y luego regreso su atención a mí.

—¿Qué? —pregunté.

—Asegurándome que no destrocen el lugar.

—Aw. Escúchate. Has madurado.

Travis frunció el ceño.

—Nunca hice una fiesta aquí… porque no quería tener que patear el culo de alguien por destrozar algo.

Toqué su mejilla.

—Estrictamente amor a la mazmorra, ¿huh?

Travis hizo una mueca de disgusto.

—¿Una qué?

—Nada —respondí riéndome.

—Oh, tienes chistes —dijo, pellizcando el lado de mi dedo.

Salí corriendo por el pasillo hasta la sala de estar, riendo, escondiéndome detrás deAmérica. Travis solo me persiguió por unos segundos antes que una canción lenta comenzara a sonar —mi canción favorita. Nuestra canción. Nos movimos unos segundos antes que Travis me empujara a sus brazos apretándome contra su cuerpo.

—De cierta manera me dijiste que me amabas por primera vez bailando esta canción en una fiesta de cumpleaños —dijo él.

—¿Qué? —dije viéndolo a los ojos. No había humor en ellos —. No, no lo hice.

—Sí. Estabas borracha hasta perder la cabeza, peor lo dijiste. Dijiste que en otra vida, podías amarme.

Sonreí, contemplando su calor, iris color rojizo. Recuerdo la primera vez que los vi en el sótano del edificio universitario. Estaba sudado y repleto de sangre, aun así, sus ojos eran como hogar.

—¿Qué respondiste a eso? ¿No saliste corriendo y gritando?

Negó con la cabeza, su mirada sintiéndose más intensa.

—Dije que yo podía amarte en esta.

—¿Lo hiciste? —pregunté, conmovida. Eso había sido hace casi seis meses, jamás me lo contó —. Lo dijiste primero. Todo este tiempo… pensé que había sido yo.

—No —él rio —nunca fuiste tú. Definitivamente yo lo dije primero. Incluso después de tu cumpleaños.

—No —agite la cabeza —. Fue la noche que se supone saldría con Parker.

Negó con la cabeza.

—No, bebe. No puedo creer que no lo recuerdes.

—Lo hice. Lo dije primero. Solo admítelo. Lo dije para mi cumpleaños.

—Esa fue la intención. Pero amarme en tu siguiente vida no cuenta.

—Bueno —dije, levantando mi mentón, sintiéndome victoriosa —. Bienvenido a nuestra próxima vida.

Paró en medio del apartamento. Sus hombros cayeron, observándome con tanto amor y adoración, mis mejillas se tornaron rojas.

—Eso no es algo —dijo, abrazándome contra él. Recostó su mentón en la curva de mi cuello haciendo que se encorvara —. Obtuve mi deseo de cumpleaños antes de pedirlo.

Presione mi mejilla contra su oreja, escuchando las palabras de nuestra canción, tomando el momento.

—Es tu primer cumpleaños como mi esposo.

—Mejor cumpleaños hasta ahora— respondió—. Y no te preocupes, tienes el resto de nuestras vidas para sorprenderme.

—Tienes la maldita razón —dije acercándolo —. Tenemos millones de sorpresas por delante.

Todas buenas, espero. 

 

Episode Nine: Compromised

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Comprometida

Abby

 

—Bebe — dijo Travis quitándose la chaqueta y tirándola a la cama —dije que lo siento.

—Lo sé —dije pateando mis tacones.

Iba dos por dos, siendo expulsados de <<The Red>> por segunda vez en el mes por pelear. En lugar de estar más relajado porque estábamos casados, cualquier chico que me diera una segunda mirada, una sonrisa coqueta, o incluso tratado de hablar conmigo era una amenaza. En la mente de Travis ahora estaba defendiendo a su esposa en lugar de su novia. Las apuestas se habían intensificado, para él, eso significaba estar más sensible a cualquier falta de respeto al anillo que tenía en el dedo. No importaba cuantas veces intentara explicarle que nadie más importaba, Travis inevitablemente lo amenazaría o le daría un puñetazo a cualquier extraño con pene que me pusiera atención.

Nos desvestimos en silencio, tomando turnos en el baño, Travis me observo subir a la cama junto a él. Metiéndome dentro de las sabanas, al tiempo que él intentaba alcanzarme y yo me alejaba a mi lado, viendo al lado contrario de donde estaba él. Era un extraño sentimiento estar enojada con él, sabiendo que no podía simplemente pedir un aventón a América de regreso a mi dormitorio. No cortaríamos la relación otra vez, no más peleas que no llevaran a más que sexo de reconciliación y perdón. Una gran parte de mí se sentía aliviada, pero el anillo alrededor de mi dedo se sentía apretado en estos momentos, demasiado apretado.

Me lo quite, colocándolo en la mesa de noche.

Travis se sentó.

—¿Qué demonios? —dijo en voz alta.

No me gire para verlo, pero su movimiento repentino y su voz me asustaron.

—Es incómodo para dormir.

Aun con dándole la espalda, sabía que estaba frunciendo el ceño.

—¿Desde cuándo?

Suspire.

—Por favor Travis, estoy cansada.

—Ponte el anillo, Pidge —no estaba demandando, estaba rogando.

Trague. Tenía tres opciones. Ignorarlo recordándole acerca de mi independencia al tiempo que rompía su corazón; darme por vencida y seguir mintiéndole, o, dame por vencida y decirle la verdad que también rompería su corazón. Lo amaba más que nada, pero solamente tengo diecinueve años, cuando sentía que iba a caer en un ataque de pánico, pretendía que solo estábamos saliendo aun. En momentos como este, simplemente no podía. Travis quería ese nivel de compromiso, y yo no era Travis. Casarnos pasaría eventualmente, psicológicamente aún me estaba haciendo de la idea del nivel de seriedad de la decisión que había tomado.

Abby apunto . Lo prometiste.

Alcance el pequeño círculo metálico, regresándolo de nuevo a mi dedo. Jim me susurro una tarde que el matrimonio era acerca de un compromiso, pero a veces el compromiso era coerción voluntaria.

Se volvió a acostar, acurrucándose en mi espalda, sosteniéndome de cerca. Cerré mis ojos, el anillo apretando mi dedo, Travis apretándome a mí. El aire se sentía seco, mi garganta apretada. Me separe de él, revolcándome en la cama.

Yo solocomencé a decir, respirando con fuerza . Pensé que habías terminado con eso.

Estas enojada.

¡Claro que estoy enojada, decepcionada, y con miedo!

Me miro horrorizado.

Yo nunca…

Lo sé grité cerrando mis ojos. Tomando una respiración profunda, mis palabras más suaves Lo sé, no tengo miedo de ti. Nunca he tenido miedo de ti. Lo que quiero decir es que ya no eres un chico universitario que puede ir dando golpes cuando él quiera. Eres mi esposo. Me encanta saber que estoy segura contigo sin importar a donde voy. Me encanta saber que me proteges sin importar que. Pero necesito que mantengas tu cabeza agachada. ¿Lo recuerdas? Ya tuvimos esta conversación. Solo porque puedes, no significa que tengas que hacerlo.

Me acercó a él, la memoria de una sonrisa apareció en su rostro.

Ven acá.

Cuando no accedí de inmediato, se puso nervioso.

¿Qué quieres de mí, Pidge?

Necesito hice una mueca , necesito que madures, Travis. No tienes que ser la persona más ruda del lugar. No tienes nada que probar. Requiere más fuerza el mostrar resistencia.

Miro abajo, respirando como si le hubieran sacado el aire . Él te insulto mi miro a los ojos . Insulto a mi esposa. Le he pateado el culo a otras personas por menos.

Eso era antes dije regresando a la cama junto a él. Tomé su barbilla para ver su mirada . Antes de la boda. Antes, cuando dabas puños a cambio de una vida y tenías una reputación que mantener. Antes del incendio. Todo es diferente ahora. Tenemos que tener cuidado.

Pensó mis palabras al tiempo que alejaba mi mano de su cara, trayendo mi anillo de compromiso a sus labios.

Puedo ser cuidadoso.

Beso la palma de mi mano hasta la muñeca, luego hasta arriba por mi hombro. Una sonrisa traviesa creció en esquina de su boca. Suprimí la sonrisa de mis labios.

No es gracioso.

No, no lo es dijo concentrándose.

Estaba cubierta por una camiseta floja y pantalones cortos de pijama. Se abrió camino hasta mi hombro, dándose cuenta del tirante. Tomó el borde de la camiseta con una mano, y con un movimiento, mi torso estaba desnudo. Movió su boca despacio y con ternura bajando hasta mi pecho, mi estómago, deteniéndose lo suficiente en todos mis lugares favoritos para hacer mi interior vibrar. Me relaje encima del colchón, cerrando los ojos. Estaba trabajando mi cuerpo. Yo era su religión.

Esto no cambia nada respire.

Lo sé dijo, su voz apagada, situándose en medio de mis piernas . Pero estas enojada, y ya sabes lo que me hace que te pongas enojada.

Deslizo la fina tela de mis pantalones cortos a un lado, y enterró su cara en mi delicada piel. Jadié, arqueando mi espalda.

Oh, estoy muy enojada dije con la respiración entre cortada , molesta mis nudillos poniéndose blancos por cada golpe que daba Travis con la lengua , furica.

Me levantó las caderas, quitándome los pantalones cortos, regresando a la apertura de mis piernas como si hubiera estado hambriento de mí durante todo el día. Mis piernas temblaron involuntariamente y grite su nombre con una serie de palabras religiosas con referencias inapropiadas.

Besó mis muslos y luego el estómago, mirando hacia mí con una sonrisa orgullosa. Apenas me dio la oportunidad de recuperarme antes de arrastrar mi cuerpo y hundirse en mi interior. En estas ocasiones me gustaba saber que no se resistía. Solo había unos destellos de lo que había sido Travis con otras mujeres, pero conmigo, no se contenía. Me dejaría quitarle todas las copas para ver sus debilidades y yo era una de ellas. Él me había esperado todo este tiempo, y cuando finalmente llegue, nuestras vidas comenzaron. No había antes o después. Travis sabía desde el principio que siempre fuimos y siempre seriamos uno. Esa verdad siempre estaba en sus ojos cuando me veía, de la manera en que me estaba viendo en estos momentos mientras se cernía sólo pulgadas de mi cara.

Bebe respiró. Viéndome con admiración, la misma expresión en su rostro cuando hicimos el amor por primera vez (y todas después de esa), como si se sorprendiera de lo perfecta he increíble que me sentía.

Las horas pasaron, y en algún punto creí escuchar a Shepley y América en la sala. Travis no perdió el ritmo, y eventualmente nuestros compañeros de cuarto se retiraron a su habitación. Mis músculos estaban temblando con fatiga, y yo estaba jadeando, sin poder recuperar el aliento, pero entre más estábamos enredados, más necesitaba de él. Me sentía insaciable, seduciendo a Travis con facilidad una y otra vez, de un clímax al otro hasta que los dos estábamos exhaustos.

Me acosté sobre mi estómago, mirando a hurtadillas sobre mi almohada a mi esposo, que estaba haciendo lo mismo, nuestros dedos meñiques estaban cruzados uno sobre el otro, las sabanas enredadas en la pequeña sección de nuestras espaldas. Mi piel brillaba por el sudor, mis ojos estaban pesados, y mi cabello estaba enredado a mí alrededor. La mano libre de Travis estaba sobre su cabeza, retorciendo un mechón de mi cabello color caramelo. No hablamos, no era necesario. Estábamos saturados de uno y el otro, el aire lleno de sexo, amor y satisfacción. 

 

****

 

Había sido la señora Maddox por un mes exactamente cuando vi a Ricky y Joel, los dos hombres que se nos acercaron a America y a mí en The Red que como consecuencia le dieron sus culos a Travis y a Shepley. Solo pude vislumbrarlos por un momento cuando abrían su camino a una puerta al final del pasillo de mi clase de literatura inglesa. Pare para asegurarme que eran ellos, con mucho pulcro los seguí, teniendo cuidado que no me vieran.

Una vez alcance el final del pasillo, di un vistazo en la esquina, viendo a Joel sentado detrás de una computadora, Ricky parado de cerca, con una pila de papeles en su mano. Parecía estar dictándole a Joel. La habitación en la que estaban parecía estar activa. Algunos estudiantes saltaban de un escritorio al otro, los otros escribiendo detrás de las pantallas de la computadora. Me hice para atrás para ver si había algún rotulo en la puerta para asegurarme que no fuera una biblioteca fuera-del-lugar que no sabía. Cuando me acerque para intentar escuchar lo que Ricky decía, una chica que reconocí de mi clase de estadística me paso golpeando el hombro al pasar.

Disculpa dijo con prisa.

Um, uh empecé a decir.

Se dio la vuelta, su expresión una mezcla de irritación y confusión.

¿Qué? estoy retrasada.

Lo siento dije . Me cambie de clases y estoy perdida ¿Es esta clase filosofía de la antigua Grecia?

No dijo molesta . Esta es “La Estrella” de Eastern cuando vio que no entendí que estaba diciendo, ella suspiro . El periódico estudiantil.

Levanté una ceja, susurrando un Oh al tiempo que ella giraba en sus talones para correr a su escritorio. Observe mí alrededor por unos minutos, y luego me retire por el pasillo a la salida. Ricky y Joel estaban en The Red por información, y estaban esperando a que Travis regresara. Por fortuna uno de ellos fue lo suficientemente estúpido para insúltame antes que lo cuestionaran. Podían estar haciendo un artículo acerca del círculo, o peor… de Travis siendo involucrado en el incendio. Apreté mis dientes, tratando de pensar como detendría que publicaran la historia. Una especulación podría hacer que los estudiantes hablaran otra vez cuando originalmente había disminuido. Los estudiantes universitarios podrían ser reacios a hablar con la policía, pero un curioso compañero de estudios potencialmente podría sacudir la memoria de un sobreviviente.

Pare repentinamente a la mitad del pasillo, dando unos pasos atrás de espaldas hasta que mi trasero toco la pared, me resbale hasta el suelo. Llevé mis codos a mis rodillas recostando mi frente en mis brazos. ¿Algún día terminaría esto? ¿Algún día Travis estaría a salvo?

Dos pares de zapatos empezaron a aproximarse en mi dirección, parando a unos centímetros de mis zapatillas Chuck Taylors.

¿Abby? una voz familiar dijo finalmente ¿Estás bien?

Mire hacia arriba, a los ojos de Ricky. Su mejilla aún estaba verde suave, marcada por el golpe que le dio Travis unas semanas atrás.

Eso depende.

Joel y Ricky intercambiaron miradas.

¿En qué? preguntó Joel nervioso.

¿A dónde se dirigen?

Vamos a… uh Ricky trago ¿Por qué?

Rodé mis ojos, pero antes de hablar, Joel se puso rígido.

¿Nos están siguiendo? ¿Por qué nos están siguiendo?

Ricky resoplo, presumiendo.

Te atrapamos ¿Creíste que podías sentarte en la mitad del pasillo, y que nosotros pasaríamos y no te notaríamos? ¿Sabes que somos periodistas. Lo notamos todo.

No deje ver mi confusión. Los vi volverse más paranoicos con cada sospecha. 

Travis sabe que trabajamos en “La Estrella” ¿No es así? Preguntó Ricky ¿Sabe que estamos haciendo preguntas? trago ¿Qué va a hacer?

Me puse de pie dejando que una pequeña sonrisa apareciera en mi rostro.

Ya verán respondí.

Me gire despacio retirándome de ahí. Empuje la puerta de vidrio bajando las escaleras corriendo, internamente entrando en pánico. Estaban haciendo una historia de Travis. Estaban saliendo a preguntarle a más gente, más preguntas. Si seguían preguntando alguien se podría quebrarse.  

Toqué el bolsillo de mi chaqueta, sintiendo la llave de mi carro. Mi mente estaba corriendo, preguntándome cómo enfrentar esto ¿Cómo detener a Joel y a Ricky sin involucrar a Travis sin que tuviera que ser un chantaje, trato o soborno. 

Una voz profunda dijo “¡Whoa!” justo cuando corría directo al pecho de alguien.

Oh Dios, lo siento tanto. Yo… mi estómago inmediatamente se quedó vacío.

Hola, Abs. Estaba esperando a toparme contigo.

Parker dije, con voz acusatoria. Di un paso a lado para caminar alrededor de él, pero gentilmente agarro mi brazo con su mano.

Vamos, no seas así soltó mi brazo con una sonrisa brillante, como si los pasados tres meses no hubieran pasado ¿Podemos simplemente… hablar?

No.

Abby ¿Qué quieres que haga? ¿Rogarte? Porque estoy dispuesto a hacerlo dijo mostrando su encantadora sonrisa . Solo quiero hacer las cosas bien ¿Qué tal un almuerzo? hice una cara . O quizá solo café. Podríamos discutirlo con café.

¿Café? pregunté. Asintió. Vi por encima de mi hombro al edificio que acababa de dejar atrás. Sentí nauseas de solo pensarlo ¿Cualquier cosa? pregunté, regresando mi mirada a Parker.

Trague de regreso la bilis. Estaba a punto de vender mi alma al diablo.

Solo dilo.

Cerré mis ojos, odiándome por lo que estaba a punto de hacer. 

 

Episode Ten: Twisted

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Retorcido

Travis

 

Gire mi anillo de bodas alrededor de mi dedo viendo el gimnasio Iron E desde el estacionamiento. La primavera estaba haciendo su aparición, las nubes seguían orinando todo mi automóvil, las gotas revotando en el pavimento en cien mil pequeñas salpicaduras. Apague el auto, agarre el timón, presionando mi cabeza en el reposacabezas.

La plaza Perkins estaba rodeada de boutiques, una tienda de equipo para golf, un pequeño supermercado, un salón para uñas, una venta de café, y en el centro, el gimnasio Iron E. El grosor de las nubes grises hacía fácil ver a la gente caminando dentro bajo la luz fluorescente. Estaban haciendo levantamientos, mirando, o corriendo en una de las quince cintas de correr. Brandon estaba detrás del escritorio, coqueteando con la recepcionista.

Apreté los dientes.

Eakins tiene varios lugares de trabajo con horarios flexibles para universitarios, el problema era que estamos en abril, y la mayoría de los trabajos que aún estaban disponibles estaban hechos para sostener un fin de semana de fiesta, no un matrimonio. Había revisado los clasificados. Tres docenas de personas sostuvieron mi papelería y me dijeron que regresara a fin de año para la época de navidad, o que ya habían contratado a varios universitarios y no necesitaban otro. Los trabajos en el campus pagaban nueve dólares o menos la hora –nada que ayudara a pagar la renta y las cuentas con las horas que podía hacer entre clases. 

Trabajar para Brandon y dejar que las cougars  coquetearan conmigo al tiempo que pretendían ejercitarse era lo último que quería hacer, pero las cuentas debían pagarse de algún modo. Abby estaba en su segunda semana de tutorias, pero apenas si cubría los gastos de los comestibles y gasolina.

Tomé una respiración profunda, saqué las llaves del encendido, y golpee la puerta detrás de mí, sintiendo la lluvia reunida a mis pies. Toqué la puerta de vidrio y espere. Había una caja con código afuera, cada cliente tenía su pin de cuatro dígitos. Fue hace mucho que yo podía entrar con el mío. Un hombre cuyo cuello era el doble de tamaño que su cabeza, bajó su barra de peso y, con la típica actitud de levantador de pesas “levantando el trasero y agitando los brazos”, abrió la puerta saludándome con un movimiento de cabeza.

Brandon llamo la cabeza de carne con una voz brusca.

Brandon estaba medio acariciando con la boca y la nariz el oído de la recepcionista cuando levantó la vista. Una gran sonrisa apareció en su rostro.

¡Maddox! exclamo, extendiendo sus brazos ¿Qué putas? ¿Qué te tomó tanto tiempo? , me tomó la mano derecha en un apretón de manos, atrayéndome a él, atrapando su hombro con el mío, pegándome en la espalda con su mano libre. Ese idiota siempre hace el saludo de hermanos ¿Vas a llenar formulario o qué?

Asentí.

Brandon se dio la vuelta, en dirección a la recepcionista tronando los dedos.

Una aplicación, Steph, ahora.

Steph se dio la vuelta dándonos la espalda, abriendo un gabinete de presentación y hojeando cada archivo.

Brandon me cogió por el hombro, riendo y asintiendo en dirección del trasero de Steph como si fuera un niño de doce años. No sonreí, ni fruncí el ceño; solo me concentre en parecer indiferente.

Steph encontró lo que estaba buscando, troto a donde estaba Brandon con una pluma y un papel en la mano.

Lo encontré dijo esperando por un premio de parte de su jefe.

Eres increíble respondió ¿No es increíble?

Sí, estar cogiéndose a un hombre casado con esposa embarazada era un logro admirable.

respondí, limpiando mi garganta . La presentación es dura.

Steph subió su barbilla asintiendo de forma dramática, apreciando que entendiera la situación.

¿Quieres llenar eso en mi oficina? preguntó Brandon.

¿Tienes una oficina? dije, solo bromeando un poco.

Brandon saco el pecho.

Por este lado, Steph chasqueo los dedos otra vez . Agua.

Ella asintió, corriendo para ir a servirnos agua.

Como predije, las paredes estaban cubiertas de posters con rasgados, semidesnudas modelos de fitness. Estaba pensando si sentarme en la silla opuesta de su escritorio, seguro se había sacudido en ella todas las noches. Una esquina de mi labio se levantó, recordando a Abby y el similar desagrado que tenía por mi antiguo sofá la primera vez que visito mi apartamento. Había pasado mucho, mucho tiempo de esa noche.

Steph entro con dos vasos, asintiendo cuando le agradecí. Mantuvo su mirada en Brandon mientras gritaba para salir, como si el no supiera que moría por estar acostada en este escritorio. Otra vez.

Casado dijo Brandon, moviendo su cabeza, mirando el trasero de Steph hasta que cerró la puerta detrás de ella.

Me senté colocando la aplicación en el escritorio, presionando el final del lapicero con mi pulgar, llenando la información lo más rápido posible.

¿Qué te hizo hacer eso? preguntó . Debe de estar muy buena.

¿Hace cuánto que eres dueño de este lugar? pregunté sin ver arriba. No quería tener que pegarle a Brandon en la boca por hablar de mi esposa, así que decidí cambiar de tema.

Cuatro años dijo tres años con Joan su silla sonó cuando se hizo para atrás y puso sus manos detrás de su cabeza. Ella lo firmo en el divorcio.

Oh, sí. Se me había olvidado. Lo heredaste.

Los niños heredan cosas de sus padres, Maddox. Joan abrió este lugar con su ex esposo, luego me la cogí hasta sacarle los sesos y me dio todo lo que quería. Este lugar era un hoyo de mierda para viejos costales y gordos. Me case con esa geriátrica, hice este lugar lo que es ahora. Ahora es mío. Traigo el triple de lo que Joan alguna vez hizo.

Escribí la poca legítima experiencia laboral que tenía y luego firme con mi nombre, deslizando el papel en su dirección. Luego Brandon divago acerca de la historia del gimnasio, aún tenía que lidiar con Joan, y lo enojada que estaba que dejara a una de sus novias embarazada. Ahora Jaci era su esposa, Brandon le hizo a los siete meses de embarazo un trato con Joan por lo que no tenía que hacerlo.

Él era un pedazo de mierda y ahora era mi jefe.

Agarré el brazo de mi silla y escuche, tratando de pensar en Abby, la boda, nuestra vida justos, recordándome que estar en la misma habitación que Brandon todos los días valdría la pena. Observe mi reloj, sintiéndome exhausto de resistirme a la urgencia de sacarle la lengua de su maldita boca. Brandon había descrito lo increíble que era en casi dos horas.

Steph tocó la puerta y dio un vistazo adentro.

Ya cerré. Me iré a casa ahora.

Brandon la despidió con la mano.

Llevare a Travis a tomar un par de tragos.

Suena divertido respondió Steph con una mirada esperanzadora.

Me puse de pie.

Odio cortar esto, hermano, pero tengo que ir a casa.

Oh cierto dijo Brandon, con una línea de condescendencia en la voz . La vida de casado. ¿Cuándo puedes empezar? No tardaras mucho en formar clientela.

La otra semana respondí . Lunes. 

Brandon se paró tendiéndome la mano. La tomé, sintiendo como si acabara de vender mi alma a Satán.

Empezare contigo con las Betties dijo.

¿Las quién?

Betty Rogan y Betty Lindor. Huelen a bolas de naftalina y tienen más arrugas que un elefante hambriento, pero pagan el doble para entrenar juntas solo con hombres. Te aman. Empezando con dinero decente y sabio también. Te pedirán que comas con ellas en tu primer día. Ve con ellas. Te pagaran la renta de mayo. Aquí dijo, sosteniendo un folleto y otro pequeño pedazo de papel Esto es nuestro manual de políticas y el contrato. El manual habla acerca de tu paga y comisiones. No me digas acerca de tus propinas. No quiero saber cuánto te dan o como te las ganas. Es el gaje de trabajar en el Iron E.

Con que así es como consigue que los empleados se queden. Es un maldito Pimp.

Gracias enrollando el papel y metiéndolo en mi mochila . Te veo el lunes.

Pase juntó a Steph, caminando a través del gimnasio vacío, empujando la puerta de vidrio. El cielo estaba oscuro, y las pequeñas lagunas del aparcamiento reflejaban las luces altas que iluminaban la plaza. El Camary estaba estacionado en medio de una de las lagunas.

Mierda dije respirando fuerte, saqué las llaves de mi bolsillo. Busqué mi teléfono en el otro bolsillo, y mire la pantalla. Tenía once llamadas perdidas ¡Mierda! gruñí, marcando y sosteniendo el teléfono en mi oído.

¿Travis? la voz de Abby sonaba llena de pánico.

Lo siento, Pidge. Brandon habla demasiado y no podía encontrar el momento correcto para decirle que cerrara la…

Trenton estuvo en un accidente de tránsito dejo escapar.

¿Otro? pregunté sorprendido ¿Está bien?

Los golpeo un conductor ebrio. Están en el hospital. Thomas está en un vuelo a casa.

Entonces tiene que estar mal respondí.

Está en mal estado, Cami está peor.

Voy a casa. Voy a casa ahora.

Okay. Solo ten cuidado. No manejes demasiado rápido en la lluvia.

Tendré cuidado. Te veo en unos segundos. Te amo.

Presione el botón rojo, corriendo al Camary. Mis manos temblaban mientras encendía el automóvil.

Mierda, Trent dije corriendo a casa. 

 

Episode Eleven: Wrecked

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Destruido

Travis

 

Las puertas del hospital se abrieron con un delis dejando salir el aire fresco, apreté la mano de Abby, empujándola a través del umbral. Mamás exhaustas sostenían a sus bebes enfermos junto a hombres débiles, y un grupo de patinadores que estaban sentados alrededor de su amigo que sostenía su muñeca pegada a su pecho. Quejándose, lloriqueando, bebes llorando, celulares sonando y anuncios saliendo del sistema de altavoces que me dieron ganas de correr.

Más allá de los muros de la sala de espera, detrás de las puertas dobles con una ventana rectangular cada una, vino un alboroto amortiguado un hombre maldiciendo y gritando.

Asentí viendo a Abby.

Ese es Trent. Tenemos que ir ahí.

Abby no perdió tiempo con la recepcionista.

Hola… dijo bajando la vista para ver el marbete con su nombre Gladys. Estamos buscando a Trenton Maddox.

¿Son familiares? preguntó Gladys con su voz nasal, nada impresionada por la voz de urgencia de Abby. Dos cordones idénticos colgaban de las patas de sus lentes. Sus labios delgados estaban fruncidos y arrugados en cada respuesta. Quizá ella había trabajado durante diez años más de los que su empatía podía soportar, y le importaba una mierda que mi hermano estuviera lastimado o que Abby y yo estuviéramos preocupados por él.

Es mi hermano conteste . Sufrió un accidente.

Oh, elconductor ebrio dijo Gladys.

Abby rodo sus ojos.

No. A él le pego un conductor ebrio.

Lo sé dijo Gladys con un suspiro . Pero él se niega a ir a la sala de exámenes.

¿Así que Cami está herida también? preguntó Abby ¿Qué tan mal?

No puedo darles toda esa información. Les haré saber que están aquí. Tomen asiento.

Empuñe mis manos, pero antes de que pudiera perder el control, Abby tomó mi brazo guiándome a una fila de sillas que no estaban ocupadas aun con enfermos o heridos. Me senté, no dándome cuenta que mi rodilla estaba furiosamente rebotando hasta que Abby presionó su palma en mi muslo. Apoye mi hombro en el reposabrazos, luego apreté el puente de mi nariz. La espera era agonizante. Trenton ya había estado en un accidente con alguien que le importaba. Aun cuando el sobrevivió, sabía que lo mataba. Sí el sobrevivía a este accidente y Cami no… No tenía idea de cómo regresaría de esa.

¿Travis? papá estaba parado en el umbral, con las puertas dobles completamente abiertas.

Salté de mi asiento, corriendo por la habitación, atrayéndolo para abrazarlo.

¿Cómo esta él? ¿Y Cami?

Trenton está bien. Estará cojeando durante un tiempo. Se rompió el brazo en dos. Tiene el tobillo hinchado, pero los Rayos-X salieron bien. Creo que se lo torció cuando iba corriendo.

Dios mío dijo Abby, tapándose la boca con las manos ¿Corriendo? ¿De quién? ¿Por qué?

Vamos dentro papá me alcanzo. Envolviendo su brazo en el mío, luego lo sentí recostarse en mí. Por fuera, se estaba manteniendo completo, pero sus manos estaban pegajosas, y sus ojos enrojecidos estaban cansados.

¿Estas bien, papá?

¿Yo? bien… bien nos guio al cuarto donde examinaban a Camille, pero paro antes de entrar.

¿Qué paso? Abby susurro.

Papá recostó la mano en su estómago, su mirada cayendo a la puerta.

Camille abandono el trabajo enojada. Trenton salto en el asiento del copiloto. Estaba lloviendo, y ellos estaban peleando. Nunca vieron a ese bastardo pasarse la señal de ALTO. Su Jeep dio cuatro vueltas y media. Trenton regreso en sí sacándola del automóvil. Cuando no logro que reaccionara, la levanto y cargo casi una milla a la casa más cercana.

Cristo respire ¿Con el brazo roto?

Sí, lo hizo respondió con mucho orgullo.

Papá puso un brazo en la puerta.

A Camille le tienen que hacer una tomografía. Trenton esta con ella. Cuando regresen van a papá tosió aclarándose la garganta , van a establecer sus huesos y luego moldear su brazo. Le advirtieron que está empezando a sanar y si esperan más tiempo, va a ser más difícil regresarlo a su lugar. Pero no va a dejarla sola.

Lo atraje a mi lado.

¿Y Cami?

Abby hizo una cara. La frente de papá se arrugo.

Sigue inconsciente. Tiene un tajo decente en su cabeza y está un poco hinchada. El vidrio se destruyó cortándolos a amos bastante fuerte.

Abby lo abrazo, y el la apretó duro.

Está bien, papá. Apuesto a que los dos van a estar como nuevos en poco.

Papá sonrió secándose los ojos con la parte de atrás de la mano.

Esa es una buena posibilidad, entonces ¿he? empujo la puerta entrando a una habitación vacía. No había camas, ni bombas de infusión continua, solo el desastre que quedo en la sala de emergencias y dos sillas . Toma asiento. Deberían de regresar en poco.

¿Por qué esa mirada? Pregunté a Abby, notando la mirada ácida que estaba en su rostro.  

Nada dejo caer. Me paré detrás de ella, gentilmente colocando mi pulgar en su cuello, girándolo para sanar la tensión en sus músculos. Ella soltó el aire, relajándose.

Bebe dije , cuéntame.

Ella le dio una mirada a papá, quien sabía exactamente lo que estaba a punto de decir.

Trenton no dejaba que ninguna mujer manejara desde Mackenzie. La primera vez que él… lo que ella hizo fue egoísta. Y Thomas se contuvo . Olvídenlo.

dije viendo a papá ¿Tommy viene en camino?

Papá solo asintió.

¿Qué pasa con los gemelos?

Están esperando a tener noticias. Vendrán la semana que viene. 

Porque él va a estar bien dije pensando en voz alta. Mis cejas se fruncieron al tiempo que continuaba con el cuello de Abby . ¿Pero Tommy no espero? Eso no es nada él.

Papá no ofreció nada más.

Un hombre con cabeza rasurada y bata azul claro empujo la puerta para abrirlas por completo, empujando una camilla. Una mujer entro detrás de él con una mano, empujando a Trenton en silla de rueda con la otra. La mirada de Trenton se ilumino medio segundo cuando me vio a mí y a Abby pero se extinguió enseguida.

Me apresure a ayudar a la mujer, su cabello largo rizado y rubio brillaba en la habitación oscura. En su distintivo se leía Christy y debajo Radiografo.  

Gracias por tu ayudar, Christy dijo el hombre.

No hay problema, Julian ¿Necesitas ayuda con la telemetría? él negó con la cabeza . Avísame si necesitas algo más. 

Julian le dio una mirada a Trenton.

Solo si insiste en llevarla solo otra vez.

Christy soltó a reírse al tiempo que alcanzaba la puerta, sus ojos azules brillaban cuando se dio la vuelta para despedirse . Creo que es dulce.

Los músculos de su mandíbula se tensaron debajo de la piel, manteniendo sus ojos al frente y el ceño fruncido. Su mano derecha recostada en su regazo, usaban una manta blanca de hospital para hacer una férula improvisada. Una larga bolsa de hielo se asomaba debajo del grueso algodón.

Tomé las manijas de la silla de ruedas, moviéndolo fuera del camino mientras Julian ponía la camilla de Camille en posición.

Abby se arrodillo frente a Trenton.

Hola dijo mirándolo por encima. Lo que se supone debería de ser blanco en su ojo ahora era rojo, y su cara, cuello y brazos estaban moteados de varios grados de laceración a causa de los vidrios rotos que rebotaban dentro del Jeep. Me senté en la silla, colocando mis codos en los muslos.

Trenton desvió la mirada, pasándola por alto.

Julian presiono el último botón del cable de telemetría en el pecho de Camille, asintiendo a nosotros al tiempo que salía de la habitación.

Trent comencé.

No ahora se ahogó.

Se lo que estás pensando dije negando con la cabeza.

No, no lo sabes me detuve a pensar que podría ayudarme a mi si estuviera en la misma posiciónsi fuera Abby en lugar de Camille acostada en esa cama. Pensé cuando la estaba buscando en el fugo, y el pánico y miedo que vino con el pensamiento de perderla. No había nada. Nada podía hacerme sentir mejor, solo ver a Abby bien.

Escanee la cara de Camille, una extraña combinación serena, sangrienta y pálida.

Tienes razón. No lo sé. Esta mierda apesta, lo siento. 

Los ojos de Trenton regresaron a los míos. Su labio inferior estaba temblando.

Intente pararla.

Gentilmente tomé la parte trasera de su cuello, juntando su frente con la mía.

Lo sabemos. Ella lo sabe.

Una enfermera se metió a la habitación. Dos profundos hoyuelos se marcaban en el borde de su sonrisa. Estaba masticando goma de mascar del mismo color que su brillante bata.

Hola, mi nombre es Katie. Yo ayudare a componer el brazo de Trenton. Escuche que no quiere ir a la sala de colocación, por lo que Rosh estará aquí en algún momento con equipo.

Trenton no mostro emoción alguna.

¿No deberían uh… los doctores componer su hombro? pregunté.

Katie saco los rayos X para que pudiera verlos, colocándolos en la luz. La cara de Abby se frunció por completo al ver la imagen, y yo me encogí por dentro.

Katie se dio vuelta para vernos, su sucio cabello rubio rebotando.

Soy una asistente… y es todo lo que tienen. Después de la crisis explosiva de Trenton, todos los doctores me ofrecieron a mí como sacrificio.

Maricas menciono Trenton con una rabieta.

Un hombre con una bata color lima entro por la puerta, empujando equipo, una bandeja de suplementos, y un cuenco lleno de agua.

Hola Rosh dijo, con voz sonando astilladora incluso cuando lo susurro.

Rosh levantó un rollo de yeso de fibra de vidrio color verde.

Traje el mejor color que teníamos.

Gracias dijo Katie bajando su barbilla . Ahora solo esperar la camilla extra y al anestesiólogo.

Trenton agito su cabeza.

No. Tengo que estar aquí para cuando despierte.

Katie se lo pensó un poco, luego nos dio una mirada a todos en la habitación.

Ella tiene familia aquí. Y, tú vas a estar también, solo que no despierto.

Trenton se sentó recto.

No puedo hacer eso.

Empatía bajo al rostro de Katie cambiando su expresión.

Sí tu gritas…

No haré ni un puto sonido Trenton puso su mirada en ella . Lo prometo.

Katie lo observo durante un momento y luego asintió.

Creo en eso. Bueno Rosh, hagamos esto.

Se lavó las manos, las seco, y colocó unos guantes azules al tiempo que Rosh colocaba una silla frente a Trenton, revisando que la silla de ruedas estuviera con seguro.

Trenton se puso rígido cuando Katie removió la manta y la bolsa de hielo. Palpo el hombro de Trenton y luego asintió a Rosh.

Abby contuvo la respiración y papá se apartó unos pasos.

Aquí, papá. Siéntate.

El solo agitó su cabeza, negando con la mano.

Katie observo a Trenton por debajo de sus cejas.

¿Listo? Vamos a empezar con tu muñeca él simplemente asintió. Katie presionó y manipulo su muñeca y mano.

El rostro de Trenton se volvió roja y su mandíbula se tensó. Tomé su mano izquierda, y él metió sus dedos con fuerza en mi piel.

No sostengas tu respiración Katie dijo con suavidad . No quiero que te desmayes encima de mí. Casi terminamos Trenton respiro por la nariz . Eso es. Concéntrate en tu respiración. Lo estás haciendo bien.

Ella presiono y movió la muñeca en círculos, yo me senté junto a mi hermano, esperando en Dios a que se desmayara, pero Trenton resistiría todo el dolor que viniera, estaba determinado a quedarse despierto y aleta para Camille. Solo cuando pensé que no podría resistir ni un segundo más, su brazo se enderezo, y Katie le asintió a Rosh.

Perfecto. La peor parte termino dijo ella. Colocó el material al tiempo que mantenía el brazo en su lugar, luego Rosh humedeció algo más, y comenzaron a envolver su brazo.

Hermoso Rosh sonrió, cubriendo el yeso con la cinta verde limón.

En cuanto la monstruosidad verde se seque, seré el primero en firmarlo dije . Incluso ya se lo que voy a escribir.

No es una monstruosidad respondió Katie . Es un yeso hermoso.

 

*****

 

El estómago de Abby gruño, levantó para verme con rostro de disculpa.

¿Alguien quiere comida rápida de 24 horas? todos levantamos la mano, incluso Trenton. Ella se fue a traer la cena, regresando en aproximadamente veinte minutos. Después de una hora y unos cuantos exámenes más, el personal nos informó que moverían a Camille a la planta alta.

¿Por qué no despierta? preguntó Trenton.

El doctor tomó un respiro negando con la cabeza.

El cerebro es complicado. La hinchazón está bajando, la función de su cerebro está bien, esas son buenas noticias. Supongo que pronto despertara. Le tenemos una habitación en la cuatro-catorce. Es una suite en la esquina. Bastante linda.

Di unos golpecitos en el hombro bueno de Trenton para darle esperanza, luego esperamos a que reunieran todas las cosas del monitor de Camille y el medidor de frecuencia, luego quitaron el seguro de la camilla preparándola para subirla. 

Seguimos a la enfermera a la salida, despidiendo a Katie y a Rosh cuando pasamos la estación de personal de emergencias. Cuando alcanzamos el elevador, vimos el problema. La camilla de Camille y la silla de Trenton no cabrían en el mismo asensor.

Los veremos arriba dijo la enfermera, su cabello color rubio cereza cayendo en su hombro.

Trenton uso su mano buena para empujarse. Me apresure para poner el seguro de su silla, los ojos de la enfermera se abrieron.

¡Por favor, no!

Trenton cojeo dentro del elevador, sosteniéndose de la barandilla de la camilla. Me asintió con la cabeza.

Te veo arriba. 

Las puertas del elevador se cerraron y espere tres segundos para volver a presionar el botón. Abby resoplo.

¿Sigues enojada? pregunté.

Sí. Lo siento, pero sí. No puedo evitar pensar que ella no merece todo lo que él está haciendo por ella.

El siguiente elevador se abrió, revelando un espacio vacío. Guie a papá dentro, y Abby nos siguió detrás. Ella se sentía avergonzada hablando poco de Camille frente a papá.

Entiendo lo que dices, hija respondió papá . Es un día emocional. A veces tenemos que culpar a alguien para que esto tenga sentido.

yo… Abby pensó en argumentar algo, pero lo pensó mejor. Papá siempre tenía la razón.

Cuando el elevador se abrió, salimos para ver a Thomas parado en el cuarto piso frente a la estación de enfermeras.

Tommy dije.

Se dio la vuelta, caminando en mi dirección con brazos abiertos.

¿Han escuchado algo?

Metí las manos en los bolsillos del pantalón, y trague saliva.

Se quebró el brazo en dos partes. La cargo cerca de una milla a la casa más cercana.

Thomas negó con la cabeza.

Eso dijo la enfermera. Demonios. Lleva solo una noche aquí y ya es una leyenda.

Abby se encogió de hombros con una sonrisa inocente.

Es bueno que vinieras.

Thomas abrazó a papá, luego asintió, su cabeza dando vueltas con varios pensamientos. Nos observó a todos.

¿Podemos ir a verlos?

respondió papá . Los pusieron al final del pasillo… cuatro-catorce.

Thomas tenía prisa por llegar a la habitación, Abby me lanzó una mirada antes que el empujara la puerta. Una vez el vio a Camille, se paralizo, tapando su boca con las manos. Luego sus manos abandonaron su boca y las paso sobre su corto sucio cabello rubio.

¿Estas bien, hermanito? preguntó, nunca apartando la vista de Camille.

Viviré dijo Trenton.

Abby cerró la puerta detrás de las enfermeras al tiempo que abandonaban la habitación, viendo a Thomas acercarse a la cama de Camille. Tocó los dedos de ella con ternura. Trenton la observo también, confusión invadiendo su rostro.

¿Qué mierdas estás haciendo, Tommy? preguntó Trenton.

Debí venir antes dijo contrayendo la cara . Lo siento, Trent.

Trenton arrugo la nariz.

¿De qué estás hablando?

Yo… no volé hasta aquí. Estaba sentado en el carro esperando el tiempo suficiente para que pensaran eso. Fue una maldita agonía, estoy tan cansado de eso… lo siento esta vez, Thomas le dijo a Camille.

Tommy dije acercándome ¿Estás bien, hermano?

Thomas se dio vuelta para vernos, pensándolo cuando vio a papá.

Estaba en la ciudad. Vine por lo del fuego, luego me quede…

¿Por el fuego? preguntó Abby, levantó su barbilla. Estudiando a Thomas como lo hacía con las cartas cuando estaban en su mano. Su mirada se suavizo, al tiempo que la verdad se revelaba ante ella . Thomas James susurro.

Fruncí el ceño, irritado por no entender que pasaba. Pero Trenton entendió. Palideció.

No.

Trenton empezó Thomas.

¡No! gritó Trenton, subiendo el nivel de tonó del que estábamos hablando durante horas. Su respiración se volvió más elaborada, luego lucho por cada bocanada de aire. Vio a nuestro hermano mayor con dolor y decepción . ¡Tommy! ¡Dime que me equivoco!

Abby se acercó para susurrar a mi oído.

El tipo de California con el que Cami estaba saliendo… T.J.

Las arrugas de mi frente se alisaron por el repentino entendimiento.

Hay, mierda.

Thomas se quedó parado en medio de la habitación, culpable, avergonzado y más solo de lo que jamás lo había visto. Me acerque a él, luego paré, mi mirada cayendo en Trenton. No sabía qué hacer. Nunca había experimentado algo así.

Está bien finalmente dijo Trenton . Está bien Tommy. Lo entiendo.

Thomas estaba conmovido por el perdón de Trenton que le costó articulas sus siguientes palabras.

Pero tú la amaste primero.

Y ella fue tu primer amor dijo Trenton, se rió de una manera ridícula para descartar la inconformidad de su voz . Ella intento advertirme. Solo no la escuche.

Porque la hice mentir por mí. No hagas escusas para mí, Trent.

Trenton levanto la mano dejándola caer de regreso al reposabrazos.

¿Qué quieres que te diga, Tommy? ¿Quieres que te odie? ¿Te de un puñetazo? Te voy a amar sin importar que. Ella también te ama.

Thomas negó con la cabeza.

No como te ama a ti.

Una pequeña, sonrisa de apreciación toco los labios de Trenton, viendo a Camille.

Lo sé.

 Nosotros, uh… Empezó a decir Abby, esperando por mí. Asentí y ella continúo . Es tarde replico enroscando su brazo en el mío.

Iremos a casa. Regresaremos en la mañana. ¿Necesitan algo antes que nos vayamos?

Trenton negó con la cabeza, igual que papá.

¿Necesitas quién te lleve a casa, papá? Pregunté. Él volvió a negar con la cabeza.

Abrace a Thomas, a papá y con cuidado coloqué mi brazo alrededor de Trenton, me despedí, y luego guie a mi esposa a los elevadores. No hablamos hasta alcanzar el carro. Abrí su puerta, luego troté a la mía, metiéndome detrás del timón. Mis dedos se envolvieron alrededor de la parte alta del timón, y saqué todo el aire de mis pulmones.

Whoa dijo Abby, tocando mi hombro ¿Estas bien?

Eso fue intenso Retrocedí, moviéndome en dirección del apartamento. El reloj en el tablero marcaban las 3:45 a.m. Nuestras luces eran el único par encendidas en Eakins. Cuando me estacione en el apartamento, el teléfono de Abby Vibro. 

Ella lo reviso, y lo volvió a guardar, acomodándose en su asiento.

¿Era papá? pregunté ¿Todo está bien?

Ella trago, viendo el vidrio delantero en dirección a las escaleras del apartamento.

Sí Trenton no hubiera estado tan accesible, las cosas hubieran terminado de forma distinta.

Es verdad respondí asintiendo.

Ella entrelazo sus dedos con los míos.

Bebe, necesito decirte algo.

Por favor no me digas que estas enamorada de Tommy.

Se rió, pero la preocupación aún estaba pintada en sus ojos. 

Trav… te amo. Te amo demasiado, y hago cosas estúpidas. Ese era… era Parker.

¿Parker? dije sintiendo la llamarada dentro de mí.

Sí, pero ella cerró los ojos . Es por ti. Estoy preocupada por ti.

¿Qué tiene que ver eso con Parker?

Solo escúchame dijo Abby. Apreté los dientes pero deje que continuara . ¿Te recuerdas de los tipos del bar? ¿A los que tú y Shep les patearon el culo? Ellos son del periódico escolar. Están haciendo preguntas hacer a de ti, Travis. Las personas que iban al círculo no van a hablar con la policía. Pero tengo miedo que si ellos… ¿Qué pasa si los quiero-ser-reporteros logran que alguien admita?

Espere un minuto completo para lograr calmarme antes de hablar.

comencé, sintiendo mi corazón querer salirse de mi organismo . Tú vienes conmigo para hablar de nuestras mierdas, Abby mi rostro se contrajo . No vas con Parker maldito Hayes. Es la última persona con la que deberías de ir… suspire, torciendo mis ojos. Había sido una larga noche, después de tratar con el idiota de mi futuro jefe, el accidente de Trenton, lo último que quería escuchar de mí esposa era que estaba hablando con Parker.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

Lo sé. Tenías razón, no sé en qué demonios estaba pensando. Estaba desesperada, y él estaba ahí, y… el accedió en ayudarme si accedía a ir a tomar un café con él.

Cerré los ojos.

Abby. Dime que no lo hiciste.

Las lágrimas cayeron por su rostro. Todo mi cuerpo se tensó esperando a su respuesta. Ella negó con la cabeza.

Dije que sí. Le dije que lo haría, pero no fui. No pude.

Mi cuello se dio por vencido, y mi cabeza cayó para atrás.

¡Gracias a Dios!

Lo siento lloró.

Parpadee un par de veces, dándome cuenta que era la primera vez que ella la había cagado. Era la primera vez que ella estaba en problemas. Me senté, dando lo mejor de mí para parecer severo.

Espero no pase otra vez, Pidge. Lo digo en serio.

Ella negó con la cabeza.

No voy a hacerlo.

No puedo creer que lo hicieras.

Mi voz sonaba con un hilo de decepción. Su labio tembló y estallo en lágrimas.

No pude soportarlo más.

Bebe, está bien. No estoy tan enojado. Pidgeon. 

Su cuerpo completo tembló al tiempo que ella sorbía.

Lo sé, estas decepcionado. Incluso yo estoy decepcionada de mí.

Tomé su rostro en mis manos. , forzándola a que me viera.

¿No lo sabes?

Ella sorbió otra vez, agitando su cabeza.

Nada de lo que hagas me hará pensar menos de ti, menos cuando estas actuando por desesperación porque estas preocupada por mí. ¿Acaso no sabes que yo sé lo que está en juego si los federales se enteran de la verdad? No estamos despejados, aun. ¿Cómo podría culparte por las cosas que haces para mantenerme en casa?

Abby giro, besando la palma de mi mano.

Fui tan estúpida, Travis.

Eres muchas cosas, Pidgeon, pero nunca estúpida me acerque para besar sus labios, y ella me acerco. Podía sentir la temperatura de sus lágrimas en mis mejillas, la suavidad de su lengua sobando la mía. Por primera vez me di cuenta que Parker era un punto inútil de contención. No era una amenaza más que su ex, Jesse. Ella sentía lo mismo por mí de lo que yo sentía por ella, y ese tipo de amor loco nos lleva a comportamientos irracionales.

Iba a ignorar que Parker había intentad aprovecharse de ella…. Por ahora.

Abby se acercó desde su asiento, luego se arrastró por la consola. Se recostó, atrayéndome con ella dejando caer su peso y el mío nos llevaron a caer atrás. Me levantó la camisa, sacándola por mi cabeza y luego hizo lo mismo con la de ella.

¿Aquí? pregunté. No había tenido sexo en un carro desde la secundaria.

Aquí respondió . Ahora.

 

Season Two: Episode Twelve Second Chances

Season Two: Episode Twelve

Second Chances

Endlessly Beautiful: Season Two

Episode Twelve:

«Segunda Oportunidad»

 

:Abby:

Me mordí un padrastro de la uña del dedo gordo, causando que la piel se pusiera roja. Capas de sudor se formaban en mi frente. Mi espalda comenzó a quejarse por estar parada en sandalias en un suelo tan incómodo, así que cambie mi peso de una pierna a la otra. Sí los estudiantes a mi alrededor no estuvieran sufriendo como yo lo hacía, quizá me hubiera visto como loca. Silenciosos nos estábamos dando apoyo, a pesar que todo el semestre competimos unos con otros. Viendo el corcho fuera de la oficina del señor Mott , todos estábamos en el mismo barco. Los primeros dos estudiantes encabezando el listado pasarían automáticamente a ser asistentes de la clase y para una aspirante a profesora de matemáticas, obtener esta posición era muy importante para su hoja de vida, al igual que para los otros cincuenta o más estudiantes parados junto a mí.

Estábamos a minutos de salir para vacaciones de verano. El examen final de estadística del señor Mott fue uno de los últimos en programarse en el campus del Estado de Eastern, evidentemente éramos de los únicos estudiantes restantes en el campus. Pudimos haber esperado a que las notas salieran en línea pero el señor Mott estaba hecho a la Antigua, le gustaba colocar las notas impresas en papel antes de ponerlas en el Sistema. Así que para todos aquellos, que si nos importaba, esperábamos.

Extrañaba los días en que Travis me esperaba, pero estaba en el trabajo. Estaba matando a las mujeres de cincuenta y sesenta años de Eakins. No ganaba lo mismo que en las peleas de El Circulo, pero como entrenador personal en el gimnasio Iron E, estaba pagando la renta y la mayor parte de las facturas. Definitivamente hacía mucho más que yo dando tutorías, las cuales bajarían cuando empezaran las vacaciones de verano. Intentaba no sentirme culpable. A Travis le gustaba pagar las facturas, y tenía el mejor trabajo.

Travis se ejercitaba al tiempo que las mujeres pretendían que no estaban mirando. Básicamente le estaban pagando por hacer algo que iba a hacer todos los días de igual manera. Se estaba poniendo más grueso, y sus ya impresionantes músculos se estaban volviendo más marcados —eso atraía a más clientes a asignarse con él. Estaba haciendo mucho más que los otros entrenadores en el Iron E y me reusaba a pensar en el día en que Travis fuera asignado a mujeres de nuestra edad. Seguramente pasaría, pero confiaba en él.

La puerta del señor Mott se abrió, Trina, su actual asistente se deslizo a través de ella. Sostenía la hoja con la lista de notas en su mano, estaba volteado. Lo sé. Revise.

Trina estiro su cuello para hacer su pequeña y aguda voz llegar más lejos.

—Por favor manden un correo al señor Mott si tienen alguna pregunta acerca de las notas. Él no estare respondiendo preguntas hoy.

Con eso, Trina colocó el papel en el corcho, uso un pin rojo para asegurarla y con eso dio media vuelta para alejarse en sus tacones, esquivando a la multitud que se apretaba con prisa. Yo estaba revotando de atrás para adelante como una pelota de pin pon, recordándome a la primera pelea subterránea a la que atendí. Travis había empujado a personas por mí. Él siempre me protegió, desde el día uno. 

— ¡Ey! ¡Aléjate! ¡Mierda, que te alejes! —Travis dijo a mis espaldas. Engancho su brazo alrededor de mi cintura, usando su otra mano y brazo para empujar a los hombres y haciéndoles gestos a las mujeres. Mi estómago se llenó de mariposas alteando por todos lados con solo su mirada, pero recordar la primera noche que nos conocimos era suficiente para querer meterlo en la habitación de conserje más cercana y arrancarle la ropa.

— ¡Viniste! —dije, envolviendo mis brazos en su cintura y colocando mi mejilla en su pecho.

Me sujeto con una mano y con la otra alejo a las personas.

—Martha me dijo que saliera temprano hoy. Le estaba diciendo lo nerviosa que estabas por tus notas. Quizá también mencione lo mierda que me sentía por no poder estar contigo en estos momentos.

Sonidos de celebración y de decepción me trajeron al presente de Nuevo, me di la vuelta, buscando mi número de identificación de estudiante. Empecé desde abajo, mis ojos moviéndose hasta que alcance el principio de la hoja.

— ¡Santa mierda! —dije. Me gire a mi esposo —. Estoy al principio.

— ¿Esta eres tú? —Travis se acercó para tocar con su dedo índice mi nota.

—Esa soy yo —respondí incrédula —. Lo tengo.

Una sonrisa atravesó el rostro de Travis.

— ¿Lo tienes?

Junté mis manos llevándome los dedos a los labios. 

— ¡Lo tengo!

Travis me rodeo con sus brazos, levantándome del suelo, dándome vueltas en el mismo lugar.

— ¡Esa es mi chica! ¡Woo! —gritó

El señor Mott acercó la cabeza por detrás de su puerta, buscando el motive de la conmoción. Palpe el hombre de Travis y él me regresó al suelo de baldosa. El señor Mott me dio una sonrisa pequeña por nuestra celebración. Yo asentí con la cabeza y el desapareció por la puerta de Nuevo. 

—Eres tremenda —susurro Travis.

Tomé su mano arrastrándolo por el pasillo. Cuando alcanzamos la puerta doble de vidrio del edificio Nagle para matemática y ciencia, Travis continúo celebrando y gritando.

—Mi esposa es una maldita genio —me puso de lado dándome un beso en la mejilla.

—Gracias por venir, Trav. No tenías que hacerlo, pero me alegra que lo hicieras.

—Yo también —respondió —. Deberíamos celebrar ¿Cena?

Lo pensé.

— ¿Mejor cocinamos?

Me dio una sonrisa de lado, esa sonrisa con expresión de sabelotodo. Alcanzo su bolsillo y saco un fajo de billetes de cien dólares.

Mi boca se abrió sorprendida.

— ¿Qué diablos es eso?

—La señora Throckmorton dijo que felicidades por pasar el segundo año de Universidad.

— ¿Ella te acaba de dar… —mire abajo —quinientos dólares?

—Sip —enrollo los billetes de Nuevo y los metió a su bolsillo — ¿Así que a dónde te llevo esta noche?

—Deberíamos de guardar eso para…

—Bebe. Déjame ser el hombre y llevar a cenar a mi esposa para celebrar, ¿por favor?

Presione mis labios juntos tratando de no sonreír.

—Un lugar que pueda usar vestido y no me vea ridícula.

Los otros estudiantes comenzaron a salir de las puertas de vidrio y a bajar las escaleras, separándose cuando nos alcanzaban a Travis y a mí. Él solo lo pensó por unos segundos antes que frunciera el ceño. Solo había un restaurant bueno en el pueblo: Biasetti´s. Inmediatamente me arrepentí de haberlo dicho.

Travis hizo una cara.

— ¿No es ese el lugar de los padres de Parker? —Travis seguía molesto por que casi salgo a tomar un café con Parker para encontrar un modo que los estudiantes del periódico estudiantil dejaran la historia del incendio. Yo debería saber mejor antes de hacer ese estúpido error.

—Tienes razón. No estaba pensando. No tenemos que ir ahí.

Él me observe un momento, podía ver la rueda girar a través de sus ojos. Sus hombros se relajaron y me sonrió.

—Es el mejor lugar del pueblo, además estoy muriendo por verte con vestido. Es tiempo que hagamos nuestras propias memorias ahí ¿No crees?

—Está bien, Trav. Podemos manejar a Chicago y pasar la noche ahí. Ir a un restaurant lujoso donde no podamos pronunciar los nombres de la comida.

—Pidge, eso queda a una hora de camino —puso los ojos en blanco y sonrió — ¿Quieres usar un vestido y comer en un lujoso restaurant pasta? Entonces vas a usar vestido y comer pasta lujosa. La señora Maddox tiene lo que sea que ella quiera —me levantó y lanzo sobre su hombro. Grite, pero él me ignore trotando hacía abajo de las escaleras tomando el camino hacía el estacionamiento — ¿Por qué?

Grité de Nuevo

— ¡Bájame!

—Dilo —dijo de forma juguetona pegándome en una palmada en el trasero.

Chille de Nuevo, muerta de la risa que apenas si podía hablar.

—Porque tengo al mejor esposo del mundo.   

— ¡Más alto! —gritó girando.

Grité.

— ¡Tengo al mejor esposo del mundo!

Paro repentinamente bajándome de su hombro. Me reí con dificultad aun por la reciente lucha. Me observo por un momento, luego inhalo y tomó mi mano, guiándome al automóvil.

—Es malditamente correcto.

Mi cinturón de seguridad hizo click, Travis lo aseguró dándole un pequeño Jalón —Un hábito que había tomado desde el accidente de Trenton. Manejamos en dirección de la casa de Trenton y Camille, otra nueva rutina para nuestra vida. Travis manejo nuestro Camry por el lado largo de la ciudad, parqueando en el último puesto del edificio Highland Ridge. Una propiedad que estaba lleno de jóvenes profesionales y recién casados en lugar de universitarios ruidosos. 

Seguí a Travis arriba de las escaleras, esperando lo necesario para que tocara y entrara al apartamento. Me pare pensando porque ninguno de los Maddox esperaba a que alguien contestara la puerta. Travis insiste que si supuestamente no debía entrar a las casas de sus hermanos, la puerta estaría con llave.

Trenton estaba acostado en el sofá con su brazo inmovilizado puesto sobre una almohada en su regazo. Tenía el control remoto en la otra mano.

— ¿Que putas estás viendo? —Travis preguntó arrugando la nariz.

—Doctor Phil —respondió Trenton —. Es bien jodido. Esas personas están totalmente locas y el calvo de mierda saca lo peor de ellos, todo con la esperanza que al final tengan terapia gratuita.

Travis y yo intercambiamos miradas, después nos sentamos en el sofá junto a Trenton.

— ¿Cami está en el trabajo?

—Sip —aclaro Trenton —. Me alegra que pasaran. La estoy volviendo loca llamándola cada veinte minutos. No puedo trabajar, así que limpio y lavo la ropa lo mejor que puedo hasta que ella venga. Miro Los Días de Nuestras Vidas y el Doctor Phil. Sami Brady está bien Buena. Yo saldría con ella.

—No, no lo harías —Travis le quito el control remoto de la mano de Trenton. Apago la televisión y se lanzó al sillón reclinable, esté se movió pero no se cayó.  

—Hey, —dijo Trenton frunciendo el ceño.

—Deberías de venir conmigo a entrenar al Iron E entre clientes —Travis se cruzó de brazos.

— ¿En serio? ¿Cómo va eso?

—Brandon Kyle es un idiota —se quejó Travis.

Trenton me dio una mirada.

— ¿En serio?

—No lo sabría. Travis cree que no es una buena idea conocer a su jefe.

—Oh. ¿No puede mantener la boca cerrada, verdad?

—Ese imbécil no tiene ganas de vivir, aparentemente —Travis dijo viendo al suelo. Se quitó la idea con rapidez cambiando de tema — ¿Cómo esta Cami?

—Está bien —Trent asintió con la cabeza —. Pidiendo disculpas cada diez minutos. Se siente mal.

—Ella debería —me queje, diciéndolo más fuerte de lo que imagine.

—Nos golpeó un conductor ebrio, Abby —Tenton se puso a la defensiva —. Sí, ella estaba manejando enojada, pero no pudo haberlo evitado. Nosotros teníamos la vía. También entiendo que estás diciendo eso porque me amas.

—No exactamente —lo moleste, recostándome en Travis para tirar una almohada a Trenton.

— ¡Ouch! —Trenton me dio una sonrisa.

Travis le dio una sonrisa burlona.

—Cargaste a Cami con ese brazo por dos millas. ¿Ahora no puedes manejar a Pidge empujándote? Que marica.

Me reí. No había nada que amara más que ver a los hermanos interactuar. Podría hacerlo todos los días. Siempre estaban peleando, abrazándose, luchando, defendiéndose o insultándose unos con otros. Era adorable.

Tenton ignoro la burla de Travis, viéndome a mí.

—De verdad le gustas, Abby y ella quiere también que la aceptes.

—Lo hago —mentí, no me importaba ni me importo nunca Camille, ni cuando solo era la bartender favorita de Travis en el bar The Red. No podía decir que fue lo que me hizo frotar el dedo del lado equivocado, pero incluso si no hubiera sido ella la que iba atrás del volante cuando mi cuñado se accidento, hubiera estado saliendo con Trenton y con Thomas al mismo tiempo y eso era el clavo en el ataúd para mí.  

—Ella ha pasado por mucho. Intenta entenderla y darle un respiro —argumento Trenton.

Travis alcanzó mi regazo y palmeó mi muslo exterior. Me dio un golpe en la piel, y luego sobó el lugar en el que había pegado por si acaso lo había hecho muy duro. Era un hombre grande y se estaba haciendo más grande cada vez que pasaba tiempo en el trabajo. Actuaba como si cada vez que me tocaba iba a lastimarme.

Me reí.

— ¿Que? —preguntó Travis.

—No voy a romperme, a pesar de lo grande que estén tus músculos.

—Yo iba a decir, ¡Maldición, hijo! —Trenton tomó con la mano completa el bíceps de Travisapretándolo — ¡Estas engordando!

—Gordo —repitió Travis —. Esto es todos músculos, come palomas. ¿Celoso? —preguntó, flexionando el brazo. La parte superior del brazo creció demasiado y apretada, Trenton no pudo mantener su agarre. No fue hasta en ese momento que me di cuenta lo grande que estaba con solo unas semanas.

—Marica —Trenton se quejó acostándose de vuelta.

—Y con esa nota —me puse de pie ajustando mi short —. Nos tenemos que ir ¿Necesitas algo Trent? ¿Cami va a traer la cena o…?

—Tengo que cenar —dijo despidiéndonos —en efecto, ella me dejo comida congelada.

Se veía orgulloso, y bastante desesperado porque yo la aprobara. Me permití darle una sonrisa pequeña.

—Eso fue dulce de su parte. Me alegra que te esté cuidando —me recosté sobre él dándole un beso en la frente, luego seguí a Travis a la salida.  

Una vez dentro del auto, Travis apretó la llave en el encendido, la torció hasta que el carro arrancó. Travis se recostó y suspiro, rebotando sus dedos en el timón.

—Extrañas manejar tu motocicleta ¿Verdad? Podemos tomarla. No me importa. También la extraño.

Hizo una cara.

—Me gustaría que olvidaras todo lo del accidente y lo de Tommy y dejes que Cami empiece de nuevo.

Eso me tomó por sorpresa. No estaba acostumbrada a estare en el final equivocado. Tampoco estaba acostumbrada a que Travis no confiara en mis instintos, pero tenía razón. Camille era familia. Eso lo volvía aún más grave.

—A ti siempre te agrado —dije, observando como una pareja joven esperaba a que su Yorkie cagara junto a las escaleras del apartamento de Trenton —. Es solo que… no puedo.

—Ella va a ser tu cuñada algún día. Tienes que quitarte lo que sea que este ocasionando esto. Trenton está enamorado de ella. Tienes que hablarle.

—No quiero. Tampoco creo que se quede por mucho tiempo.

— ¿En serio? —Preguntó — ¿Qué te hace pensar eso?

—Creo que se va a mudar a California, o va a encontrar a otro. Ella es de ese tipo.

Travis negó con la cabeza.

—No digas eso bebe. Eso rompería el corazón de Trenton. Además, no creo que Tommy la tome de vuelta. Ama demasiado a Trent.

—No tanto como para quedarse lejos la primera vez. No hay error. Estoy molesta también con él.

—No es de tu incumbencia, Pidge.

Me gire para verlo.

— ¿En serio? Estas tan metido en el culo de Trenton que no puedes ver su ombligo. Tú siempre estas metido en la mierda de los demás ¿Pero yo debo de ocuparme de mis cosas? —me toqué el pecho.

Travis se rio y acerco a mí. Me moví para atrás, haciendo que se riera con más fuerza.

— ¿Que es tan gracioso? —solté.

—Solo eres demasiado ardiente cuando te enojas. Es ridículo cuanto necesito tocarte cuando estas toda roja de la cara y agitada.

—No estoy roja —dije molesta.

—Dios mío, ven acá —dijo alcanzándome. Intento besarme y yo me aleje, lo más fuerte que pude, él era simplemente más fuerte, y eso era totalmente erótico.

— ¡No! —proteste, pero no peleé demasiado fuerte para mantenerlo lejos y no plantara sus suaves y cálidos labios. Eran en momentos como este que me daba cuenta que él me pertenecía. No era un sueño, o fantasía, o una película para chicas. Travis Maddox era real, y yo estaba casada con él. Toqué su mejilla abriendo mi boca, dejando que su lengua se adentrara a mi boca.

Un golpe en la ventana hizo que Travis mirara arriba.

Suspire, pasándome los dedos en el cabello al tiempo que Travis bajaba la ventana.

—Oh, Hola Cami.

— ¿Vienen a visitar? —preguntó en su falsa voz barata.

Ella estaba intentando ser dulce. Esforzándose demasiado. Ella sabía que no me agradaba —no es como si hubiera intentado ocultarlo o mantenerlo en secreto.

—Nosotros… acabamos de salir. Íbamos de camino a casa.

—Oh —dijo Camille decepcionada.

—Podemos quedarnos un momento si quieres —Le di un pellizcó en el costado y él gruño, tomando mi mano —pero solo unos minutos. Es noche de cita.

—Eso suena divertido. Yo estare agradecida cuando Trenton se sienta mejor. Hace mucho tiempo que no tenemos una cita

—Bueno, —comenzó a decir Travis. Le rogué con los ojos que no lo digiera —pueden venir si quieren.

Camille me dio una mirada y luego tragó saliva.

—Gracias, Trav, pero estamos intentando ahorrar dinero. Quizá en otro momento. Sería divertido.

Los dos nos despedimos de Camille. Ella cruzó sus brazos sobre su estómago al tiempo que caminaba en dirección del apartamento solo soltándolos cuando abrió la puerta. Antes que caminara adentro, sus ojos se iluminaron y sonrió.

—Está bien, está bien, tienes razón —dije —. Le guardo resentimiento y tengo que dejarlo ir.

Travis levantó mi mano a sus labios y presiono contra mi piel. El aire acondicionado estaba prendido a toda potencia pero sus manos aún estaban un poco húmedas por el tiempo que estuvimos sin el aire. El apreció mis palabras, pero era un hombre de acción. Tenía que demostrarle.

Tomé mi bolso y saqué mi teléfono celular, busque el número de Camille en mis contactos. Presione su nombre y espere con el teléfono pegado a mi oído.

— ¿Alo? —dijo sonando sorprendida.

—Hola, Cami. Es Abby.

—Lo sé —dijo sonando divertida. Intenté no asumir que se estaba burlando de mí, pero ese fue el primer lugar que acudieron mis pensamientos.

—Yo, um… estaba pensando que quizá deberíamos de ir un día a tomar unos tragos o café en la mañana o en la noche. Acabó de salir de clases. Si tienes una mañana o tarde libre hazme saber.

—Oh —se detuvo —. De verdad me gustaría mucho eso Abby. Mañana en la mañana tengo libre para el chequeo de rutina. Es a primera hora en la mañana por lo que deberíamos terminar a eso de las nueve y media. Podría pasar dejando a Trenton y quedar contigo a las diez ¿Vamos por café?

— ¿Vamos al Daily Grind? —pregunté.

—Bien. Digo, sí. Me parece genial. No puedo esperar —respondió chocando con sus propias palabras —. Nos vemos mañana.

Antes de que pudiera colgar el teléfono la escuche hablar con Trenton.

— ¡Quiere ir por café!

—Eso es genial, amor —dijo Trenton.

Presione finalizar antes de que callera en la cuenta que aun podía escucharla. Coloqué el teléfono en la porta vasos.

—Está emocionada.

Travis se rio.

—Pude escuchar. Creo que le hiciste el año complete.

Me recosté en el sillón, viendo al techo del auto.

—Quiero llevarme bien, de verdad que quiero. Pero… no puedo quitarme esa sensación, la que me dice que mantenga la guardia alta con ella.

—Sea lo que sea, tengo confianza que lo averiguaras mañana.

—Pero esta noche —dije, viéndolo con una sonrisa en el rostro —. Me debes una cena en Biasetti´s.

 

 

***

Gracias por leer el primer capítulo de la temporada dos de Maravillosa Eternidad. Estoy super emocionada por esta temporada. Por favor, chequeen mi página de los próximos trabajos que estoy haciendo para este año.

Unas cosas más que saber:

Tengo una hoja informativa con noticias exclusivas, giveaways y fotografías. Recuerda de suscribirte en la página de inicio.

Maravilloso Funeral (A Beautiful Funeral): El quinto libro de los Hermanos Maddox, está publicado. Ahora es uno de los mejores vendidos en el New York Times, Wall Street Journal bestseller y en USA Today, no querrás perdértelo. Descubre que pasa once años en el futuro, retomado desde el epilogo de Maravilloso Desastre. Esta historia está narrada por todos los hermanos Maddox, sus esposas y otros personajes que jamás escuchaste.

¡La tienda McGuire esta teniendo ofertas de navidad! Inventario limitado. No dejes de tener tus sudaderos, libros firmados y más…!

Nos leemos el jueves para un nuevo episodio de Maravillosa Eternidad.

Con amor,

Jamie


 

Episodio Trece: Secretos

 

::Abby::

Camille estaba sentada en una mesa para dos, un perfecto pedazo cuadrado de madera junto a la ventana. El sol matutinose estaba adentrando, mientras me acercaba, vi a mi futura cuñada retorcer una servilleta en sus dedos tatuados. Cuando me senté frente a ella, aún estaba pensando en lo que sea que estaba pensando hace unos momentos. A pesar de eso intento ocultarlo con una sonrisa llena de dolor.

—Hola Abby —dijo en un susurro.

—¿Todo está bien?

Asintió con la cabeza rápidamente.

—Gracias por juntarte conmigo.

—¿Cómo les fue en la cita con el doctor?

Bajo la vista a su mano, soltando la servilleta cuando vio que la tenía casi triturada.

—Todo esta sanando bien. Trenton va a tener terapia física por un tiempo. Está nervioso de no poder volver a tatuar.

—No se rompió la mano —dije viendola a los ojos.

—No, se rompió muñeca. Mucho de su trabajo se concentra en la muñeca.

Fruncí el ceño.

—Volverá a tatuar —le asegure —¿Qué hay de ti? ¿Cómo está la cabeza?

Se llevó las manos a la cabeza tocando la cicatriz rojo intense que pasaba por su línea del pelo.

—Aun me dan Dolores de cabeza y visión borrosa. Pero eso es lo de menos.

—Me alegro que los dos estén bien.

—Lo sé —empezó a decir. Tomó de Nuevo la servilleta y la comenzó a rasgar como si fuera su enemigo —. Sé que me culpas. No puedo justificarlo, así que no lo hare. He pensado en el accidente un millón de veces, yo me sentiría del mismo modo que tú te sientes. Él ya estuvo en un horrible accidente con su ex novia, y él se ponía ansioso de subirse al carro con alguien más. Asi que, naturalmente, cuando se sube al auto conmigo; manejo rápido, no paro; sigo manejando, alegando enojada y no prestando toda la atención que necesito prestarle a la carretera.

Sus palabras me tomaron por sorpresa. Era como si hubiera leído mi mente y eso hizo que me suavizara un poco.

—Trent dice que ninguna persona pudo haber evitado al idiota que los choco.

—Trent dice muchas cosas —murmuró Camille. Se estaba tocando uno de los muchos tatuajes que Trenton dibujo en ella —. Mi punto es: me digo a mi misma todas esas cosas, pero no puedo cambiar el pasado. Tampoco puedo culparte por estar molesta conmigo, porque incluso yo estoy enojada con mi persona. Pero prometo ser más cuidadosa, considera y aprender de mis errores.

—¿Y Thomas?

Camille hizo una mueca.

—¡Vaya! Ahora entiendo porque Travis se casó contigo. No retienes ningún puño, tampoco —enmarque una ceja, ella se rio como si fuera una hormiga bajo un microscopio en un día soleado —¿Qué quieres que diga, Abby?

—¿Sigues enamorada de él?

—Sí —soltó la respuesta con un pequeño suspiro, como si eso no fuera lo que ella intento decir —. Abby —dijo cerrando sus ojos —. Amo a Trent. Estoy enamorada de Trent, y solo quiero estar con Trent. Thomas y yo terminamos.

—¿Estas segura?

Ella frunció el ceño.

—¿Que pasa… sí Travis muriera? —La observe intensamente. Ella levantó una mano —. Solo escúchame. ¿Qué pasa si Travis muriera y años después alguien apareciera y te hiciera sentir cosas que nunca pensaste sentir por alguien más que no fuera Travis? Inclusiva más fuerte.

—Imposible.

—Cierto, ¿pero qué pasa si no fuera? Eso es lo que siento acerca de Thomas y de Trenton. Thomas ya no está en mi vida en ese modo y, diablos, jamás volverá a estar pero aun asi siempre, siempre lo voy a amar. Cuando Trenton apareció fue imposible no enamorarme de él, créeme, lo intente.

—¿Así que ya no quieres a Thomas?

—No

—¿Qué pasa si Trenton jamás hubiera salido en la foto? —pregunté cruzándome de brazos sobre la mesa.

—Eso es irrelevante porque lo hizo.

Una camarera se acercó a nuestra mesa asentando dos vasos de agua.

—Hola, mi nombre es Shannon. ¿Algo más de tomar?

—Café —respondimos Camille y yo al mismo tiempo.

—Bastante sencillo —dijo Shannon dando la vuelta para la cocina.

—Camille, yo quiero que nos llevemos bien. Amo a Trenton, y él te ama a ti. Eso te hace de la familia. Yo solo…

Ella se veía decepcionada, pero no terriblemente sorprendida.

—No debes y no quieres poner tu dedo en la situación.

—Correcto

—Bueno, quizá te gane con el tiempo.

—Seguro. Si Thomas y Trenton se enamoraron de ti, quiere decir que algo está bien contigo en algún lugar.

—Quizá solo soy muy buena en la cama.

Arrugue la nariz y ella sonrió, sentándose correctamente cuando la camarera trajo el café. Shannon sacó un bloc de notas y un lapicero.

—¿Desayuno?

—Huevos —le di el menú a Shannon —Huevos tibios. No hash browns, ni pan.

Shannon asintió y luego observo a Camille.

—Omelet Denver con jalapeños, por favor.

—Hecho —Shannon termino de escribir con rapidez, tomó el menú de Camille dando la vuelta con sus tacones, dejándonos de Nuevo por la cocina.

Camille colocó la mitad de la bolsa de azúcar en su café, mezclándolo. Tomó un pequeño sorbo al tiempo que observaba la ventana. ¿Ya no parecía tan molesta como antes. No es como si hubiéramos resuelto algo, al parecer solo se sentía bien mejor hablando de ello.

—Aquí está la cosa, Cami —dije observándola —. Sí Travis muriera —y me volviera a enamorar—del siguiente hombre que me enamore debe ser su hermano.

—Así que, no te agrado porque puse la vida de Trent en peligro, o porque estaba con Thomas ¿O es por ambas?

—Ambas —dije sin pensarlo mucho.

Camille asintió.

—Es justo. Pero no puedo cambiar ninguna de esas dos cosas, Abby ¿No puedes simplemente estar enojada conmigo en lugar de no agradarte?

—Ya lo intente —le asegure —. Incluso trate de pensar que era porque eres la primera novia que llega después de mi a la familia y simplemente no me van a gustar ninguna de ustedes.

Camille Sonrió.

—Así que, no te agrado, y no soy especial. Eres una salvaje, Abby Abernathy.

Sonreí.

—Eso dicen.

—¿Qué pasa si yo hubiera sido primero? ¿Qué pasa sí ya hubiera estado casada con Trenton cuando tu empezaras a salir con Travis? ¿Qué pasa si yo no te aprobara?

Pensé en su hipotética pregunta. Mi primera inclinación fue decirle que no me importaría, pero eso no era verdad. No podría ignorar eso, pero no agradarle a una esposa de la familia —especialmente una nueva— no me molestaría.

—Que pasa sí —ella continuo— yo estuviera en contra tuya por romper tantas veces el corazón de Travis, por salir con Parker cuando sabías que él estaba enamorado…

La señale.

—No sabía que él estaba enamorado de mí.

—Tonterías. No eres estúpida, así que no pretendas.

—Pensé que era una novedad. Para ser sincera, pensé que algo estaba malo en mí. Incluso una vez me dijo que no quería acostarse conmigo porque le gustaba demasiado. Estaba segura que me había mandado a la frienz-zone.

Camille soltó una carcajada.

—Yo recuerdo eso. Lo persiguió por meses. Pero al final todo resulto bien ¿Verdad?

Tragué saliva.

—Bastante bien —eche un vistazo a mis uñas, seleccionando mis sentimientos. Camille me dio un excelente punto. No era tan malo hablar con ella, pero algo seguía molestándome — ¿Hay algo que no me estas diciendo? Quizá algo que no le has dicho a nadie, no sé. Solo hay algo que aún no me sienta bien, y no puedo quitarlo de encima. Sí no estas siendo completamente honesta, sácalo. Asi podemos comenzar de nuevo.

Los ojos de Camille brillaron.

—Hay mierda —dije — ¿Qué es?

—¿Cómo? ¿Eres una psíquica o algo? Ni siquiera lo sabía.

Puse los ojos en blanco.

—¿Qué es lo que no me estás diciendo? ¿Qué es lo que no leestas diciendo a Trent?

Ella se inclinó en la mesa, tomando mi servilleta para limpiarse las lágrimas.

—No iba a decir nada.

—¿De qué diablos estás hablando?

—Yo um… estaba embarazada. El doctor dijo que lo perdí durante o después del accidente. Me dio dos opciones: un aborto natural o un legrado.

—¿Qué? —Respondí, intentando procesar lo que estaba diciendo —¿Estas embarazada?

—Estaba.

—Pero sigue… adentro tuyo —Baje la vista a su estómago no pudiendo evitar la mirada en mi rostro. No tenía hijos, y soy hija única, todo esto del embarazo era extraño para mí.

—Me hicieron el legrado la primera semana de abril —me explico —. No se lo he dicho a Trenton aun. Él esta tan enojado con sus citas y lo lento que va el proceso de recuperación. No quiero agregar algo más a su plato.

—No puedes no decirle.

Ella agitó su cabeza.

—No voy a decirle. No puede hacer nada al respecto.

—Pueden superar esto juntos.

—Lo estoy —su labio tembló —. No necesito superarlo. Estoy aliviada. No estamos en la posición de tener un bebe —bajo la vista avergonzada —. Quizá eso es lo que percibes de mí, que soy egoísta.

Me recosté en mi silla de nuevo.

—Para ser sincera, que tú cargues con esto solo no es egoísta. Pero es la decisión incorrecta. Tienes que decirle.

Camille seco sus ojos con mi servilleta, mi intento por entenderla la hizo ponerse emocional.

—No quiero ver ese tipo de dolor en sus ojos. Sabes lo mucho que ama a Olive. Él sería un grandioso papa. Pero la peor parte es que tengo miedo que se le venga la idea de que debamos tratar de nuevo o algo absolutamente loco como eso.

—No creo que él te insista en tener un bebe de inmediato después de una perdida. Asi que ¿Estas bien? ¿No hay dolor?

—Sigo sangrando, pero no tanto como al principio. No es algo que quiera volver a experimentar otra vez. El doctor Lee dijo que hubo mucha sangre, y que puedo desarrollar tejido cicatricial.

—Asqueroso —dije arrugando la nariz —. Lo siento, pensar en ti caminando con un bebe muerto dentro de ti es… raro.

—Ni que lo digas —dijo Camille —, y tu compasión esta unos diez niveles abajo. Deberías arreglar eso.

—¡Dios! Lo siento tanto. Yo no soy… buena en esto. ¿Quieres un… abrazo o algo?

Camille puso los ojos en blanco.

—No.

Baje la vista a mis manos, sintiéndome culpable. Me acaba de contar que perdió su bebe y de Trenton —mi sobrina o sobrino— y yo le sigo hablando como si fuera una cosa más porque juzgarla.

—Camille…no creo que seas tú la del problema. Yo creo que ya lo dijiste antes. Yo le hice un montón de mierdas a Travis. Quizá no quiero ser la única. Tengo que concentrarme en las caídas de los demás para ignorar las mías —en el momento que lo dije en voz alta, el frio enojo que tenía contra Camille se disperse —¿De cuánto estabas?

—El doctor dice que de seis semanas —soltó una risita —. Eso quiere decir que quede embarazada la primera vez que estuve con Trenton.

—¿Segura no era de Thomas?

La pregunta la sorprendió pero se recuperó de inmediato.

—Absolutamente. Thomas y yo no estamos juntos desde antes del día de gracias.

—Panqueques con huevos tibios —Shannon me observo, obligándome a sentarme pegada a la silla de nuevo, estaba tan inclinada que mi pecho tocaba la mesa. Shannon colocó mi plato frente a mí y luego el de Camille — y omelet estilo Denver con jalapeños.

—Gracias —respondió Camille oliendo la comida.

Corte mis panqueques y metí un pedazo a mi boca. Camille pico su omelet, jugando con los pedazos que había cortado alrededor del plato.

—¿Qué significa eso? La parte de las cicatrices ¿Eso te causara problemas más adelante?

—No estoy segura, pero tienes razón. Tengo que decirle pero ahora estare molesto porque no se lo dije de inmediato.

—Hazlo de igual manera —me encogí de hombros —. Es mejor tarde que nunca. Y Cami… realmente lo siento. Sé que ustedes no estaban listos, pero eso no lo vuelve menos triste.

Camille me metió un pedazo de su omelet forzado a la boca, sonriendo al tiempo que tragaba.

—Gracias… Abby ¿Podemos empezar de nuevo? Podemos simplemente aceptar que las dos somos un desastre y que probablemente no merecemos el amor que tenemos, y acordar trabajar duro para revertir eso ¿Qué te parece?

—Lo merecemos. Ellos también la cagaron. Al menos Travis lo hizo, un montón de veces

Camille se rio, tomando otro bocado.

—¿Pero estas bien? —pregunté —. Me refiero a realmente bien.

—Estoy bien —dijo con una sonrisa de apreciación —. Esto era lo que necesitaba exactamente.

Le sonreí de nuevo, por primera vez sintiendo que estábamos en la misma página.

—Bien. Y… —hice una pausa asegurándome de sentirlo antes de decirlo en voz alta —si necesitas a alguien para hablar después de decirle a Trent, me puedes llamar.

—¿En serio? —dijo Camille, sus ojos empapándose de nuevo. Sé que tenía amigos, muchos más a los que les quisiera compartir esto más que a mí. Pero, sabía que este gesto la estaba poniendo más emocional que cualquier otra cosa.

Asentí. En el momento que ella me dijo su secreto, la sospecha se disolvió. Sabía que ella estaba ocultando algo. Ahora que ella había limpiado eso, el mal presentimiento que no podía quitarme de encima había desaparecido. No muchas personas pueden entender que es ser amados por un Maddox. Debemos permanecer juntas. Partí otro pedazo de panqueque y lo metí a mi boca, sonriéndole a mi hermana. Teníamos una larga vida por delante. Este solo era el primer día.

 

 

***

Gracias por leer el episodio trece de Maravillosa Eternidad.

Les tengo unas INCREIBLES NOTICIAS: Por si no lo escucharon, Beautiful Burn ganó el premio en ibooks de Novella de Romance del Año y en Kobo el Mejor de Año en Romance! Ser escogida en miles de millones de novelas de romance publicadas en el año 2016, en independiente y en publicación tradicional, es un gran honor.

Acabamos de compartir las noticias de Diciembre, y todos están volviéndose locas. Nombres secretos y GRANDES noticias están por venir. No te las pierdas el próximo mes. Recuerda suscribirte en la página principal.

Los paquetes en la tienda McGuire estan casi vendidos. Hay paquete para Providene, paquete para Los Hermanos Maddox, y el paquete especial… todos personalizados y firmados. El paquete especial incluye un regalo secreto. Sí están esperando para comprarle un regalo a una amante de lo McGuire, este es el momento.

Lamento que este episodio saliera algo tarde. Estábamos fuera de la ciudad, después decidimos volver a casa un día antes. Pensé todo el día que era miércoles, luego me di cuenta que tenía que hacer un trabajo, BabySpawn decidió hacer popo en todo el baño. #HistoriaReal.

Espero que todas disfruten del nuevo episodio de la continuación de Maravilloso Desastre. Yo estoy disfrutando escribiéndolo.

<3,

Jamie


Episode Fourteen – Episodio Catorce.

Karma

::Travis::

Las suelas de mis botas estaban plantadas en el asfalto caliente en la intersección principal de una pequeña ciudad universitaria de Eakins. El zumbido de mi Harley encendida me ayudo a relajarme. Era fácil olvidar o enfocarme mientras manejaba mi motocicleta, a pesar que mis músculos quemaban y estaban exhaustos por un día completo de clientes en el Iron E.

Abby estaba malditamente eufórica desde nuestra cita. Se probó la suerte interminable de Abby cuando nos dimos cuenta que elegimos un día que los dueños no estaban. Quizá los padres de Parker fueran dueños de Biasetti y Parker trajera a Abby a este lugar en su primera cita, pero en el segundo que nos sentamos, Abby era solo risas, ingeniosa, sarcástica y de belleza natural que lleve a comer pizza a nuestra primera no cita. Era como si fuéramos adolecentes universitarios comunes y corrientes sin facturas que pagar, agentes federales revisando el apartamento. Aun con eso, sabíamos que teníamos suerte. Adam estaba sentado en el banquillo de la cárcel esperando a citación preliminares. Estaba llevando a mi esposa a una cita pretendiendo que el problema más grande que teníamos era lograr que Abby y Camille se llevaran bien.

La luz dio verde, subí mi pie al mismo tiempo que giraba el acelerador, haciendo cambio de velocidad cada vez que era requerido manteniendo el límite de velocidad que era para todos. Un día más de trabajo y un semestre más dejados atrás. Tenía un verano completo para pasarlo con mi esposa; no ensayos que hacer, no más malabarismos entre mi nuevo trabajo y mi hogar. Trabajo… casa… Pidgeon. Sonaba como el cielo para mí, si no es que terminaba con esposas y siendo escoltado fuera por agentes federales. Ese escenario estaba siempre en mi mente.

Intente recordar mi verano antes de mi primer año de universidad: mucho alcohol y mucho sexo. Nada de preocuparme por una vida sentenciado, encarcelado lejos de Abby, o ninguna preocupación en absoluto ―pero viendo detenidamente atrás, era una gran pérdida de tiempo. Abby hacía que cada momento significara algo. Dándome cuenta que solo la conocía de ocho meses atrás en los que me hizo tener momentos de locura en los que pensé que nada de esto era real. Pasamos por mucha mierda en tan poco tiempo, y de algún modo terminamos juntos y felices. De algún modo estoy esperando que la realidad me de un buen golpe en las bolas.

La grava de la entrada de la casa de Papá crujió debajo de las llantas de mi Harley, bajando el pedal al tiempo que apagaba el encendido. Papá salió al porche, saludándome como siempre me saludaba cuando venía a verlo, pero esta vez Trenton salió detrás de él con su brazo inmovilizado y su brazo libre.

―Hola, hijo ―dijo Papá con una cálida sonrisa. Sus mejillas se levantaban cada vez que sonreía, entrecerrando sus ojos ―. Es bueno verte. Pasa a delante, pasa…

Di una palmada en el hombro de Papá pasando a su lado, asentí en dirección de Trenton.

―Hola Marica.

Trenton solo asintió.

Me abrí paso por el corto pasillo para entrar a la sala de estar, tirándome al sillón. Este revotó contra la pared, pero Papá no lo mencionó. Él se sentó en su sillón reclinable, acostándose, dejando que se moviera mientras esperaba escuchar la razón de mi visita.

Trenton se sentó a mi lado con mucho cuidado. Pareciendo más frágil de lo que jamás lo vi

Fruncí el ceño.

―¿Estas bien?

―Sí ―se quejó ―, viviré.

―Hablo en serio. Te ves como la mierda. Incluso te estas moviendo más lento que antes.

―Gracias idiota ―gruño.

Mire a Papá.

―¿Soy solo yo?

―No, ya se lo había dicho ―respondió Papá ―. Estaba esperando a que digieras algo.

Trenton se recostó en el sillón y luego gimió, dejando caer su cabeza en la almohada del sillón.

―Está bien. Ando arrastrando el culo. Solo no me he sentido bien estos días. Pero, a pesar de estar lisiado, no me voy a enfermar.

 ―No seas un grandísimo idiota, Trent. Ignorarlo lo va a empeorar. Sobre todo cuando tu cuerpo está trabajando duro para recuperarse ―dije.

Los dos se me quedaron viendo.

―¿Qué diablos Trav? ―dijo Trenton ―. Contraes matrimonio y de pronto eres papá. .

La barriga de papá revotó al tiempo que se reía, vi para abajo, soltando una risa de regreso.

―¿Entonces? ¿Qué tal el trabajo nuevo? ―preguntó papá.

Me recosté tratando de ponerme cómodo en el sillón viejo de papá. Estaba lleno de grumos y había perdido la mitad del relleno, pero mamá había elegido este sillón desde antes que naciera. Papá la tuvo que dejar ir, por lo que escogió quedarse con las cosas que aún tenía opción de sostener.

―Esta buen. Mi jefe es una mierda, pero he aprendido a esquivarlo la mayor parte del tiempo ―le di una mirada a Trenton. El sudor se estaba comenzando a formar en su frente ―Trent ¿Te tomaste tus pastillas hoy?

Se encogió con su hombro bueno.

―Tomé una esta mañana.

―¿Entonces qué te pasa?

―No lo sé, hermano. Solo no me siento bien. Deja de estar jodiendome las bolas.

―¿Cómo llegaste aquí? ―pregunté. El carro de Camille estaba destruido, ella estaba manejando el intrepid de Trent desde que se le dio luz verde para volver a manejar.

―Papá me fue a traer en el camión.

Le di una mirada a papá, quien estaba viendo a Tenton preocupado.

―No sonaba bien por teléfono ―respondió papá.

―Ya está ―dije poniéndome de pie. Abrí mi mano ―. Dame tus llaves, papá. Llevaremos a Trenton a emergencia.

―¿Qué? Ni mierda ―dijo Trenton.

―Levántate ―exigí.

―Trav ―respondió Trenton. Viéndome con ojos exhaustos ―. No puedo pagarlo.

Lo observe por un momento y luego suspire.

―Yo voy a pagarlo. Así que vamos.

―No, no puedo pedirte que hagas eso ―Trenton se veía peor en cada segundo que pasaba.

―Levántate, Trenton, o tendré que levantar tu culo encima de mi hombro.

Tranton se quedó viendo la alfombra, maldiciéndome en voz baja, luego se puso de pie. Se tambaleo, y yo tomé su brazo bueno colocándolo detrás de mi cuello, cargando su peso al tiempo que caminábamos al pick up de papá. Ayude a mi hermano mayor a entrar, luego a papá que me lanzó las llaves. Di la vuelta al auto para ver que mi motocicleta estuviera lo suficientemente lejos.

Saqué mi teléfono celular para mandarle un mensaje de texto a mi esposa, pero sabía que cualquier tipo de explicación iba a ser alarmante, así que decidí esperar a tener noticias para decirle. Me deslice atrás del timón del auto, y metí las llaves en el encendido. El camión de papá gimió, luego se quedó en silencio antes de empezar a dar vueltas de nuevo.

―No bombees la gasolina ―dijo papá ―. Vas a ahogar el motor.

Lo volví a encender, escuchando el starter girar sin encajar el motor. Vi a Tranton. Él era el que siempre trabajaba en el carro de papá, pero estaba lastimado y no se sentía bien, así que no preguntaría que estaba mal. El Chevy viejo de papá estaba en constante reparación.

Papá apunto a la manivela, rodando su dedo en círculos.

―Está bien, enciéndelo una vez más, déjalo que se conecte y luego vuelve a encenderlo presionando la gasolina hasta el tope.

Hice lo que papá dijo, presione la gasolina hasta el tope y tranqueo un par de veces antes de encender. Golpee el timón un par de veces al tiempo que cambiaba de velocidad, saliendo del garaje de papá. Trenton gruño cuando giramos en la curva, y otra vez cuando acelere. Entre más lejos íbamos, peor se veía.

―Trav ―dijo Trenton, cerrando sus ojos ―. No me siento tan caliente. Detente.

Le di una mirada. Su rostro estaba pálido, el sudor ahora le resbalaba desde la frente.

―A la mierda. Te llevare a emergencias.

Trenton dijo un par de palabras que no tenían sentido antes de quedar inconsciente. Papá sujeto su cabeza contra su pecho, viéndolo con atención.

―Travis ―dijo papá. Su voz estaba camada, pero podía escuchar el miedo en ella.

―Dos minutos.

Papá asintió sabiendo que estaba manejando lo más rápido que podía.

Todos rebotamos dentro cuando gire el timón, y acelere el motor en la entrada del hospital. El motor gimoteo en la entrada del área de ambulancias, y yo puse en parqueo el engranaje, corriendo hasta el lado del pasajero. Papá estaba poniendo sus pies en el cemento. Me incline adentró del auto, sacando a Trenton, lo subí a mi hombro como si no pasara nada.

En cuanto las puertas de vidrio se abrieron, la recepcionista nos dio una mirada y llamo a la enfermera. Tres mujeres con batas de colores brillantes aparecieron de repente corriendo por las puertas dobles automáticas con una camilla. Baje a Trenton acostándolo boca arriba, y las tres mujeres ya estaba tomándole sus signos vitales mientras lo empujaban de nuevo a las puertas dobles.

Papá vio a Trenton y después a mí.

―Ve, papá. Yo me encargo de todo.

Papá asintió y luego siguió a su hijo inconsciente. Las puertas dobles se cerraron, aclaré mi garganta viendo a la recepcionista. Ella parecía imperturbable, usando su ratón presionando el click un par de veces poniendo sus manos listas para teclear.

―¿Nombre? ―preguntó

―¿Su nombre? Trenton Allen Maddox.

Ella escribió el nombre en la computadora y luego asintió con la cabeza.

―Ya está en el sistema… ingresado hace muy poco al parecer.

Asentí confirmado lo que decía.

―Oh. Es él, el que… ―su voz se fue perdiendo, luego paro antes de dar más información.

―Sí, es él ―dije.

Ella tomó la información necesaria, luego se ofreció para llevarme con papá y Trenton. Llamo antes para saber el número de habitación y luego me escolto a una puerta sencilla. Caminamos a la sala de triage, luego la seguí a por un pasillo blanco lavado. Ella me indicó que entrara a la sala de examinación diez.

―Gracias ―dije, al tiempo que entraba. Corrí las cortinas viendo a papá parado en una esquina viendo a la enfermera terminar con la máquina de signos vitales. Trenton estaba despierto, pero exhausto.

―Hola ― el gruño.

Me limpié el sudor de la frente, suspirando.

―Me asustaste como la mierda.

―Hola ―una mujer con bata blanca dijo, sosteniendo su mano derecha enfrente. La salude ―Soy la doctora Walsh. Él está estable pero en alerta. Su signo cardiaco no está donde me gustaría que estuviera, pero creo que con fluidos todo estará bien.

―¿Qué está mal en él? ―pregunté.

Ella sonrió. Un mechón de pelo rojo brillante se soltó de su sola cayendo de lado, ella empujo sus gafas negras ajustándolas en el puente su nariz.

―Vamos a hacer unos exámenes. Tu papá dijo que él estuvo en un gran accidente recientemente ¿Correcto?

―Sí, casi dos meses atrás ―respondí.

Ella seguía sonriendo, viéndome como si esperara algo más.

―¿Qué? ―pregunté.

Ella bajo la mirada, viendo una tableta electrónica que tenía en las manos. Ella tocó un par de veces la pantalla y luego volvió la mirada a la pared donde se iluminaban las primeras y últimas radiografías de Trenton. Arrugo la nariz.

―Esa es una quebradura bastante fea. Es impresionante que no necesitaras Cirugía.

―No dejaba la habitación de su novia lo suficiente para tener una cirugía. 

―Cierto, ella también estuvo en el accidente. Él la cargo con ese brazo ¿No es así? ―preguntó la doctora, seguía sonriendo y ahora entendía porque. El personal del hospital seguía romantizados por la historia. Éramos una novela para ellos.

―Sí  ¿Él va a estar bien? ―pregunté ya molesto.

La doctora Walsh tomó mi mano y yo le fruncí el ceño. Ella me alejó a la puerta, vio sobre su hombro a papá y a mi hermano, se acercó más, manteniendo su voz bastante baja susurrando.

―Mi hermana pequeña va a Eastern. Probablemente no la recuerdes.

Mi estómago se retorció ¿Acaso me había cogido a su hermanita y ella iba a sacarlo ahora? ¿Aquí?

Ella sonrió.

―A ella le gustaba este chico. No tiene esperanza ―dijo, negando con la cabeza ―. Una vez le gusta un chico, lo sigue a donde sea. Lo siguió a Keaton Hall la noche de tu última pelea.

Trague saliva.

Su sonrisa cambio, y sus ojos perdieron el enfoque.

―Una vez comenzó el fuego, él la abandono. Él lo pedio la cordura. Ella no estaba familiarizada con el lugar, había mucho humo. Ella tenía todo confundido. Ella corrió directo a ti ―la mirada de la doctora Walsh chocó con la mía.

Fruncí el ceño.

―¿Recuerdas? ―preguntó ―. Ella estaba muy asustada. Ella pensó que iba a morir. Tú la empujaste al chico que hacía las peleas… ¿Adam? Tú la empujaste en dirección a él porque sabías que él sabía la dirección para salir, y le dijiste que la ayudara. ¿Y Sabes qué? Él lo hizo. Él la ayudo a ella y a dieciséis más para ponerlos a salvo cuando lo único que quería era salir corriendo. Fueron solo unos segundos, pero tú, Travis Mad Dog Maddox, salvaste a mi hermanita pequeña.

Le di una mirada a papá.

―Yo…

―Los policías y los federales ya hablaron con mi hermana ―la sonrisa volvió a su rostro ―. Ella nunca te vio. Adam dijo que nunca te presentaste, los otros dieciséis chicos a los que Adam salvo dijeron lo mismo, y la cuenta de tu hermano en el hospital corre por la casa.

Ella tomó la manecilla de la puerta y la abrió.

―¿Qué? ―pregunté sorprendido.

―No puedo contarle a nadie lo que hiciste, así que voy a agradecerte por mis propios métodos ―cerro la puerta, me di la vuelta para ver a papá, tratando que las lágrimas no salieran de mis ojos.

―¿Voy a morir? ―preguntó Trenton.

Me reí bajando la vista, sacando mi teléfono para mandarle un mensaje a Abby.

―No, idiota. Vas a estar bien.

―¿Ella dijo que tenía? ―preguntó papá.

Escribí un mensaje corto para mi esposa, luego otro para Camille. Me encogí cuando lo mande, sabiendo que las dos estarían reventando mi celular en pocos segundos.

―Te van a hacer un par de exámenes. Lo sabremos pronto.

Trenton se relajó contra la almohada, haciendo un sonido quebrado.

―Voy a morir.

 

Una mujer empujo la puerta, cargando una bandeja con gasas y otros suplementos.

―Hola, mi nombre es Lana. Voy a estar dando vueltas por aquí por unos segundos ―ella revisó la pulsera plástica de Trenton y luego su hoja de información.

―¿Puede decir su nombre y fecha de cumpleaños?

En cuanto Trenton comenzó a dar la información a Lana, mi teléfono vibro. Llevé la bocina a mi oído.

―Hola bebe.

―¿Trav? ¿Esta él bien? ―preguntó Abby.

―Le están haciendo un par de exámenes pero vivirá.

Ella suspiro aliviada, y yo sonreí amando a mi esposa por amar a mi familia tanto como yo los amaba a ellos.

El teléfono me hizo un beep.

―Oh, Pidge. Camille está llamando.

―Está bien. Igual estoy a medio camino del hospital.

Cambie la llamada.

―Él está bien. Le están haciendo unos exámenes. Le están sacando sangre ahora.

―¿Él está bien? ―dijo con pánico en su voz. Suspiro ―¡Dios! Él no ha estado durmiendo bien. Sabía que esta mañana no debí dejarlo solo. Lo sabía.

―¿Es Cami? ―preguntó Trenton.

Asentí con la cabeza.

Él estiro la mano para que le diera el teléfono.

―Hola, bebe. Estoy bien. Shhh… shhh. Estoy bien. Lo sé. Sí debí decirle al doctor en la cita ―él paro y luego frunció el ceño ―. Cami no es tu culpa. Para. Bebe. Para. No. NO, no vas a manejar aquí. Espera a Abby ―me dio una mirada ―¿Puede Abby pasar por ella? Esta trastornada.

Asentí de nuevo.

Trenton siguió con su conversación.

―Abby va en camino. Todo va a estar bien. Lo prometo.

Trenton me tendió de regreso mi teléfono, escribí un mensaje rápido. Ella respondió con un simple “si”.

―Abby va a ir por ella. Estarán aquí pronto.

Trenton puso los ojos en blanco.

―¡Mierda! De seguro esta como loca.

―Ponte cómodo ―dijo Lana, poniendo etiquetas a todos los frascos ―. Dicen que te tienes que quedar.

Los ojos de Trenton se abrieron de par en par.

―¿Qué? No, no puedo.

―Hey ―dije colocándome a su lado ―. Ya dije que todo está cubierto.

―Trav ―dijo los músculos de su quijada se tensaron ―. Va a costar miles.

Lana se excusó, y espere a que estuviera realmente fuera de la habitación.

―Hable con la doctora. Toda tu consulta está cubierta ―me acerqué a su oído ―. Su hermanita estaba en el incendio. Logro salir.

Me separe de él, las cejas de Trenton se fruncieron.

―No entiendo ―dijo Trent.

―Te lo explico después. Por ahora, descansa.

Le di una mirada a papá, viendo la sospecha en sus ojos.

Trenton asintió y se relajó acostándose de nuevo. Su respiración ralentizándose de nuevo, permitiéndolo que sintiera la miseria que se estaba apoderando de su cuerpo. Trent cerró los ojos haciendo una mueca, su cuerpo haciéndose una bolita por el dolor.

Papá se acercó a la cama de Trenton pasando sus dedos en el cabello marrón de mi hermano.

―Solo descansa, hijo.

Trenton se acomodó a la caricia de papá. Manteniendo los ojos cerrados.

Sea lo que sea que Trenton tuviera, estaba seguro que pasaría más de un noche aquí. 

Thank you SO MUCH for your patience as I tried to work around the holidays this year. I know I said the episodes would be posted as usual, and I missed last week. The translators are volunteers, and like me, they're doing this for free. We decided two weeks ago it would be better to post all the languages at once so everyone could read at the same time, so we skipped a week to get caught up. Thanks again for your understanding, and I hope you've enjoyed this season so far!

 

 

 


Episode Fifteen: Better

 

Episodio Quince: Mejor

::Travis::

Parpadeo hasta que logro enfocar la oscuridad en la habitación de Trenton en el hospital. Papá estaba acostado en una camilla en una esquina. Yo me había acomodado en una silla junto a la cama de Trenton. La bomba intravenosa parecía aspirar otra respiración, y los alta voces fuera la habitación llamaban a una enfermera que llegara a la recepción. Como había estado ahí, había visto como entraban a sacarle sangre a Trenton, a tomarle el pulso, a ver sus signos vitales en cada hora. Me preguntó cómo es posible que alguien logra descansar algo mientras se recupera en el hospital. Yo no era paciente pero ya estaba comenzando a sentirme exhausto y enfermo.

Mi celular vibro, me di cuenta que tenía varios mensajes sin leer.

—¡Mierda! —dije sentándome para revisar mi celular. Tenía solo un mensaje de Abby diciendo feliz noche. Sonreí, presionando responder. Genial, la extrañaba. Era la primera noche que estábamos separados desde la boda en Las Vegas, y eso apestaba. El siguiente era de Thomas y los gemelos. Leí los mensajes y presione responder a todos.

No tengo noticias.

Está estable.

Te llamo sí algo cambia.

La doctora Walsh se metió en silencio a la habitación. Llevando dos tazas de duroport con tapa. Se veía como si se acabara de levantar de una siesta.

—Hola.

—Hola —dije de regreso, frotándome los ojos — ¿Ese es para mí?

Ella me tendió uno de los vasos, luego dio un sorbo del suyo. Observó a Trenton dormir.

—Su color ha vuelto. Y sus signos están bien.

—¿Cómo puedes saberlo? —pregunté.

Ella asintió en dirección a la puerta.

—Por las rondas de las enfermeras.

—¿Te quedaste aquí para observarlo a él?

—A todos mis pacientes, pero sí, en especial a Trenton.

Su respuesta me preocupo.

—¿Alguno de los resultados vino de regreso?

La doctora Walsh escaneo a Trenton de la cabeza a los pies.

—Sí. Sus células blancas están significantemente altas a quince mil. Queremos que su banda celular este entre uno o dos, la cuenta celular de Trenton estaba a doce.

Fruncí el ceño. Nunca había escuchado eso antes.

—¿Qué son bandas celulares? ¿Qué quiere decir eso?

—La banda celular son neutrófilos inmaduros que abandonan la médula ósea. Un recuento elevado significa que tiene una infección de médula ósea, probablemente contraída algún tiempo después de su lesión. Vamos a tratar con antibióticos por vía intravenosa y él debe ser bueno para poder irse en un día o dos.

—Ah. Gracias —parpadeé.

Ella sonrió, un mechón de cabello resbalo a su rostro.

—Estaba bastante deshidratado.  Eso puedo haber contribuido para la inestabilidad de su cuerpo para combatir la infección. ¿Tiene ayuda en casa?

—Sí. Sí, su novia es bastante devota. Él es el obstinado.

—¿Dónde está ella?

—Yo… —tenía muy poco para pensar bien mi respuesta —. La mande a casa, tenía que trabajar mañana. Es el único ingreso que tienen ahora y…

—Dile que es tiempo de ser más obstinada que Trenton.

—Lo hare.  

La doctora Walsh salió igual de silenciosa que cuando entro. Las persianas estaban cerradas, pero el cielo aún era visible en las intersecciones. Era un tipo de oscuridad diferente. La no tan oscura noche antes que el sol comience a salir estaba creando sombras débiles en las paredes blancas. 

La boca de papá estaba ligeramente abierta como si la hubiera desordenado en la noche. Su luz, el ligero ronquido que hacía me llevaron directo a mi niñez, algo que encontraba relajante. Recordaba poco cuando e se acostaba junto a la cama de hospital de mamá que estaba en casa. Un recuerdo doloroso el cual tenía que guardar dentro de mí. Observe a Trenton en su cama recordándome que él iba a estar bien. Un año atrás la alternativa de que algo pasara era imposible de que pasara en mi cabeza. Pero después de tantas llamadas a la muerte, ese lejos se volvió cerca. Trenton había descansado poco, como si hubiera tenido pesadillas, pero los antibióticos funcionaron de maravilla y lo llevaron a un sueño profundo. Su cabeza cayó de lado y su cuerpo se acomodó en la camilla barata de hospital. Esperaba que esta fuera la última vez que tuviera que ver a uno de mis hermanos en cama de hospital. Al menos esta vez, papá y Trenton se despertarían para recibir buenas noticias. Thomas y los gemelos estaban en hora del Pacifico y de las Montañas —una y dos horas atrás— así que les daría unas cuantas horas más de sueño antes de llamar.

Una vibración de la pequeña mesa que estaba al lado de la cama de Trenton me hizo dejar el café a un lado y tomar mi teléfono. Brandom, el nombre de mi jefe brillo en la pantalla.

Necesito que cubras cuatro horas hoy. Tengo un par de clientes que necesito cubras.

Marque responder. Mi hermano está en el hospital. Pregúntale a Ray.

Ray está enfermo.

Entonces pregúntale a alguien más.

Esa respuesta fue la más diplomática que le pude dar. Conociendo a Brandon, se vería con alguna chica en algún hotel para que su novia embarazada no se fuera a enterar que la estaba engañando… otra vez. No iba a dejar a Trenton y a papá solos para que él pudiera ir a acostarse con alguien. Mi trabajo era el que estaba pagando todas las cuentas. Conservarlo requería caminar en una buena línea con Brandon.

¿Qué tal si le pregunto a tu esposa?

Me tomó cinco largos minutos calmarme para poder contestar. Brandon aprendió desde un principio que hablar de Abby era como un deporte para mí, y a él le encantaba molestar al oso. Yo necesitaba el trabajo tanto como necesitaba patear su culo. Brandon era el único que podía mencionar a Abby de manera no tan respetuosa y salirse con la suya, pero hasta ahora estaba manteniéndose en la línea mental que dibuje para él.

¿Qué tal si te asesino cuando duermas?

Ahí está. Eso era lo bastante sarcástico para que creyera que estaba bromeando con él.

Haha. Está bien. Le preguntó a Luke.

Bajé el teléfono y me cubrí la cara con mis manos. Mis codos metiéndose en el colchón de la cama de Trenton.

—Hey —Trenton susurro, tocándomela cabeza —¿Qué es? ¿La doctora estuvo aquí?

Sus ceño se frunció, la preocupación le estaba haciendo una línea profunda a la mitad de las cejas. Le quité la mano de mi cabeza poniéndola en el colchón de regreso, dándole unos golpecitos.

—Sí. Ella tiene buenas noticias.

Trenton volteo a ver el techo y suspiro.

—Gracias a Dios —después de unos segundos le pego a la almohada con su mano buena para que le diera soporte y pudiera sentarse — ¿Los resultados vinieron de regreso?

Algunos de ellos. Al parecer tienes una infección en la medula ósea del accidente. Ella va a regresar más tarde y les explicara mejor, pero estarás fuera en uno o dos días.

Trenton gruño cubriéndose el rostro con sus manos.

—Mierda. Estoy tan aliviado.

—¿Creíste que ibas a morir, marica? —lo moleste.

—No estaba seguro —dijo Trenton. Su expresión me hizo sonreír —. Tengo una suerte bien mierda este año.

—Al menos la cuenta está cubierta —me senté de nuevo cruzándome de brazos.

—No me digas —Trenton levanto las cejas —¿Entonces que está mal?

—Oh. Era mi jefe en el teléfono queriendo que cubriera unos turnos hoy. Hizo una broma acerca de Abby. Estoy planeando que desaparezca.

La cama de Trenton crujió por sus movimientos intentando acomodarse.

—Se rumora que Brandon tiene un deseo de muerte. Sé que durmió con la esposa de John Brighman el año pasado.

—¿El policía?

—Sí. Él que suspendieron por pegarle a un hombre esposado. Brandon supo de eso y corrió a acostarse con su esposa.

Fruncí el ceño.

—Confío en Abby, peor necesito este trabajo, y no necesitaría mucho para atacar a ese pedazo de mierda.

—Solo mantenlo alejado de ella, para que mantenga sus manos lejos. Estas mejorando en mantenerte calmado, pero si la toca… que Dios lo ayude.

Asentí. Ese era el plan. Tenía que explicarle a Abby mejor. Esta era una falta de comunicación que no me podía permitir tener.

—Ve a casa —dijo Trenton —. Descansa un poco. Llévate a papá contigo.

—Sabes que él no se va a ir hasta que tú salgas.

—No los necesito a ambos aquí. Vete idiota. De igual manera nadie te quiere aquí.

Le di un golpe antes de ponerme de pie, tomar mis llaves, mi billetera, y mi teléfono. Me incline para que mi mejilla tocara su frente, dándole un pequeño beso y despidiéndome al salir.

El viaje en la parte de atrás del taxi fue silenciosa y larga. Agradecía que el conductor estuviera cansado para tener una conversación porque tenía tanto en la cabeza. Sabía que aún tenía una hora para acostarme en la cama con Abby antes que ella empezara su día. Cuando llegamos, le indique al conductor que se estacionara junto al Camary, luego le di un billete de diez. Antes que se tomara la molestia de darme vuelto, yo ya estaba subiendo las escaleras para la puerta principal, metiendo las llaves para abrir la puerta.

El apartamento estaba oscuro, pequeñas garras tocaban el suelo y el aire acondicionado enfriando todo el apartamento era lo único que sonaba. Me agache para darle un beso a Toto, tomé su correa y lo saqué del apartamento al área verde. Toto olio cada planta, poste de luz, pedestal que su correa permitiera, cuando finalmente estaba satisfecho, levantó la pierna. Pateo grama, no cerca de donde había orinado, como si les hubiera conquistado un ejército vikingo, lo cargue subiendo las escaleras para que pudiera acostarme junto a mi esposa.

Bajé a Toto, quitándole la correa dejándola en su lugar, quitándome la camisa al tiempo que abría mi camino a mi habitación. Cuando abrí la puerta, crujió, podía ver la silueta de Abby moverse. Me quité las botas, desabroche mis vaqueros, bajándolos por mi cadera hasta quitármelos y meterme a las sabanas.

Abby tarareaba al tiempo que yo envolvía mis brazos en ella, pegando su culo a mis muslos, moviendo su cadera de lado a lado. Yo estaba duro en cuestión de diez segundos, pero eso hizo que ella se moviera aún más.

—¿Finalmente decidiste venir a casa? —preguntó ella.

Pegue su espalda a mi torso, sintiendo su cálida piel contra la mía. Ella olía a jabón de pelo cítrico, y a su loción favorita. Estaba en el cielo. Toqué mí frente a la curva de su cuello, ella se quedó estatica.

—¿Trenton está bien?

—Sí —respondí, besándola con tranquilidad —. Va a estar bien. Se quedara una noche o dos más y luego puede ir a casa.

Abby se relajó.

—Bien. ¿Dijeron que estaba mal?

—Infección en la medula ósea —dije. Enterrando mi cara en su espalda. Mi cuerpo entero reclamaba el de ella.

Se volteó para verme.  

—infección en la medula ósea ¿Qué es eso?

—¿Verdad? Nunca había escuchado de eso. Solo Trent —bese su cuello abriéndome paso a su oído.

Inhalo un respiro por la nariz.

—Debería sacar a toto.

—Ya lo saqué —respondí.

—¿Ya te he dicho que eres mi esposo favorito? —dijo, con una sonrisa al tiempo que se estiraba.

—Eso es porque soy tu único esposo —presioné mis labios contra los de ella.

Ella presionó mi espalda contra el colchón hasta que estaba viendo el techo. Su boca estaba en mi cuello, probando, alternando besos y chupones con su lengua. Tarareo abriéndose paso a mi hueso del cuello, luego abdomen hasta que desapareció debajo de las sabanas, chupando mi pecho, abdomen, hasta llegar al elástico de mis boxers metiendo la mano.

—Santo Dios, Pidge —gruñí, reaccionando a la sensación de su cálida, mojada boca alrededor de mi pene. Me tapé la cara con mis manos. Preguntándome qué diablos hice para merecer esta mujer con la que me case. Hace diez minutos no podía esperar para abrazarla. Ahora estaba metida entre mis piernas, agarrando mi erección en sus manos, enseñando lo contenta que estaba de tenerme en casa.

Retiro las sabanas, y volteo a verme, sus ojos grises adormitados y seductores. Levanté mi cabeza para verla abajo, sobando mi pulgar en su rostro, moviendo mi rostro en aprobación. Cada día pensaba en que no podía amarla más, pero lo hacía, siempre lo hacía. Pensaba como iban a ser mis sentimientos un año o diez años en el presente, era aterrador como el infierno, pero no estaba asustado, para nada.

—¿Quién es la mejor esposa? —preguntó, bajando la cabeza sin apartar la vista de la mía.

—Tú lo eres —deje caer mi cabeza, relajándome —. Eres mucho mejor que solo lo mejor. No hay competencia en eso.

Su cabeza volvió a bajar, y mis ojos rodaron hasta atrás, olvidando todo menos a ella. 


Episode Sixteen: Heathens

 

::Abby::

América suspiró, su piel brillaba por el aceite en el sol de junio. Su bikini tenía incluso menos tela que el mío, con una parte superior de bandeau rayado horizontal coral y blanco, y un fondo que emparejaba que se encrespaba permitiendo la superficie de color marrón. El hielo de su copa chocó entre sí, desapareciendo al derretirse, junto con todo lo demás en Eakins. Estábamos feliz bronceando nuestra piel en el rincón más alejado de la piscina cercada que estaba ubicado en el centro de mi complejo de apartamentos. El agua salpicó, y América gruñó, levantando su cabeza para mirar a los inadaptados con los que compartimos el espacio.

—Mare —advertí.

—Déjame que les grite una vez. Solo una.

—Entonces lo tomaran como un juego. Son los hijos de Marsha Becker. Ella los deja correr por toda la propiedad como si fueran paganos y les grita a las personas que intentan educarlos. Solo déjalo ir. El agua se siente increíble de vez en cuando, de todos modos.

—Hasta que te das cuenta que se orinaron dentro de esa agua —murmuro, resituando sus grandes lentes de sol.

Me reí, viendo a mi mejor amiga. Su perfil era maravilloso, con labios sensuales, una nariz respingada, una suave, definida barbilla y pómulos. Ella hubiera podido ser una estrella de cine o modelo en Los Ángeles si no me hubiera seguido hasta el Estado de Eastern.

—Así que Trenton va a estar bien. Eso es un alivio —dijo Mare —. Sé que los padres de Shepley querían venir a verlo hoy. Creo que Jim estaba muy preocupado.

—Sí, es bueno ocultándolo.

—Esa debe de ser la razón por la que te llevas tan bien con él —América sonrió —. Felicidades con la cosa del profesor ese, por cierto. Por la pasantía o lo que sea. Estoy muy orgullosa de ti. Trabajaste muy duro para es.

Sonreí, sintiendo un extraño afecto hacía ella en esos momentos.

—Mare ¿recuerdas cuando nos conocimos? —pregunté —¿La primera vez?

Mare se empujó con los codos, sosteniéndose para verme a través de sus lentes oscuros.

—¿Cómo podría olvidarlo? Eras ese ratoncito confidente, perdida, exótica, cosita unida. Te amé desde el momento que puse un ojos en ti. El tercer año de secundaria.

Me gire sobre mi estómago, sonriéndole.

—No me amabas. Solo era tu crush

—No, fue amor. Escogí el lugar junto a ti a propósito y te invite a que entraras en solo cinco minutos. Fuiste a mi casa esa noche para la cena, después de eso nunca te marchaste. Por la mayor parte.

—Tus padres eran increíbles. Y mi mama…

—Era una alcohólica —su sonrisa desvaneció —¿Le has hablado?

Negué con la cabeza.

—No creo que ni sepa que estoy casada ¿Qué tan desastroso es eso?

—¿Ha llamado él? 

—¿Mick? No —volví a sacudir mi cabeza —. Creo que Travis lo mataría si lo hiciera, y ya sabes como es Mick. Por siempre un cobarde.

América me observo.

—Travis va a tener que ponerse en línea ¿Sabes que estaba pensando el otro día? Tú y Travis casándose en Vegas.

Intente tener mi cara tranquila, temiendo el momento en el que tuviera que recordarle que era mejor que no supiera toda la verdad. América sabía que habíamos estado en la pelea y que después huimos a Vegas, que aún podría jugar a la tonta si los Federales le hacían preguntas, quería mantenerla lo más alejada posible de nuestros problemas.

—¿Te topaste a Jesse? —preguntó.

 Su pregunta me tomó desprevenida. Jesse no se había cruzado en mi mente desde la primera vez que lleve a Travis a Vegas.

—¿Qué te hace preguntar eso?

—No lo sé, simplemente se me vino a la mente y me lo imagino viéndote con tu traje de novia y luego vomitando.

—¿Vomitando? —volví a girar poniéndome de pie, llevándome la parte de arriba de la silla de playa donde estaba acostada. Me puse el cabello de lado peinándolo con mis dedos hasta formar una trenza, aun amarrado, el final de la trenza llegaba debajo de mis pechos. Estaba creciendo con rapidez y estaba mucho más claro por el sol de verano, más que el color caramelo que acostumbraba a tener. Yo no tenía un cuerpo de modelo como América, pero de algún modo aterrice en la vida de Travis Maddox. Mi apariencia no era nada vomitiva, menos en el día de mi boda —. Creo que debería de sentirme ofendida.

—No seas estúpida —se rio —. Vomitando por estar enfermo al verte casarte con alguien más. Y por todos los mensajes durante un año, yo diría que se colgaría de eso por un tiempo.

—Bonitas tetas —dijo uno de los chicos Becker, levantándome sus cejas antes de salir corriendo y tirarse a la piscina. Por as risas y los cinco que le dieron los demás, imagine que habían hecho una apuesta.

América abrió la boca, y yo le hice un gesto de que no hablara.

—No lo hagas —negué con l cabeza —. Y sé lo que Jesse pensaría. Pero no, no lo vi.

—Me sorprendió que te dejara que te quedaras a ganar el dinero para Mick. Me figuraba que te odiaba.

—Lo más seguro es que me odie.

América se estiro, dejando que su cabeza callera de regreso.

—Bueno, de igual manera. No es como si hubiera podido ver ese drama.

Gire mi cuello para verla.

—¿Qué? Manejo hasta Wichita solo para verte. Ni siquiera lo dejaste tranquilo. Hasta mis padres estaban horrorizados.

Cerré mis ojos, intentando quitar la memoria que se formaba en mi mente.

—¿Por qué tienes que hablar de eso?

—Estaba pensando en eso el otro día. Preguntándome que hubiera pensado, o cómo actuaria si te hubiera visto. Si él no vio… crisis evitada.

Fruncí el ceño, viendo a los pequeños paganos de Marsha Becker empujar a una pequeña niña a la piscina. Jesse estaba enamorado de mí, y por mucho intente enamorarme de él. Él era un lugar seguro cuando mi madre estaba borracha y Mick en una de sus jugadas. Jesse siempre fue tierno al hablar y cariñoso. No fue hasta que me case con Travis que descubrí porque era imposible amar a Jesse. Estaba destinada a ser la señora Maddox.

—¿Te has preguntado que estaría haciendo Travis y Shep en estos momentos si no nos hubiéramos mudado a Eakins? —pregunté.

—No me lo imagino, lo sé. Shepley estaría en tu apartamento aunque seguiría siendo su apartamento y Travis estaría en la cárcel, como Adam.

—No digas eso —dije con desagrado.

—Él habría ido a esa pelea, Keaton hall igual agarraría fuego…

—Adam estaba intentando mantener un bajo perfil porque ya hubo una redada anteriormente. Usaron las linternas para no llamar la atención porque los policías aparecieron en la última porque se dio una pelea fuera, la pelea fue porque ese idiota me ataco. De no haber venido a Eakins, quizá el incendio nunca hubiera pasado.

América levantó una ceja.

—Abby, si no estuvieran haciendo peleas ilegales en edificios viejos con demasiadas personas dentro, con pocas salidas, nadie estaría ahí listo para morir. Todos tomamos nuestras propias decisiones. Espero que Travis no te escuche hablando de ese modo porque ya se siente lo suficientemente culpable sin que tú te estés culpando.

—No le hablo de esto a Travis. Por eso se lo hablo a mi mejor amiga.

—Y tu mejor amiga te está diciendo que eres una tonta. Déjalo ya. De todos modos, no nos juntamos aquí para hablar del incendio, ni de Jesse, ni de vomitar. Nos juntamos para hablar de tu boda.

—Hey rubia ¿Por qué no vienes y te sientas en mi regazo? —uno de los chicos Becker grito. América levantó su puño, enseñando su dedo de en medio.

— ¡Mare! —la regañe.

Ella estaba bastante satisfecha.  

Baje la silla de playa para quedar totalmente acostada.

—Por favor no hablemos de boda hoy. Te dije que lo podíamos hacer, pero era para ti. Yo no quiero otra boda ¿Recuerdas?

América saco su cuaderno y un lapicero de su bolso de playa.

—Así que estaba pensando en St. Thomas. Ya que preguntas ¿Por qué? Es porque no necesitamos pasaporte, es hermoso, no es tu destino promedio para una boda y el Ritz-Carlton tiene un salón hermoso y un paquete de bodas.

— Suena increíble — respondo.

América hizo un cheque a la par de lo que estaba escribiendo, luego tiró el lapicero en su abdomen, aplaudiendo.

—Estaba esperando un ¡Sí! ¡Va a ser perfecto! Bueno. Segunda pregunta. Colores. Estaba pensando en aqua, coral, rosa, celeste y crema. O podríamos ir a algo más llamativo y que sea morado o naranja, pero prefiero la primera combinación de colores.

—Entonces que sea la primera combinación.

Volvió a aplaudir.

—Yo tocaría eso —grito otro de los chicos Becker —doble.

América sostuvo la respiración, desesperada por ignorarlos.

—Ahora, para la recepción. El Ritz tiene un hermoso lugar al aire libre, un restaurante que se llama Sails. Tiene unas lonas que funcionan como techo y como es el Caribe, tiene a llover de vez en cuando. Ellos las corren para protegernos de algún baño inesperado. También podemos mover la ceremonia ahí de ser necesario. 

—Estupendo.

Ella grito emocionada.

—Sé que no estás de acuerdo con esto, Abby, pero va a ser hermoso y todos vamos a poder estar ahí y yo voy a ser una hermosa dama de honor.

—Claro, así va a ser.

—Una cosa más —dijo con seriedad —. La fecha.

—Asumo que ya escogiste una.

—Bueno, me hace sentido hacerla para tu aniversario de un año. Es en vacaciones de verano del año que viene, el domingo y perderíamos el primer día de regreso a clases.

Trate de no sonreír, pero falle. Nuestro primer aniversario parecía tan lejos, y a la vez tan cerca. Estaría casada con Travis durante un año entero, luego pasaríamos a nuestro segundo año juntos.

—¿Qué? Estas haciendo una cara rara.

Me reí, vino al suelo.

—Es solo que… lo amo.

—¿Marzo veinte uno entonces?

—Marzo veintiuno.

Uno los chicos grandes de los Becker salto adentro de la piscina, sosteniéndose las rodillas junto al pecho, mandando paredes de agua a América y a mí. Las dos gritamos, nos sentamos con la boca abierta.

—¡Mare! —dije demasiado tarde.

Se puso de pie, bolsa de playa en mano, estilando al tiempo que se colocaba los zapatos.

—¡Pequeños pedazos de mierda! Las mejores partes de ti corrieron por las piernas de tu madre.

Todos en la piscina se quedaron congelados, viéndonos.

—Diablos —dije juntando mis cosas, metiéndome en mis pequeños pantalones cortados —. Vamos antes que Marsha escuche lo que acabas de decir.

—¡Espero que lo escuche! —grito América —. ¡Alguien tiene que decirle! ¡Sus hijos son unas bestias! ¡Son viles! —América gritó, parándose cerca de la garita camino a mi apartamento —. ¡Dile a tu madre que la piscina comunitaria no es una maldita niñera! —señalo a uno de ellos —. Y necesitas un corte de cabello —señalo a otro —, y tú necesitas brackets ¡Jesús! A mí me daría vergüenza tener unos hijos tan desagradables. ¿Sabes porque tu madre no está aquí contigo? Porque ella está sentada en casa, ocultándose de la sociedad, humillada del horrible trabajo que ha hecho con ustedes.

—¡Santa mierda, América! Perdiste completamente la cabeza. Camina, camina —ordene.

Los chicos Becker se partieron de la riza, celebrando la reacción de América.

—Voy a tener hijas y ellas van a estar bien educadas —afirmo, señalando a varias direcciones. Se veía como loca.

—Te acabas de dar mala suerte —camine con ella a mi apartamento—. Estas destinada a tener un montón de niños ruidosos y repugnantes.

—No, no tendré. Gemelas con hermosos vestidos primaverales, que patearan el culo de chicos como lo Beckers.

Le quité la cerradura a la puerta y la cerré detrás de América, colocando mi bolsa de playa, mis lentes y las llaves sobre la encimera de la cocina. América se sentó en el sofá, envuelta en las redes sociales dentro de su teléfono. Me quité de un golpe las sandalias y camine hasta la cocina, preguntándome qué diablos iba a hacer para la cena. La casa estaba limpia, la ropa iba al día. Lo único que quedaba era cocinar. Vi el reloj que colgaba de la cocina. Travis estaría en casa en una hora y…

—Pidgeon —llamo Travis abriendo la puerta. Colocó las llaves junto a las mias, paso asintiendo en dirección a América. Cuando me vio, irradio una sonrisa —¡Hola bebe!

—¡Hola! —le sonreí de regreso, entro a la cocina envolviendo sus brazos en mi cintura.  

Después de varios besos, América se quejó poniéndose de pie.

—Esa es mi señal. Llámame más tarde. Regresare a Wichita mañana en la mañana.

—No —me queje, caminando hacia ella —¿No puedes quedarte?

—Mark y Pam no están tan bien —dijo haciendo un puchero —. Papá tiene miedo que si paso mucho tiempo con Shepley termine escapándome con él. Incluso ya rechazaron la idea de vivir juntos.

—¿Escaparse? No me imagino de donde se sacaron esa idea —dijo Travis, besando mi mejilla antes de abrir la refrigeradora. Sacó un paquete alitas de pollo y las metió al fregadero —. Deberían de venir a darse una vuelta y ver que Abby no está miserable. Ella está muy contenta a decir verdad. Yo me encargo de eso —me guiño un ojo, y yo intente calmar las mariposas en mi estómago.

—De igual manera no quieren que me case antes de la graduación, tampoco yo lo quiero, pero Wichita apesta. Y sé que voy a extrañar a Shep, y a ustedes, supongo.

Le pellizqué el costado, ella grito.

—Vendré antes de que me vaya —me abrazo, dándome un beso, luego desapareció por la puerta de entrada.

Mi teléfono señalo un mensaje de América, segundos después de que se fuera.

—Algunas cosas nunca cambian.

Orgullosa que Travis. No menciono ni una vez tu bikini.

—¿No estabas usando eso afuera, o si? —Me reí —¿Qué?

Le di la vuelta para que pudiera leer el texto de América.

Dejo caer la cabeza para atrás, odiando ser una conclusión inevitable asi como yo hice.

—No puedo evitarlo ¡Solo mírate! —apunto los diez dedos hacía mí. Envolviéndome en sus brazos, bañándome de pequeños besos en el rostro y cuello —. No es fácil tan hermosa.

— Acostúmbrate.

—Sí, señora.

—¿Cómo esta Trent? ¿Pasaste a verlo?

—No. Le dieron de alta en la tarde. Pensé en que fuéramos después de cena. Se está quedando en la casa de papá mientras Cami este en el trabajo.

—Buen plan —abrí el gabinete, escaneando los vegetales que teníamos, decidiendo por maíz, arvejas, ejotes — ¿Qué vamos a hacer con el pollo? 

—Solo lo iba a poner a la parrilla.

—Entonces maíz y puré de papas ¿Esta bien? —pregunté

—Suena bien. ¿Luego nos relajamos viendo Netflix?

Me le quedo viendo.

—Somos tan aburridos.

—Me gusta lo aburrido. Lo aburrido es bueno.

Alguien tocó a la puerta, deje a Travis en la cocina para abrir la puerta.

—Debe de ser Mer, imagino olvido algo, o es Marsha Becker.

—¿Marsha Becker? —Travis arrugo la nariz.

—Sí es ella, te enteraras rápido de que paso —dije antes de dar la vuelta a la manecilla y abrir la puerta.

—Hola.

—Hola —el hombre frente a mi dijo con una sonrisa de lado diabólica. Parecía que sus musculos se iban a salir de su camisa, como los de Travis, y me observaba de la manera en que Travis observaba a todo aquello que tuviera una vagina antes de enamorase de mi —¿Está Travis?

—Brandon —dijo Travis inmediatamente tenso —¿Qué haces aquí?

—Pensé en pasar a verte —paso a mi lado. Viendo y juzgando con la mirada cada rincón de nuestro apartamento, luego me escaneo de pies a cabeza. Me cruce de brazos, sintiendo sus ojos en cada curva de mi cuerpo. Yo no ayudaba en nada, estaba en bikini, con un pantalón corto el día que estaba conociendo al jefe de Travis —. Quería conocer a la mujer que domestico a Travis Maddox.

 

 

La mandíbula de Travis se tensó, sus manos se volvieron puños. Si Brandom me observaba una vez más, temía que Travis fuera a atacarlo.

—Bebe —caminé detrás de Travis —. Estamos a punto de cenar. No sabía que tu jefe vendría. Fue un gusto conocerte, Brandom, ¿quizá alguna otra noche?

Brandom parpadeo, sorprendido por la reacción.

—Uh… claro. Sí, perdón la intromisión. Solo pasaba a ver a un amigo que vive unos edificios abajo. Aprovechando el momento, decidí pasar. Pero tienes razón, Travis está casado ahora, no puedo simplemente dejarme venir en cualquier momento.

—Está bien —sonreí —. Que tengas una linda tarde.

—Nos vemos mañana, Trav —sus ojos cayeron en mí —. Espero verte en otra ocasión cercana, Abby.

Travis se sobó la cabeza una vez, mientras Brandon se alejaba como si estuviera esperando a que un agresor hiciera un movimiento. En el segundo que se cerró la puerta, los hombros de Travis se relajaron, y exhaló.

—Maldición —dijo, frotándose la nuca —Eso estuvo mal.

—¿Qué diablos fue eso? —pregunté caminando para cerrar con llave.

—Ese fue Brandon Kyle jodiendome la vida.

—Ganas mucho dinero para él ¿Por qué haría eso?

—No lo sé —Travis se acercó a la ventana, viendo a Brandon caminar al edificio de al lado —. Pero tengo un presentimiento que pronto lo sabremos. 


Gracias por leer el capítulo 16 de Maravillosa Eternidad. Por el momento estoy en mi tiempo límite para terminar cuatro novelas, por lo que ire posteando otros jueves por el resto el año. Gracias por entender. ~Jamie.

 
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Maravillosa Eternidad

Capítulo Diecisiete: Un Diamante no es Suficiente

 

::Travis::

 

En lugar de comer en la mesa, Abby y yo nos sentamos en una vieja alfombra de pelusa en la sala de papá. Abby preparo una bandeja para papá, y Trenton estaba relajado en el sofá hundido rodeado de almohadas usando sus piernas como mesa. Ocho botes de medicina estaban alineados en el brazo del sofá al lado de él.

Sonreí al tiempo que observaba a Abby levantarse en las rodillas, apuntando a la boca de Trenton con un tenedro y un pedazo de pollo horneado clavado en el, mi hermano y mi esposa riéndose. Papá les sonrió a los dos. Cada vez que la casa se sentía como cuando mamá estaba viva, cualquier felicidad que papá sentía era elevada a un lugar que nada más podía tocar.

Los dientes de Trenton rasparon el tenedor de Abby cuando lo retiro de su boca, ella hizo una mueca.

—Oh, no. ¡Sabes que odio eso!

Trenton se rio, ahogándose un poco. 

—Lo sé.

Abby presiono los labios. Tomó un pedazo de pollo y se lo arrojo al rostro de Trenton. Él debio suponerlo porque abrió la boca de inmediato logrando que el pollo entrara sin ningún problema. Lo mastico, al tiempo que ella lo veía, ni siquiera un poco molesta.

—Esta delicioso, Abby —dijo Trenton.

De inmediato se suavizo.

—Es la receta de Travis.

—Es la receta de mamá —respondió.

Abby volteo de inmediato.

—¿Está hablando en serio? —asentí con la cabeza. Se puso pálida —¡Vamos Trav! Tienes que decirme este tipo de cosas, no puedo servirle a tu papá una versión sencilla de la receta de tu madre.

—Está casi en su punto —dijo papá

—Casi —repitió Abby empujando su comida alrededor de su plato.

—Lo siento, Pidge. Ni siquiera lo pensé. He estado cagando la comida de mamá por años. Pero mira —le mostré mi plato vacío.

Abby frunció el ceño.

—Eres un cocinero estupendo. Es la única razón por las que me case contigo. 

Asentí, sonriendo para ocultar la vergüenza que estaba todo menos dolido.

—¿En serio? Bueno pues yo me case contigo solo porque… —Abby levantó una ceja y yo trague —. Eres mala.

—¿Te casaste conmigo porque soy mala?

—Una de las muchas razones.

Se encogió de un hombro, moviéndolo un poco.

—Como sea, con tal que estemos casados

Si papá y Trenton no hubieran estado sentados en el mismo lugar, habría agarrado a Abby por las caderas preguntándole de nuevo si quería casarse conmigo. Abby muy raras veces me tiraba ese tipo de cosas y me hacían cambiar de Esposo malote a novio desesperado en un par de segundos.

—Bebe —dije, sin poder controlar el sentimiento en mi voz. Lo más difícil de ser el esposo de Abby era encontrar nuevas maneras de demostrarle que ella era mi todo. Las flores y las citas se quedaban cortas a comparación de preguntarle si quería ser mi esposa, ahí fue donde me di cuenta que jamás le propuse matrimonio. Abby fue la me lo propuso. Yo compré el anillo, y pensé en varios escenarios, pero jamás lo ejecuté. 

Abby dio el último bocado, luego bajo su plato, inclinándose hacía mí para darme un beso en la mejilla. Luego tomó mi plato.

—¿Alguien más termino?

—Yo lo hago, Abby —dijo papá intentando pararse del sillón reclinable empujando la bandeja de su regazo —. Tú cocinaste, yo limpio.

—Ni se te ocurra —Abbi tomó su plato —. Son cuatro platos, cuatro tenedores y una cacerola. Creo que puedo con eso yo sola.

Papá la observo a Abbi escuabullirse, tomando el plato de Trenton con una sonrisa en la cara, al tiempo que caminaba feliz a la cocina.

—Ella es muchas cosas, hijo, pero mala no es una de ellas.

—Claro que lo es —dije viéndola lavar los platos con una sonrisa estúpida —. Lo dije en serio. Prefiero que sea mala conmigo y no merecedora de alguien más.

—Eres un bebe lloron, Travis. Ella no es mala —dijo Trenton.

Puse los ojos en blanco, recostándome de nuevo en el sillon.

—Dios, no puedo esperar a que te recuperes para poder pegarte de nuevo en la cara.

—Primero tendrás que sacar toda la arena de tus bragas.

Me incline para tomar un par de pelos de la pierna de Trenton y jalarlos.

—¡Auch! Idiota. No me siento bien

—Travis Carter —papá me llamo la atención.

Estire las manos para que pudiera verlas.

—¿Cómo puedes vivir con tu persona, sabiendo que criaste a un gran mentiroso.

Papá se rio, moviendo la bandeja lo más lejos que podía del reclinador para poder bajar los pies.

—Lo mismo me preguntó yo cada vez que te veo a ti.

Trenton soltó una carcajada, luego se tomó el estómago quejándose.

—¡Mierda! No me hagan reír que me duele todo.

—Trav —llamo Abby desde la cocina.

—Lo siento, Pidge —respondpi. Le fruncí el ceño a Trenton —. Deja de llorar, me estas metiendo en problemas.

—Estoy sufriendo, idiota.

Le pegue en la rodilla.

—¿Soy un idiota? Tú tienes más personalidad de idiota a comparación de la personalidad que tienes dentro de los pantalones.

Trenton se rio, luego se quejó.

—Te odio, para.

Eche una mirada sobre mi hombro asegurándome que Abby siguiera ocupada.

—Asi que… Brandon Kyle vino hoy sin ser invitado a la casa. Recorriendo a mi esposa con la mirada. 

Lo que quedaba de la sonrisa de Trenton desapareció de inmediato al nombrar a mi jefe.

—¿Qué mierda fue todo eso?

— ¿De quién hablamos? — preguntó papá.

—¿Brandon Kyle. El dueño de Iron E —dijo Trenton —. Durmió con al menos dos esposas o novias de sus entrenadores. Sin mencionar de varios chicos alrededor de la ciudad. Sobretodo chicos grandes con temperamento insoportable. Brandon lo ve como un deporte.

Papá movió la mano despachándonos.

—Esas esposas no eran Abby Maddox ¿O sí?

Que papá mencionara el nuevo nombre de Abby puso mi corazón y cabeza a descanzar. Brandon podía probar todo el dia si quería. Pero nunca pasaría. Aun así, la idea de ese idiota persuadiendo a mi esposa al timpo que me sonreía a la cara me hizo querer asesinarlo.

—Pensé que habías dicho que le estabas ganando bastante dinero para él —dijo Trenton.

—Así es. No entiendo que pasa —solo había una cosa que a Brandon le importaba más que un buen culo: dinero

—Bueno, necesitas mantener un perfil bajo por un momento —dijo papá —. No dejes que un idiota con un deseo de muerte te ponga de nuevo en la mira de todos.

Papá tenía razón. No tenía que responderle. Que me levantaran cargos por asalto a otra persona seria contradictorio para todo lo que mi familia y Abby hicieron para protegerme, a pesar que sabían o no sabían que lo estaban haciendo.

—Cambiando de tema —empecé —. América está hablando bastante acerca de la segunda boda sin sentido. Yo compre el anillo. Pero me di cuenta que la pedida de mano nunca paso.

Trenton ahogo de la risa.

—¿Qué? ¿Me vas a decir que solo le pusiste el anillo? Eres un idiota.

—No —fruncí el ceño. Le di un vistazo a Abby secando la cacerola con una toalla, estaba por terminar así que la conversación debía ser rápida —. La idea de las Vegas fue de ella. Ya había comprado el anillo por lo que solo se lo di, pero no fue una propuesta como debería. Ya que estamos planeando una segunda boda pensé en hacer una propuesta real.

Papá sonrió.

—Creo que es una buena idea, hijo.

Trenton apretó la boca.

—Un Flash Mob, a las chicas les encanta los flash mobs. 

— Eres patético — recalque.

— Bueno — dijo Abby entrando a la sala con un vaso de agua — ¿Adivina que hora es, Trent?

—¿Tiempo de pornografía con tentáculos? — Preguntó Trenton con rostro fijo.

Papá y Abby hicieron una mueca.

—¿Qué? —preguntó Abby —. Ew. No. Es hora de tu medicina.

Trenton sighed. The lids popped in succession. He chugged half his glass of water to get them all down. Trenton gulped several times, and then handed the glass to Abby. “Thanks, sis.”

Trenton suspiro. Las tapas se abrieron con éxito. Trenton se trego medio vaso de agua para bajarlas todas. Trenton trago varias veces, luego le dio el vaso a Abby.

—Gracias, hermana.

Abby se llevó el vaso al lavadero y luego regreso. Sus manos estaban arrugadas por lavar los platos. Entrelace mis dedos con los de ella a pesar que se sentían extrañamente duros y esponjados a la vez.

Cuando el cielo comenzó a cambiar de color, me levanté trayendo a Abby conmigo. Ella abrazo a papá y le dio un beso en la mejilla, luego abrazo a Trenton, asegurándose que ambos no necesitaran nada.

—¿Quieres que me lleve la camioneta y le ponga gasolina mañana? —pregunté.

Papá negó con la cabeza.

—Quizá el viernes.

Nos encaminó a la puerta de enfrente, y nos despidió mientras nos alejábamos de la entrada.

Abby habló trivialidades como cosas que necesitábamos de la tienda, y que cuentas necesitábamos pagar, pero mi mente estaba ocupada con los planes de boda. Ahora que lo he pensado, y tuve que hacerlo, nada era más importante. Fuera lo que fuera tenía que ser bueno, asombroso, algo que le recordara cuanto ella significa para mí.

—Entonces, papel toilette y una nueva cortina de baño de la tienda. ¿Alguna otra cosa que se te ocurra? —Me preguntó. 

Sus grandes lentes estilo aviador se sentaban casi en la punta de su nariz, su pelo recogido en una cola alta. Estaba usando una de sus camisetas favoritas con pantalones cortos de tela y sandalias. Nada en especial en lo absoluto y sin embargo nunca la había visto tan hermosa. No ha habido un día que pase sin que pensara que podría amarla más, y al día siguiente no podía estar más equivocado.

—¿Trav?

—¿Ah?

—¿Podemos pasar a tienda de camino a casa?

—Oh si— Dije, cambiando al carril izquierdo, acababa de pasar la ruta más rápida hacia Wal-Mart.

—¿Estás bien?

—¿Yo? si claro.

—¿Estás preocupado por Trenton? Se veía muy bien hoy. Verás que volverá a ser el mismo sabelotodo en poco tiempo.

—Él te ama, sabes.

Abby tocó su pecho con su mano.

—Lo sé, yo también lo amo.

—Toda mi familia te ama, eres una de nosotros.

Pude ver que me lanzaba un giño por detrás de los lentes de sol.

—Ese era el plan —cuando no reaccioné, tomó mi mano y la apretó —Trav, ¿qué te hizo decir eso?

—Solo soy un cagadal de primera, Pidge. Tú me haces ver bien frente a la personas que me importan porque finalmente hice algo bien.

—Detente, ellos no piensan eso.

—Prometo no cagar esto.  Lo prometo.

Frunció el ceño.

—Trav. ¿De dónde viene esto?

Mantuve mi miradade frente hacia el camino.

—Solamente no quiero que te preocupes por Brandon, o mi trabajo… voy a lograrlo, voy hacerte sentir orgullosa.

—Tú ya me haces sentir orgullosa— respondió Abby.

Cuando me vio de esa forma, nada más importó. Llevé su mano hacia mi boca y besé sus dedos.

—Me hace pensar —  dijo, poniendo sus pies descalzos sobre el tablero, los dedos de sus pies manchando el parabrisas que acababa de limpiar la tarde anterior. No me importó. Yo solamente podía pensar cuan bellos eran sus pies.

—¿Qué te hace pensar? — Pregunté

—Por qué esperamos tanto. Porque esto es el cielo —dijo ella recostándose en el apoyacabeza. La briza de la tarde de verano soplaba por su ventaba, su pelo enredándose en el viento.

Pude haber conquistado una guerra, una montaña, un gigante, o cualquier otra cosa que la vida me lanzara. Brandon Kyle pudo ser un imbécil que disfrutó jugando con fuego, pero Abby Maddox era mi esposa, ella me amaba, y nunca la había visto tan feliz. Estábamos a punto de pasar por diez góndolas de artículos que no necesitábamos pero que probablemente pondríamos en nuestra canasta de cualquier forma, buscando el papel toilette, sería otro de los millones de momentos con ella que parecerían tan malditamente perfectos que fueran nada más que ordinarios.

Fue exactamente por eso que nadie podía tocarnos. El FBI, los estudiantes periodistas no habían vuelto. Incluso Parker no se había molestado en oler en la dirección de Abby. Habíamos avanzado tres meses más en nuestro matrimonio de lo que la gente pensaba que podíamos alcanzar, sin poder ver el final. En ese momento por lo menos era lo que creía.

 
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